Temas & Noticias



La ciencia venezolana: en caída libre

La ciencia venezolana: en caída libre

La ciencia venezolana: en caída libre

La ciencia y la tecnología son consideradas por muchos como uno de los pilares fundamentales para el progreso socioeconómico de las naciones, y, con él, la mejora de la calidad de vida de sus pueblos.

 

En la actualidad, y desde muchos años atrás, el panorama científico y tecnológico ha sido eclipsado por un selecto y restringido grupo de países que pareciera que por mandato divino tuviera que conducir el desarrollo mundial de manera incuestionable (Estados Unidos, China, Alemania, Reino Unido, Japón, Italia, entre otros), sin embargo, la realidad es otra. La carrera armamentista generada durante la Segunda Guerra Mundial sirvió como terreno fértil para ensayar una combinación “perfecta” entre ciencia, tecnología e industria, la cual sentaría las bases para el progreso del conocimiento científico tal como lo conocemos hoy en día; lamentablemente, dejó resultados nefastos en la historia de la humanidad en término de vidas humanas perdidas.

La carrera científica, desde un punto de vista sistemático e institucionalizado en Venezuela, nace con la fundación del Ivnic (Instituto Venezolano de Neurología e Investigaciones Cerebrales) en el año de 1954 por decreto presidencial, y posteriormente en 1959 fue reinaugurado como IVIC (Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas). Desde entonces y hasta entrado el siglo XXI, Venezuela se mostró como un país emergente en temas científicos, tanto por el número de publicaciones, el impacto de las mismas en el contexto internacional, así como en temas de infraestructura. No obstante, el escenario actual es muy diferente.

De acuerdo con los índices reportados en los más prestigiosos baremos mundiales en temas científicos y académicos –Scimago Journal & Country Rank–, Venezuela muestra una caída vertiginosa y sostenida de los índices de producción científica en comparación con Latinoamérica y el mundo en los últimos años.

En el contexto latinoamericano, Venezuela muestra una contracción nunca antes vista en producción científica. Para finales del siglo XX, Venezuela (junto a Cuba), ostentaba la quinta posición entre los países con más número de artículos citables de Latinoamérica, superado por Brasil, Chile,

 Argentina y México. No obstante, 17 años después pasó a ocupar la novena posición. Un análisis detallado revela que el descenso no es solo en términos relativos, sino también absolutos, es decir, pasamos a producir casi el mismo número de artículos citables que los producidos a finales del siglo XX, lejos de haber crecido, hemos retrocedido (artículo citable: artículos científicos indexados, incluidos revisiones y memorias de conferencias internacionales).

En el panorama mundial, los resultados son aún menos alentadores, de estar en el top 50 de los países con mayor producción científica en 1999, pasamos a ocupar la posición 84 para 2016. La revista Nature en su volumen 510 de junio de 2014 (South America by the Numbers, por Richard Van Noorden), revela que la caída de los índices científicos venezolanos (número de publicaciones citables) alcanzó 29% entre 2009-2013, y en la actualidad parece que la caída no se detiene. La desaceleración entre 2015 y 2016 alcanzó 27% (en términos de número de publicaciones), y experimentó un retroceso porcentual acumulado de 66% entre 2010 y 2016.

En el siguiente gráfico se muestra una comparativa (1999 vs 2016) del número de publicaciones citables por países (barras), y, sobre cada una de ellas, el crecimiento porcentual calculado con base en el número de publicaciones producidas normalizado por cada millón de habitantes.

ciencia

Top ten de países latinoamericanos con mayor producción científica. Número de publicaciones citables “Barras” (1999 vs 2016). En % el crecimiento porcentual normalizado por millón de habitantes. (Fuente: Scimago Journal & Country Rank).

Los números hablan por sí solos. Menos de 200 publicaciones, en comparación con las realizadas en 1999, fue capaz de producir Venezuela en 2016. Un mejor cálculo del rendimiento científico es determinar la producción de artículos científicos citables por cada millón de habitantes. Dicho análisis (presentado sobre cada barra, %) muestra una contracción de 16% (negativo) en comparación con 1999. Los resultados son claros, somos menos competitivos que el resto de países de la región, y hemos quedado no solo en el último lugar de crecimiento, sino que hemos retrocedido al siglo pasado.

Es evidente el declive del aparato productivo científico nacional y su futuro incierto. El deterioro del país permea todo los estratos, incluso los intelectuales, y arrasa como un tornado todo a su paso. Cada día son más los científicos que huyen del país en busca de mejores oportunidades, y dejan a su paso una academia cada vez menos preparada para afrontar y capacitar el futuro de la nación, lo que condena a la involución el desarrollo científico y tecnológico de Venezuela.

La reconstrucción del aparato científico venezolano tendrá que ser prioridad para los venideros años. La articulación de políticas enfocadas a la repatriación de cerebros con condiciones laborales similares o superiores a las encontradas en los mercados internacionales será necesaria para la vuelta del más valioso capital, “el humano”. Adicionalmente, fuertes sinergias entre los sectores públicos y privados para el financiamiento de proyectos destinados al desarrollo científico-tecnológico serán claves para el resurgimiento de la ciencia; mejoras en infraestructura y actualización del equipamiento de las instituciones y universidades, así como políticas de promoción basadas en meritocracia, son algunos de los aspectos que tendrán que ser foco a corto y mediano plazo.

Columna de Sabino Armenise. Elnacional.com, Venezuela

Social

Powerpoint de la semana

Video Recomendado

Impresionantes Pinturas 3D del Artista Edgar Muller
La risa de Juan Pablo II
Lo que está detrás de la ideología de género (Benigno Blanco)
Loving Vincent - Trailer 2016 (web)

Humor

En el 449, el emperador Valentín III, enemigo acérrimo de Atila, condenó al exilio a su propia hermana, Honoria. Ésta, en venganza, entregó su anillo a un oficial de los hunos para que se lo mostrara a su jefe como prueba de que ella era hermana de su enemigo. Atila entendió que la joya era una oferta de matrimonio y, desgraciadamente para Honoria, dijo “sí quiero”.
------------------------------------------------------

Hessy Taft, una guagua de padres judíos, apareció en las portadas de las revistas nazis y en los afiches del Tercer Reich al ganar el concurso “Modelo de raza Aria”.

Todo sucedió porque el fotógrafo, sin la autorización de los padres, envió la foto al concurso pensando que sería una buena lección que lo ganara una niña judía como modelo del ario perfecto. --------------------------------------------------------