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El reto de la psoriasis en los más pequeños

El reto de la psoriasis en los más pequeños

El reto de la psoriasis en los más pequeños

El 30% de los niños con psoriasis tiene síndrome metabólico, cuando la incidencia de este problema en la población general es de un 6%

 

El desafío de la psoriasis infantil

No es lo mismo tratar la psoriasis del adulto que de un niño. Muchas de las terapias habituales para esta enfermedad no son eficaces o no se pueden indicar en la población infantil por su evidencia limitada, lo que supone un reto para los dermatólogos a la hora de establecer un tratamiento adecuado. De ahí que con motivo de la Semana del Día Mundial de la Psoriasis, la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) haya querido poner el foco de atención en los más pequeños.

Aunque la psoriasis suele aparecer a partir de los 20 o 30 años (afecta a unas 800.000 personas en España), en un tercio de los casos se presenta en menores y en ellos, la prevalencia se incrementa de forma lineal con la edad: desde el 0,12% a la edad de un año hasta el 1,2% a los 18 años. En estos casos, la psoriasis debuta con algunas peculiaridades. Por ejemplo, las lesiones suelen ser de menor tamaño, más finas y descamativas, algo que hace retrasar el diagnóstico en muchos de los casos e incluso hacer que la valoración de la incidencia sea algo menor de la real. “Se suele diagnosticar tarde porque se piensa antes en otros problemas, como una dermatitis atópica, por lo que no es raro que lleguen a la consulta de dermatología después de meses o incluso años con la enfermedad”, destaca Pedro Herranz, miembro del Grupo de Psoriasis de la AEDV. En este sentido, agrega, “es importante hacer una llamada de atención a los pediatras”.

Por otro lado, este trastorno de la piel suele ir asociado a otros problemas de salud, como obesidad o síndrome metabólico. Se sabe que el riesgo de padecer psoriasis es directamente proporcional al de tener sobrepeso y obesidad mórbida; y que el 30% de los niños con psoriasis tiene síndrome metabólico cuando la incidencia de este problema en la población general es de un 6%. Todos estos problemas asociados podrían evitarse con una atención adecuada, por lo que “es importante una correcta evaluación y seguimiento por parte del dermatólogo, que es quien proporciona a cada paciente, en función de la gravedad, extensión e historia de psoriasis, los medios de apoyo y terapéuticos apropiados para conseguir el mejor control posible de la enfermedad”, explica Herranz.

“El objetivo es concienciar de los retos que todavía presenta esta enfermedad e insistir en que este trastorno debe ser evaluado y tratado por un dermatólogo, el médico especialista en los problemas de la piel. Esta especialidad quiere llegar a todos los pacientes y visibilizar las investigaciones que hay en marcha”, asegura el presidente de la AEDV, Pedro Jaén. Asegura además que con el tratamiento adecuado, a pesar de la psoriasis, se puede tener una buena calidad de vida.

Ansiedad y depresión

No sólo la salud física puede verse afectada. Los niños que debutan esta enfermedad tienen más riesgo de tener ansiedad y depresión y más riesgo de consumo de alcohol y tabaco. “Además, el desarrollo temprano de la psoriasis va asociado a mayores dificultades para expresar emociones y a una personalidad más vulnerable al estrés. Todo esto hace que el tratamiento de estos pacientes sea multifactorial y esté enfocado tanto a prevenir ciertas comorbilidades como a tratar la gravedad de los síntomas y evitar el impacto psicológico de esta enfermedad”, expone Raúl de Lucas, del Grupo de Dermatología Pediátrica de la AEDV.

Y es el caso de la pequeña Ana (nombre ficticio), paciente de este doctor, que tal y como cuenta su madre a EL MUNDO, desde que a su hija le pusieron el tratamiento adecuado, ha mejorado un mundo: “Ha habido un antes y después”. Ana empezó con la enfermedad a los 6 años y después de pasar por un periplo importante de dermatólogos que le indicaron diferentes tratamientos fallidos, no fue hasta los 10 años cuando dieron con el adecuado. “Mi hija no quería ni salir a la calle, los niños no querían jugar con ella y se reían de ella en el cole. Estaba muy mal psicológicamente, tenía la autoestima por los suelos”. Pero desde que le aplicaron el tratamiento correcto (una terapia biológica que sigue al pie de la letra según las recomendaciones de su dermatólogo), Ana es otra persona: “La vida nos ha cambiado por completo, la enfermedad ha mejorado de forma sobresaliente y ya no tiene los problemas que tenía antes”.

Más investigación

La academia insiste en la necesidad de la investigación y de trabajar en estudios y proyectos para lograr tratamientos más eficaces y adaptados a la población infantil. En la actualidad, para la psoriasis infantil los fármacos más utilizados son los corticoides tópicos, derivados de la vitamina D y los inhibidores de al calcineurina tópicos. Si no funcionan, se recurre a la fototerapia, si no hay respuesta se pasa a los tratamientos clásicos, como pueden ser la ciclosporina o el metrotexano y como terapias de última elección están los tratamientos biológicos. En este momento, hay en marcha ensayos clínicos en terapias biológicas para seguir mejorando en su tratamiento y desarrollo.

Es importante saber que “la mayoría de los niños y adolescentes con esta patología sólo precisarán tratamiento tópico, pero es crucial conocer las indicaciones y el manejo de las terapias sistémicas, ya que frecuentemente el paciente pediátrico está subtratado por miedo o desconocimiento. No obstante, no todas las opciones del adulto son aptas en la infancia. Algunos fármacos tienen una evidencia limitada en pacientes pediátricos, otros están aprobados a partir de los seis años y otros están en estudio”, destaca Herranz.

Una parte esencial para seguir un tratamiento adecuado es el adherencia al tratamiento farmacológico, donde los farmacéuticos tienen una labor fundamental: “Además de explicarles cómo han de tomar el medicamento, debemos aconsejar en hábitos saludables de higiene y alimentación. Es importante que la piel esté limpia, cuidada e hidratada para que tenga una mayor elasticidad y para que esté también mejor preparada para aplicar el tratamiento tópico”, explica Cristina Tiemblo, vocal nacional de Dermofarmacia del Consejo General del Colegio de Farmacéuticos. Es muy recomendable, por tanto, que desde pequeños los niños adquieran hábitos de vida saludable porque sin duda, mejorará el desarrollo de la enfermedad.

Beatriz Portalatín. EL MUNDO, España, 23-10-2017

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