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EVITA, EL MITO INALCANZABLE DE CRISTINA

EVITA, EL MITO INALCANZABLE DE CRISTINA

EVITA, EL MITO INALCANZABLE DE CRISTINA

Lillian Calm escribe: “¿De dónde obtuvo la mujer de Néstor Kirchner tanto voto para lograr un semi empate técnico, aunque fuera en una sola provincia, tras haber dejado a la Argentina tan mal como la dejó? Muy sencillo: todavía arrastra votos que le pertenecen a Eva Perón”.

 

 

Muy lejos del “Cristinazo” con el que algunos ya especulaban queriendo sacar aún trasnochadas ventajas de un alicaído kirchnerismo, la ex Presidenta trasandina Cristina Fernández alcanzó un semi empate técnico en la elección primaria legislativa de la provincia de Buenos Aires. Y escribo semi porque aunque ganó fue por un margen estrechísimo.

Sin embargo, las cifras no la favorecieron para nada a nivel nacional, donde se consolidó la coalición Cambiemos, del Presidente Mauricio Macri, con miras a las elecciones legislativas del 22 de octubre.

La pregunta es: ¿De dónde obtuvo la mujer de Néstor Kirchner tanto voto para lograr un empate técnico, aunque fuera en una sola provincia, tras haber dejado a la Argentina tan mal como la dejó? Muy sencillo: todavía arrastra votos que le pertenecen a Eva Perón.

La verdad verdadera es que hay electores de hoy que no pueden olvidar a esa actriz que ni siquiera necesitó medirse en las urnas para convertirse en uno de los personajes políticos más decisivos en la historia del país vecino. Y más allá de sus fronteras.

Cuando faltaban pocos días para la primaria argentina, leí con estupor que se habían cumplido 65 años de la muerte de Eva Duarte de Perón. De Evita para tantos. Y me atrevo a lucubrar que aunque demasiados de sus seguidores o de  esos descamisados a quienes ella tanto invocó ya deben estar muertos, hoy el mito de quien fuera la primera dama de Juan Domingo Perón y también presidenta del Partido Peronista Femenino sigue casi igual. Y es de ahí de donde tiene que alimentarse Cristina.

¿Por qué esa leyenda si ya tantos  prácticamente conocen a Evita sólo de oídas de sus padres, de sus abuelos y hasta bisabuelos? ¿Pero es leyenda o fenómeno político? Quizás todo. Hace sólo días se invitaba en Buenos Aires a una charla sobre el personaje con el siguiente anzuelo: “Adorada y a la vez odiada por millones de argentinos, lo que jamás provocó fue la indiferencia. Desde Madonna hasta Esther Goris (protagonista de 17 películas) y actualmente Benjamín Vicuña (el chileno que la interpreta) , Evita fue y sigue siendo representada en cine y teatro, sobrevolando las fronteras”. Sí, porque hasta el actor chileno Benjamín Vicuña se ha vestido de Evita Perón para representarla.

Hace cinco años , a los 60 de su muerte, fue nada menos que la propia Presidenta de Argentina quien la resucitó. Sí. Tal cual. Cristina, entonces al mando de la Nación, llegó a declarar: “Como miembro de la generación que ayudó a que Perón retornara a la patria, quiero decir que luchamos por el retorno eterno de Eva (…) Ella (por Eva), que fue desaparecida durante 18 años (supongo que se refería al gobierno militar), ha vuelto en la justicia, en la memoria, en la verdad que hemos puesto en la política de derechos humanos”. Y agregó: “¿Dónde creen que estaría Evita, con quién habría votado ella?”

Entonces lanzó billetes de 100 pesos con el rostro de Eva Duarte, pero resulta que ahora todos los billetes argentinos serán uniformados no con representaciones de personajes sino de animales. La imagen de Eva será reemplazada progresivamente por la de una taruca, conocida también como venado andino, o huemul del norte, lo que prueba que ni ella (Eva… no la taruca) es tan imperecedera como se la ha tratado de magnificar.

Recuerdo una entrevista que le hice décadas atrás

al hombre más cercano a Juan Domingo Perón: el legendario Jorge Antonio. En esos años decir Jorge Antonio en Argentina no requería explicación entre quienes no eran tan jóvenes; en Chile sí, aunque en 1955 se fugó de la cárcel de su país y llegó a nuestro territorio.

Me recibió en su céntrica oficina bonaerense y al preguntarle por Evita me respondió: “Sólo cada siglo nace una mujer así. Fue una mujer superior que se inmoló por su pueblo. Piense en su vigencia… se montan obras de teatro centradas en su vida”.

-¿No cree que se ha comercializado el personaje?

-No, no, no. Ella es ideal, un ser superior.

-Pero ese personaje ideal, ¿no se ha comercializado?

-Todos los personajes ideales se comercializan. También se ha comercializado a Cristo.

-¿Usted la está comparando con Cristo?

– No lo dude. Pero Cristo fue hombre. La comparo más bien con Juana de Arco. Son similares. Ambas se inmolaron.

(Reflexiono: ¡tanto disparate que he tenido oír, y sin que se me mueva un músculo, en mi carrera periodística).

En todo caso quizás esta gran parafernalia explique que al personaje se le haya dedicado un musical nada menos que de los afamados Andrew Lloyd Webber y Tim Rice… Sir Tim Rice. Ellos sin duda contribuyeron a inmortalizar y convertir en éxito de taquilla, también en el exterior, a la segunda mujer de Juan Domingo Perón con su “No llores por mí, Argentina”.

En 1978 el musical se estrenó en Londres en The Prince Edgard Theater. Tanto Inglaterra como Argentina se unieron para llorar por Evita. Cuatro años más tarde, el 2 de abril de 1982, los trasandinos invadían las Malvinas… (Falklands, dirían los ingleses). Pero ése era ya otro cantar.

Todo esto deja pálida esa exposición (“Evita, pasión y acción”), que se desplegó a todo dar en los majestuosos salones de la Embajada de Argentina, una de las sedes diplomáticas más imponentes de Santiago. Fui por curiosidad, para ver si desentrañaba al menos algo de la supervivencia del fenómeno. Pero nada. No entiendo la mística populachera que a pesar de los pesares lleva ahora a argentinos a querer votar por la Kirchner para senadora en las elecciones de octubre.

En esa exposición, montada en el principal salón del segundo piso de la residencia diplomática, una serie de vitrinas exhibían desde eslóganes de época (como “Abanderada de los trabajadores”), hasta vestidos de diario que pertenecieron a Evita y alguno de gala. Una camisa de lino rojo que llegó a ser todo un símbolo y sus trajes sastres típicos… junto a las fotografías de época correspondiente. Zapatos, sombreros, anillos y otros objetos relacionados con sus fundaciones de asistencia social, especialmente dirigidas a niños. Y todo esto acompañado de proyecciones de imágenes y sus audios correspondientes.

Leí en un medio argentino que para conmemorar estos 65 años de su muerte se ha inaugurado otra exposición de siete figuras representativas en momentos emblemáticos de su vida. Distintos maniquíes se desdoblan “en diferentes facetas de su historia pública y privada”, leo. Y sigo: Estarán “Eva adolescente”, “Eva actriz”, “Eva en el mundo”, “Eva Primera Dama”, “Eva y la Fundación”, “Eva y la política” y “Eva y el voto femenino”. El Museo Evita se encuentra en Palermo y fue inaugurado en 2002.

Curioso sino. María Estela Martínez de Perón (Isabelita) asumió la Presidencia de Argentina en 1974, cuando murió Juan Domingo Perón (era su vicepresidenta). Y pasó. Cristina Fernández de Kirchner también pasará, lo que ha quedado una vez más de manifiesto en las recientes elecciones. Ya pasó también Néstor Kirchner, aunque no del todo los kirchneristas. Pero Evita sigue ahí, incólume, a los 65 años de su muerte.

Lillian Calm

Periodista

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