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El presidente chino Xi Jinping no designa un sucesor obvio

El presidente chino Xi Jinping no designa un sucesor obvio

El presidente chino Xi Jinping no designa un sucesor obvio

El congreso del Partido Comunista Chino se clausura con una nueva cúpula donde no se incluye a ninguna de las jóvenes “estrellas” de la agrupación.

El Partido Comunista Chino desveló hoy su liderazgo renovando a Xi Jinping como su secretario general durante otros 5 años y sin presentar un sucesor aparente entre los 6 personajes que le acompañarán en el Comité Permanente de la formación, el centro del poder en este país.

Este hecho y la anterior inclusión del pensamiento de Jinping en los estatutos del partido indican que “Xi será el principal referente político de China mientras siga vivo”, según opinó la publicación especializada SupChina.

El Partido Comunista Chino desveló hoy su liderazgo renovando a Xi Jinping como su secretario general durante otros 5 años y sin presentar un sucesor aparente entre los 6 personajes que le acompañarán en el Comité Permanente de la formación, el centro del poder en este país.

Este hecho y la anterior inclusión del pensamiento de Jinping en los estatutos del partido indican que “Xi será el principal referente político de China mientras siga vivo”, según opinó la publicación especializada SupChina.

La presentación de los 7 hombres más poderosos de China se realizó con toda la solemnidad requerida, en una sala del Gran Palacio del Pueblo, el ingente edificio sito al costado de la Plaza de Tiananmen donde se celebran los acontecimientos políticos más significados del país desde hace décadas.

Xi Jinping apareció seguido en línea por el hasta ahora primer ministro Li Keqiang; Li Zhanshu -que ha sido responsable de la oficina del actual dirigente-; el viceprimer ministro Wang Yang; el director de la Oficina Central de Orientación Política, Wang Huning; el próximo jefe del comité anticorrupción, Zhao Leji; y Han Zheng, que ha sido jefe del partido en Shanghai.

La ausencia en esta poderosa camarilla de un integrante de la apodada “sexta generación de líderes” -la anterior a Xi Jinping- ha quebrado la tradición política que se había implantado en la época más reciente, dando lugar a todo tipo de especulaciones sobre las futuras intenciones del propio secretario general, que algunos indican podría anclarse en el poder más allá del 2022. Todos los integrantes del Comité Permanente superan las 6 décadas de vida y a ningún observador de la escena política china le ha pasado desapercibida la exclusión del grupo más influyente de la nación de jóvenes “estrellas” del partido como Hu Chunhua o Chen Miner, cuyos nombres se habían barajado dentro de las quinielas que pretenden adivinar el traspaso de poderes previsto para 2022.

La elección del Comité Permanente parece haber constituido una vez más un ejercicio de malabarismo político que ha desembocado en la inclusión de seguidores inquebrantables de Jinping -como Li Zhansu, que ha sido su secretario personal y brazo derecho durante años-, representantes de otras facciones o el mismo Li Keqiang, que fue su principal rival en 2012 para acceder al liderazgo.

Por ejemplo, Wang Yang, un político especialmente popular por su desempeño al frente de la provincia de Guangdong, procede de las filas de la Liga de la Juventud Comunista, el reducto de poder del anterior jefe de estado Hu Jintao.

Wang Hunin ha sido el gran ideólogo del partido desde la época en que fue elegido en 1995 para tal cargo por el ex presidente Jang Zemin, manteniéndose en la misma posición con Hu Jintao y después con Xi Jinping. A él se le debe la aparición de la nueva doctrina que semeja ser el hilo directivo de la política local: el apodado “neo-autoritarismo”, un pensamiento que aboga por otorgar la primacía a la estabilidad política para permitir el desarrollo, en detrimento de la democracia y las libertades individuales.

Algunos analistas indican que este antiguo profesor universitario figura ahora entre los asesores más cercanos de Jinping y suele acompañarle en sus desplazamientos al extranjero.

Aunque en su día South China Morning Post escribió en 2012 que la principal ventaja de Zhao Leji había sido que no “pertenece a ninguna facción” dentro del PCC, el sustituto del poderoso Wang Qishan -que ha ejercido como fiel escudero de Xi Jinping en su campaña contra la corrupción-, se había alineado desde hace años en las filas del apodado “grupo de Shaanxi”, que se aglutina en torno al jefe de estado. Su posición como jefe de organización del PCC le ha servido para nombrar a seguidores de Xi Jinping en todo el país.

Han Zheng también trabajó durante algunos meses junto a Xi en Shanghai 2007 -cuando este último fue secretario del PCC en esa ciudad- pero pertenece al llamado lobby establecido en esa metrópoli vinculado a Jang Zemin.

En cualquier caso, ninguno de ellos acumula el carisma y poder que ha concentrado Xi Jinping, que ahora ostenta más de una docena de cargos.

El dirigente parece querer establecer su figura como referente de una tercera fase en la reciente historia del país, que seguiría al proyecto diseñado por Mao Zedong para conseguir una nación que eliminara la intervención extranjera sufrida en el pasado y el desarrollo apadrinado por Deng Xiaoping. De su dialéctica se desprende que el “renacimiento” chino que él preconiza la llevará a un nuevo esplendor.

“Una nueva era necesita un nuevo aspecto”, indicó Jinping al presentar a sus compañeros en el comité.

Durante una breve alocución de 20 minutos, el mandatario apostó por “profundizar las reformas en todos los aspectos” y “abrir” el país “al mundo”, y recordó que el PCC ha demostrado que además de “llevar a cabo una revolución social está abierto a grandes reformas internas”.

Javier Espinosa, corresponsal en Asia.

EL MUNDO, España, 25-10-2017

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