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Edad adulta

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Si la causa secesionista de Puigdemont tiene la legitimidad que él dice, ¿a qué y a quién teme?

La democracia es el menos malo de los sistemas de organización política y uno de sus fundamentos es que todos somos iguales ante la ley. Puigdemont incluido. Se le advirtió reiteradamente que estaba quebrantando el Estado de Derecho e hizo oídos sordos a un clamor que se elevaba no solo en España, sino también en toda Europa. Se creyó su propia fabulación y ahora se tropieza de golpe con el poderoso andamiaje legal del Estado de Derecho de una democracia. En su infantilismo y simpleza política, se inventa una huida y una ficción acerca de que solo él y los suyos poseen la patente de ciudadanos democráticos mientras que el resto somos unos dictadores opresivos. Eso solo enmascara una cobardía que evidencia que sus ideas valen poco ya que nada está dispuesto a arriesgar por ellas. Si la causa secesionista de Puigdemont tiene la legitimidad que él dice, ¿a qué y a quién teme? Tal vez era muy fácil jugar en medio de la confortable o pacífica democracia española, mientras que la audacia desaparece cuando uno tiene que asumir como un adulto su responsabilidad.

Bieito Rubido. EL ASTROLABIO, 02-11-2017

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Hacia 1770, la moda de las pelucas empolvadas de la aristocracia francesa e inglesa habían alcanzado tal magnitud, que las pelucas podían alcanzar 1,2 metros de alto, y se decoraban hasta con pájaros embalsamados, réplicas de jardines, platos de fruta o barcos a escala.

La falta de higiene (no se las quitaban por semanas o meses) y el volumen de estas pelucas ocasionaba que no sólo piojos y pulgas las infestaran, sino que hasta pequeños ratones hicieran de ellas su hogar.

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Cuando los conquistadores ingleses llegaron a Australia se asombraron al ver unos extraños animales que daban saltos increíbles.

Inmediatamente llamaron a uno nativos e intentaron preguntarles mediante señas qué era eso.

Al notar que siempre decían “Kan Ghu Ru” adoptaron el vocablo inglés “kangaroo” (canguro). Los lingüistas determinaron tiempo después que los indígenas querían decir “No le entiendo”.

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