Temas & Noticias



Detenido escritor chino por crimen que confesó en un libro

Detenido escritor chino por crimen que confesó en un libro

Detenido escritor chino por crimen que confesó en un libro

Liu Yongbiao mató a cuatro personas en 1995. Sus remordimientos afloraron en «El secreto culpable»

No hay mejor inspiración literaria que la realidad, ya sea para los amores más apasionados o para los crímenes más atroces. Demostrando, una vez más, que la realidad supera a la ficción, un famoso escritor chino, Liu Yongbiao, acaba de ser detenido por un asesinato cometido hace 22 años que, a modo de confesión, dejó entrever en uno de sus libros.

En la noche del 29 de noviembre de 1995, cuatro personas fueron asesinadas en una pensión en la ciudad de Huzhou, en la provincia oriental de Zhejiang. Para robarle, dos ladrones mataron a golpes a uno de los huéspedes del hostal y luego, con el fin de ocultar el crimen, eliminaron a la pareja que lo regentaba y a su nieto, de 13 años. Desde el principio, las sospechas recayeron sobre dos clientes que se habían registrado esa noche procedentes de la vecina provincia de Anhui, a quienes les delataba su fuerte acento. Pero en esa época no hacía falta presentar el carné de identidad para pasar la noche en una fonda y los recepcionistas no pudieron proporcionar a la Policía su verdadera identidad.

Su cómplice

Más de dos décadas después, y según informa el periódico «China Daily», nuevas pruebas de ADN y el análisis de 60.000 huellas dactilares en 15 provincias han llevado a la detención de Liu Yongbiao, de 53 años, y de su presunto cómplice, un hombre de 64 apellidado Wang. «Os he estado esperando todo este tiempo». Con tan literaria frase, el escritor recibió a los agentes de policía que acudieron de madrugada a arrestarlo en su casa, en el condado de Nanlin, en Anhui. Horas después, su compinche caía en Shanghái, donde trabajaba como representante de un fondo de inversión.

«Al fin puedo ser libre del tormento mental que he aguantado tanto tiempo», reconoció Liu Yongbiao en una carta dirigida a su esposa que entregó a la Policía, informa el portal de noticias «Sixth Tone». Ni su mujer ni sus allegados sospechaban del escritor, pero sus remordimientos afloraron en 2010, cuando publicó el libro «El secreto culpable». En el prólogo, el autor dejó escrito que quería «crear una novela sobre una bella escritora que ha matado a mucha gente, cuyos casos aún no han sido resueltos».

Si no es condenado a muerte, una pena prevista en este país para los asesinatos, Liu tendrá tiempo para dar rienda suelta a su inspiración tras los barrotes de su celda, pues admitió el crimen en un vídeo difundido por la Policía. De esta forma tan dramática acaba la carrera, al menos en libertad, de un escritor que gozaba de cierta fama en China.

Triunfó en 2005

Nacido en la provincia de Anhui, una de las más pobres del país, Liu Yongbiao triunfó en 2005 con su novela «Una película», que fue publicada por la mayor editorial china y cimentó su nombre en el panorama literario. En 2014, otro de sus libros se convirtió en una serie de televisión. Pero, sin duda, el principal capítulo de su vida es el crimen que cometió en su juventud, por el que finalmente ha sido atrapado.

ABC, España

Social

Para leer en familia



Ver mas artículos

Powerpoint de la semana

Video Recomendado

Psiquiatra Marian Rojas Explica Que Es La Ideología De Genero
LA DEVOCION MARIANA DE UN SANTO
Asombroso lo que hizo
Intervención Cerro San Cristóbal

Humor

Un irlandés entra a un bar en Dublín y pide tres shops de cerveza, se sienta en un rincón y toma un trago de cada shop por turnos.

Cuando pide otros tres shops, el barman le advierte que es mejor que beba de uno solo a la vez, porque la cerveza después de servida pierde su sabor. El irlandés responde:

-Verá, somos 3 hermanos y dos se han ido a Australia. Cuando se fueron, prometimos beber en esta forma para acordarnos de los tiempos en que lo hacíamos juntos.

Esta rutina se repite durante varios meses, hasta que un día el irlandés pide solo 2 shops. Pensado en lo peor, el barman se acerca y le dice:

-No quiero inmiscuirme en su pena, pero quería darle mis condolencias.

El irlandés parece confundido al principio, pero luego replica alegremente:

-¡Ah no! Todos están bien. Lo que pasa es que yo dejé de tomar.

---------------------------------------------------