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Piqué: “Un independentista puede jugar en la selección española”

Piqué: “Un independentista puede jugar en la selección española”

Piqué: “Un independentista puede jugar en la selección española”
octubre 05

El central asegura que no quiere dejar la selección, a la que considera su familia, y que los pitos le duelen por él y por sus compañeros

Poco antes de las 12.45, hora programada para la atención a los medios de comunicación que cubren la actualidad de la selección española, Paloma Antoranz, responsable de prensa del equipo, se subió al estrado y desveló el misterio. «Hoy comparece Gerard Piqué». Lo hacía a petición propia, pero también le emplazó a posicionarse Julen Lopetegui y los pesos pesados del vestuario. Y, claro, el revuelo fue tremendo y el central azulgrana atendió sin reparo a las 26 preguntas que se le formularon, evidentemente todas en relación al referéndum ilegal de Cataluña y a su posición como futbolista internacional del combinado nacional. Tiene facilidad de palabra, pero fue ambiguo cuando se le plantearon asuntos peliagudos.

Cuesta resumir la comparecencia de Piqué, pero empezó con un discurso aparentemente conciliador y expresó su preocupación por el irrespirable ambiente que se ha vivido en la selección con su presencia, especialmente el lunes en la sesión vespertina a puerta abierta. «El primer día fue difícil, obviamente no te gusta que la gente que apoya y que anima a tu equipo esté en tu contra. Además, no con esa violencia, pero sí que recibir silbidos e insultos no es del agrado de nadie. Pero es un reto y estoy para darle la vuelta, creo que puedo hacerlo», repitió en numerosas ocasiones. «Hay mucha gente en España que mediante el diálogo puede entender cómo me siento y todo lo que expreso. Más allá de si pienso de alguna manera, mediante el respeto y la coherencia puedo cambiar esto. Por eso estoy aquí, obviamente también porque el míster y los compañeros han decidido. Y para ayudar en el campo».

Lo que más le molesta a Piqué, silbidos al margen, es que se ponga en tela de juicio su implicación con España, y se encarga de remarcar su hoja de servicios siempre que puede. «Es imposible poner en duda mi compromiso, llevo dese los 15 años y lo considero una familia. Desde compañeros, fisios, prensa… Por eso sigo aquí. El compromiso por la selección nacional ha sido siempre el máximo. Entonces, me duele que haya duda de mi compromiso. Me siento muy orgulloso de estar en la selección y de estar en un grupo de jugadores único».

Pero Piqué es como es, y no está dispuesto a cambiar absolutamente nada. El domingo cuestiono la actuación policial en Cataluña, llegó a Las Rozas y tuiteó en contra del Gobierno, pero él cree que actuó conforme lo que le dicta su corazón. Y eso es lo que le vale. «No me arrepiento porque es lo que siento. Creo que estamos en un mundo en el que somos personas. Y tenemos nuestras opiniones, que vienen de dónde has vivido y del entorno en el que has crecido. Es imposible que todos pensemos igual. En el país hay mucha gente que piensa de forma distinta. Yo estoy a favor de que la gente pueda votar, y también respeto que haya otra gente que piense que no, como Rafa Nadal. Todos tienen su opinión. Mediante el diálogo se llega siempre a buen puerto. Hay muchos que piensan distinto a mí, pero hablando llegamos a la conclusión de que hay muchas cosas que se pueden solucionar». Repitió la palabra diálogo hasta la saciedad.

Sin embargo, hay quien cree que no es lógico que Piqué hable como hable del Estado y de España y luego se ponga la camiseta de la selección. «No es incongruente y te lo llevo al extremo, que no es mi caso. Un independentista podría jugar con España porque no hay selección catalana y porque no tiene nada en contra de España. El catalán no está en contra de España, simplemente quiere tener su propio país. Es un país que es la hostia, con gente de puta madre… ¿Por qué no se podría jugar con la selección española? Lanzo esa pregunta. Aquí somos un grupo que intenta ganar para que España pueda ganar».

Entonces, una pregunta muy fácil para Piqué. ¿Si Cataluña declara la independencia, con qué selección jugaría en el caso de poder escoger? El defensa, como en gran parte de su comparecencia, volvió a ser ambiguo. «No sé lo que pasaría, es un escenario que tampoco me he planteado. Pero en el caso de que así fuera, supongo que habría un proceso de dos o tres años, como con el Brexit. Para que Reino Unido se vaya de Europa, hay un proceso de dos o tres años. En Cataluña sería lo mismo. En mi caso, como en dos o tres años ya tendría 33, no tendré que tomar esa decisión. Así que no me he planteado».

Y mucho más directa otra cuestión. ¿Es independentista? «Es la pregunta del millón. Y no te la voy a contestar. Los jugadores somos figuras globales y no puedo decantarme por un lado o por el otro. La mitad de todos mis seguidores los perdería, la política pone eso por encima de todo lo demás. Mis hijos son colombianos, libaneses, catalanes y españoles. Lo de los países es lo de menos en este mundo global. Es tan fácil ir de un sitio a otro que mi respuesta es lo de menos. Hay un problema político muy grande que va a más. O se encuentra una solución, que es el diálogo, o esto va a ir a más y la repercusión y las competencias no las sabe nadie. El diálogo puede conseguir todo». Entonces, los seguidores por encima de los sentimientos, negocio ante todo.

Recuperó Piqué el tono humando, tratando de conmover al pueblo y diciendo que seguirá hablando de política porque le gusta. «Somos jugadores, pero ante todos somos personas. Entiendo que muchos jugadores no quieran hablar de política, es un marrón y te lo digo personalmente. Entiendo al que no quiere mojarse, pero quiero que sean comprensivos conmigo si me quiero mojar. Somos personas y tenemos nuestros problemas. ¿Por qué cualquiera puede opinar de política y el futbolista no? Está establecido así y no tiene una razón de ser». De todos modos, hay quien le ha recomendado que es mejor estar callado. «No considero estar en la primera línea de la militancia. Hay gente que me aconseja que no hable más de política. Los escucho, pero es que creo que tampoco me he mojado tanto. He hablado de lo que pienso y de mi opinión, no me he posicionado en un bando. Solo digo que se debería votar, no digo que se vote sí, no o en blanco».

En definitiva, Piqué cree que si se le escucha podría cambiar la tendencia y la imagen que se tiene de él. «Estoy convencido de que hay muchísima gente en España que está a favor de que los catalanes puedan votar. Esto es una cosa aparte, lo que quiero transmitir es que hay gente que tiene su opinión y simplemente nos tenemos que respetar, aunque sean muy distintas, de extremos. Mediante al diálogo estoy convencido de que se puede llegar a buen puerto. Es muy difícil que se paren los pitidos, pero si alguien está dudando de qué hacer en Alicante, que me escuche y vea que es razonable lo que digo. Erradicar los pitidos será muy difícil, pero creo que entre animar a mi selección o pitar a Piqué habrá quién crea que es mejor animar. Por los compañeros es por los que me siento incómodo, no se merecen vivir esta situación».

Eso, los compañeros, es lo que más inquieta a Piqué, que comprende el hastío del vestuario. «Lo puedo entender, entiendo que estén cansados. Todas las ruedas de prensa se centran en mi figura y por eso he salido aquí». Eso sí, con Sergio Ramos la relación, dice Piqué, es estupenda. «Lo de Sergio es todo una mentira, nos llevamos fenomenal. Es más, seremos socios en un negocio que le plantee. Ya está bien de hablar de mala relación. Es fenomenal, me gustaría que un día lo vierais. Estamos muy cerca».

Con el fuego sin control, Piqué llegó a pensar en dejar la selección antes del Mundial de Rusia, que es la fecha que se marcó. «Me lo he planteado. Pero creo que lo mejor es continuar. Irse ahora es darle la razón a toda esa gente que piensa que lo mejor es silbar, insultar. Irse daría la sensación que han ganado y no les voy a dar ese lujo. Hay más gente a favor de que me quede e intentaré darlo todo por la selección». Ojo, y también reflexionó sobre seguir más allá de Rusia. «También me he planteado seguir después del Mundial. Me quiero ir de la mejor manera posible. Son casi diez años, no me quiero ir de aquí por la puerta de atrás y sentir que han acabado las cosas mal. Este equipo, ya lo he dicho, son como mi familia. Hay mucha gente en España que me aprecia y que me tiene como un jugador que lo he dado todo. Sé que hay gente que no cambiará de opinión, pero me siento fuerte».

Y habló de Cataluña de una manera pasional. «Es como el hijo que tiene 18 años y se quiere ir de casa. Cataluña siente que no es tratada de una manera que no se acerca a la vida real. España, el Gobierno, tiene dos opciones. O sentarse y dialogar, o quizá ese hijo se te va. Yo creo que no pierde nada al dialogar. Al menos así se respetarían las opiniones».

¿Cree, entonces, que los resultados del referéndum ilegal son suficientes para que Cataluña sea independiente? «El domingo se intentó hacer un referéndum que por las circunstancias no se pudo llevar a cabo al 100%. Aquí hay varias formas de verlo. Unos estoy convencido de que quieren plantar la DUI (declaración unilateral de independencia), otros piensan que lo mejor es hacer las elecciones en las cuales haya una parte del sí y otra del no y hay otra que no quiere ni que los catalanes voten. No lo he valorado, no me he dedicado a pensar que es lo que quiero ahora mismo. Yo pienso en jugar el viernes y clasificarme para el Mundial. Luego, si al final esto es así, me intentaré formar y veré cuál es la mejor solución». Otra vez balones fuera.

Más que nada porque no quiere mojarse más de la cuenta, por aquello de los seguidores que puede perder y por el negocio. «No importa como reaccione yo. Esto es más grande que mi persona. Hay una parte de España que se quiere ir. ¿Qué importa lo que quiero yo? Esto va mucho más allá, hay millones de personas en la calle que quieren votar, más de un 80% en Cataluña. Y también en España. Y otros no quieren que se vote, se soluciona hablando».

Piqué, que sigue creyendo que Cataluña y España perderían si se separaran, no valoró el discurso del Rey del martes porque se despistó. «No lo escuché. Se me pasó, estábamos jugando a la pocha, y no lo vi. Hay opiniones diversas. En Cataluña me llega que preferían un mensaje más cercano y acordándose de los heridos, pero no lo vi».

ABC, España, 04-10-2017

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