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El consumidor millennial: nuevo paradigma de las marcas

El consumidor millennial: nuevo paradigma de las marcas

El consumidor millennial: nuevo paradigma de las marcas
septiembre 07

Por José Tomás Infante. Los millennials no quieren sólo un buen producto a un buen precio, sino que buscan vivenciar experiencias únicas. Valoran el buen servicio, la empatía, lo auténtico, la innovación, la calidad.

 

En la actualidad, los mercados están viviendo una constante transformación. Así como los avances tecnológicos han propiciado la creación de nuevos negocios y destruido otros, también han surgido nuevos consumidores que están influyendo en las decisiones de las empresas: los llamados millennials.

Esta generación conocida también como “Y” son las personas nacidas entre 1980-2000, las que hoy tienen entre 25-35 años, que se hicieron adultos con el cambio de milenio y representan la era digital.

Según una proyección de la consultora Deloitte, en 2025 representarán 75% de la fuerza laboral del mundo. Por lo tanto, son un mercado sustancial, con nuevas características, necesidades y demandas que repercutirán directamente en las decisiones de las empresas.

Este grupo nació con las tecnologías, por ende, es más social y activo; antes de tomar decisiones de compra, busca, escucha y comparte sus experiencias en sus redes sociales para que otros consumidores puedan tomarlas en cuenta. Todo el tiempo está evaluando lo que ofrece el mercado, es mucho más informado, exigente y crítico. Está dispuesto a pagar por un buen servicio, valora la autenticidad y cercanía de las marcas, pero castiga con su billetera y en redes sociales aquellas marcas que no cumplen con sus expectativas.

Los millennials no quieren solamente un buen producto a un buen precio, sino que buscan vivenciar experiencias únicas. Valoran el buen servicio, la empatía, lo auténtico, la innovación, la calidad, la pasión y el humor.

Las empresas entonces tienen un tremendo desafío de hablarle a este consumidor tan empoderado, donde la forma de comunicar, los productos que se ofrecen y los equipos humanos detrás de estas experiencias son claves.

La gran oportunidad es no sólo tener un producto de calidad, sino también situar la experiencia de los clientes en el eje central de la estrategia. El negocio hace mucho dejó de ser sólo producto y servicio, ahora también es saber relacionarse con los clientes.

*El autor es co fundador cervecería Kross.

PULSO, 05-09-2017

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A comienzos de siglo XVIII reinó en Prusia un hombre muy temperamental. Federico Guillermo tenía la costumbre de pasear sin escolta por las calles de Berlín. Cuentan que cuando encontraba alguien que le desagradara, lo que ocurría con frecuencia, no dudaba en golpearlo con su bastón. Por esa razón cuando la gente lo veía a lo lejos, prudentemente huía lo más rápido posible.

En cierta ocasión, como de costumbre, el rey avanzaba golpeando el suelo con su bastón. Un berlinés, tomado por sorpresa, tratando de huir del monarca, se ocultó en un portal. Ahí lo sorprendió Federico Guillermo, y lo increpó de inmediato:

- Eh, tú, ¿A dónde vas?

El pobre hombre, que temblaba de miedo, le indicó con la cabeza una la puerta.

- ¿Vives ahí?, lo interrogó.

El hombre hizo un gesto de negación.

- ¿Es la casa de un amigo tuyo? Volvió a preguntar.

- No, Majestad.

El rey lo miró con sospecha,

-Entonces, ¿por qué entras en ella?

El hombre tuvo miedo de que se le considerara como ladrón, así que confesó:

- Lo hacía para evitar encontrarme con su Majestad. Federico Guillermo lo miró extrañado.

- ¿Y por qué quieres evitarme?

Bajando la vista, decidió decirle la verdad:

- Porque tengo miedo de su Majestad.

Al escuchar esto, Federico Guillermo montó en una de sus famosas rabietas. Agarró al infeliz por el cuello, lo sacudió violentamente, y lo increpó:

- ¿Cómo te atreves a tener miedo de mí? ¡Soy tu rey, así que tienes que amarme! ¡Ámame, desgraciado! ¡Te ordeno que me ames!

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