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El gran pecado de Pizzi: sólo ser un hombre normal

El gran pecado de Pizzi: sólo ser un hombre normal

El gran pecado de Pizzi: sólo ser un hombre normal
octubre 19

No es un “loco” como Bielsa, ni un obsesivo como Sampaoli, ni tampoco un metódico ingenieril como Pellegrini. Quizás por eso, el ahora ex DT de la selección chilena, no fue capaz de enrielar a un grupo de jugadores que tenía todas las condiciones para jugar nuevamente un Mundial.

Una vez que terminó el partido de Chile frente a Ecuador en el Estadio Monumental, Juan Antonio Pizzi se dio media vuelta para buscar a su familia que estaba ubicada en la tribuna Rapa Nui. Cuando la encuentra, levanta sus brazos, saluda a sus hijos y luego se abraza con su ayudante Manuel Suárez.  Chile por  fin salía victorioso de un partido y Macanudo explotaba de felicidad.

Luego, en la conferencia de prensa, se le vio muy relajado, incluso bromeando con los periodistas, pese a que la clasificación al Mundial de Rusia seguía siendo muy cuesta arriba. Al recordar el empate ecuatoriano, Pizzi revela toda su humanidad al confesar el sufrimiento que vivió con ese gol que dejaba a la Roja prácticamente eliminada de la Copa del Mundo: “Me morí un poquito en ese gol, se ríen ustedes, pero es verdad, me muero un poquito. Siempre le digo a mi mujer que cuando me pasan situaciones que uno no quiere que ocurran, produzco un juguito acá -se toca el cuello-, que me empieza a invadir por toda la cara y que me invade todo el cuerpo, y me mata”.

Con esa confesión Pizzi demostró que no es un técnico frío y distante, un poco antisocial como estábamos acostumbrados a ver, por ejemplo, en el perfil de Marcelo Bielsa o de Jorge Sampaoli. Por el contrario,  en el técnico que alguna vez brilló como jugador en el Barcelona de España, afloró ese día el ser humano común y corriente, que sufre, pero que también goza con un partido de fútbol y que además es capaz de decir que en su vida es feliz: “Yo soy siempre igual, en mi vida soy feliz, lo que cambia es lo que repercute luego de un resultado positivo o negativo, pero yo estoy tranquilo, ya me vieron. Estaba tranquilo ayer, estoy tranquilo hoy y mi idea es preparar lo mejor posible el partido con Brasil”.

Pizzi, un tipo de buen carácter

En la biografía de Juan Antonio Pizzi, “Creer lo imposible”, que escribió el periodista argentino Diego Quinteros, su preparador físico, Alejandro Richino, confiesa que el ahora ex técnico de la Roja “tiene un buen carácter y eso siempre agrada de entrada”. Agrega que “en nuestro grupo de trabajo él delega, pero siempre conserva su lugar de autoridad. Porque la autoridad no es gritar, sino saber que el que da el toque final es él (…) lo bueno es que a pesar de las presiones que tiene, él transmite tranquilidad a su entorno de trabajo”.

La tranquilidad para enfrentar las presiones y ese buen carácter del que habla Richino, forman parte de la personalidad que vimos en Pizzi durante el tiempo que estuvo al mando de la selección chilena. Difícilmente lo vimos enojado en algún entrenamiento, o bien retando a un jugador, o protagonizando alguna polémica con la prensa o con algún entrenador de la liga local. Sin embargo, ese buen carácter quizás jugó en su contra a la hora enrielar al equipo en los momentos duros, en aquellos instantes en que los rendimientos individuales y colectivos decaían y los resultados no llegaban. Siempre decía confiaba en que Chile iba a volver a jugar como lo hizo en las dos copas América que ganó.

Además, quizás por su carácter más bien permisivo, Pizzi nunca tomó muy en serio los actos de indisciplina del plantel.  “Este grupo de jugadores ya es ingobernable”, había reconocido Jorge Sampaoli a un grupo de periodistas, poco antes de alejarse definitivamente de la selección, una constate que al parecer Pizzi nunca tomó mucho en cuenta. Quizás su único golpe de autoridad frente al plantel, y que al final no le dio la razón, fue haber marginado del equipo de Marcelo Díaz para las dos últimas fechas clasificatorias porque, según él, no se adecuaba al plan que tenía en mente para enfrentar a Ecuador y a Brasil.

Pizzi no es Sampaoli

Juan Antonio Pizzi era un técnico que dirigía cómodamente en el fútbol mexicano cuando, sin siquiera soñarlo, se encontró de frente con la selección chilena. Fue la tercera opción de los dirigentes, después de la negativa respuesta del propio Marcelo Bielsa y de Eduardo Berizzo. En su biografía, nuevamente con mucha humanidad y también con mucha humildad, reconoció que no lo condicionó no haber estado dentro de las primeras opciones para sustituir a Jorge Sampaoli. “Fue muy valiente”, recordó Arturo Salah el jueves pasado cuando Pedro Carcuro le consultó que si había sido un error haber traído a Pizzi para hacerse cargo del equipo nacional. “Acuérdese que en las condiciones que asumió Juan, tomó un fierro muy caliente”, respondió el presidente de la ANFP.

Pizzi se encontró por casualidad con la selección, nunca tuvo esa obsesión por dirigir a la Roja, que sí vimos en Sampaoli. El casildense estaba loco por continuar el legado de Marcelo Bielsa, luego de la desvinculación de Claudio  Borghi. “Sampaoli me causó problemas”, reconoció el “Bichi” en septiembre de 2014 a “El Líbero”, cuestionando la forma cómo llegó a reemplazarlo el actual DT de la selección argentina, incluso reuniéndose en secreto con Sergio Jadue mientras dirigía a la Universidad de Chile. Sampaoli fue capaz de dejar botado un equipo, dejar botado un proyecto, como lo hizo con Chile para partir a Europa, y luego con el Sevilla, para dirigir a la selección  argentina.

A Pizzi, en cambio, no se le va la vida por el fútbol, pese a que como todo ser humano, hoy debe estar pasando momentos de mucho dolor, luego del fracaso por no haber conseguido el objetivo de clasificar  a Chile al Mundial. En el libro que recorre su historia, así lo deja de manifiesto: “Pasé momentos muy feos en mi carrera, y la tristeza de la derrota me dura mucho más que las alegrías. Con la derrota cuesta mucho más volver a centrarse. Pero estoy convencido que se aprende mucho más de las derrotas que de las victorias. Y se madura más”.

Nicolás González S. EL LIBERO, 15-10-2017

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