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“Me equivoqué y pagué mi error”

“Me equivoqué y pagué mi error”

“Me equivoqué y pagué mi error”
agosto 24

 

Luego de que la FIFA lo suspendiera por siete años sin ejercer cargos en el fútbol profesional, Harold Mayne-Nicholls decidió guardar silencio. Hasta hoy. Porque a pesar de que el TAS redujo su sanción, asume que cometió una imprudencia. Además, desclasifica el maltrato que dice haber sufrido por parte de la FIFA y cómo intentó evitar que Sergio Jadue llegara a la presidencia del fútbol chileno.

Ronaldinho saluda desde un tanque a una multitud enfervorizada. Roberto Carlos estira la mano intentando tocar a los habitantes de Puerto Príncipe que los siguen en su trayecto al estadio, mientras Ronaldo hace bromas y gestos a los que pasan por el lado. Las imágenes son del 18 de agosto de 2004, cuando la selección brasileña visitó la capital de Haití para jugar un amistoso contra el humilde combinado local, en el marco de una campaña de desarme civil.

El video termina. Nadie pregunta el resultado del partido. Trece años después, en una sala de la facultad de Ingeniería Civil de la PUC, analizan el caso. El que habla es Harold Mayne-Nicholls, ex funcionario FIFA, ex presidente de la ANFP y profesor del curso Gestión en deporte.

Los alumnos asienten en silencio.  El profesor cuenta la trastienda: el ofrecimiento de Lula, entonces presidente brasileño, a su par haitiano; la humildad de los campeones mundiales. Lo que intenta demostrar Mayne-Nicholls es que el deporte tiene que ir más allá del resultado del domingo. Tiene que crear valor en la sociedad, ayudar a construir un futuro mejor. De eso se trata el curso, dice.  Los alumnos asienten, de nuevo en silencio.

“Yo vi cómo Blatter mandó a su hija a trabajar a la federación de Australia (…), Michel Platini tenía a su hijo trabajando en la academia de Qatar. Todo el mundo tenía alguna relación. Fue una torpeza. Debí haberlo pensado y no lo hice”.

El ex presidente del fútbol chileno muestra una diapositiva con valores que debe inculcar la actividad física: solidaridad, respeto, democracia y equidad. De este último se agarra un estudiante para preguntarle su opinión sobre el VAR. El profesor contesta que le parece, precisamente, poco equitativo, que le quita el componente democrático al fútbol: la tercera división chilena nunca podrá emplearlo, a diferencia de la Premier League.

Para él la equidad es, quizás, el valor más importante, el que lo mueve. El mismo que lo terminó sacando de la ANFP, cuando en 2011 buscó repartir de forma más justa las utilidades generadas por el Canal del Fútbol y la mayoría de los clubes se negaron.

Esos son tiempos pasados. Hoy, el ex presidente de Antofagasta Portuario vive tranquilo. Sobre todo después de que el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) —del que tanto se ha hablado producto de la demanda boliviana para recuperar los puntos perdidos contra Chile y Perú en las Eliminatorias para Rusia 2018— anunció el 14 de junio que rebajaba a dos años la sanción impuesta por el comité de ética de la FIFA, en un principio de siete años, en su contra.

El fallo era retroactivo: ese mismo día, el creador de la Fundación Ganamos Todos cumplía dos años y diez meses sancionado.

Pero no quiso hablar de inmediato. Aprovechó un viaje de su fundación a Islandia e Irlanda del Norte para reflexionar. Ya en Santiago, retomó sus clases.

—¿Cómo pasó estos dos años lejos del fútbol?

—Fue poco agradable, porque el castigo fue una exageración absoluta. La manera más fácil de evitarlo era decir: yo nunca mandé estos correos, me intervinieron el servidor. Habría sido imposible sancionarme, porque cómo comprobaban realmente que yo era el que había tecleado. Pero no me habría quedado con la conciencia tranquila.

—¿Barajó esa opción?

—Nunca.

***

Un poco de contexto. En noviembre de 2014 el abogado suizo Cornel Borbély, del comité de ética de la FIFA, invitó a Mayne-Nicholls a una reunión para aclarar ciertos temas. Circulaba la versión de que el chileno, líder de la comisión evaluadora del Mundial de 2022, había intentado obtener beneficios personales por su cargo, particularmente del centro deportivo catarí Aspire: él, en ese entonces presidente de la ANFP, había enviado un correo al centro pidiendo que recibieran a su hijo y sobrino para que entrenaran unos meses en la academia, además de preguntar si estaban buscando profesores de tenis, para ayudar a su cuñado, el ex tenista José Antonio Fernández. Borbély lo citó a una reunión en Zúrich para revisar el caso, en noviembre de 2014. El chileno confirmó su asistencia, pero luego recordó que se había comprometido a ser el expositor principal en una charla en Santiago.

Según Mayne-Nicholls, le pidió reagendar y el suizo se negó. De esto, dice, se aferró la FIFA para decir que no había querido cooperar y pedir una sanción ejemplificadora: nueve años sin ejercer cargos en el fútbol profesional.

—Usted fue castigado por faltas detalladas en el informe del antiguo fiscal general de Estados Unidos Michael García, contratado expresamente por la FIFA para estudiar los casos de corrupción en el organismo.

—Yo fui a Qatar, donde conocí una academia impresionante. El tipo de la academia, un alemán, me dijo que no tenían nada que ver con la postulación, que habían tenido que ver al principio, pero que en vista del conflicto político y deportivo que estaba generando la candidatura de Qatar, se habían salido.

Cuando vuelvo a Chile le escribo si acaso él recibiría a mi hijo con un primo, tenían 14 y 13 años en ese momento, para que vayan a entrenar en el verano. Le pregunté también por un cuñado que hace clases de tenis, pero me dijo que no tenían nada de ese deporte. Después le pregunté si recibiría jugadores chilenos. De los clubes que son como Qatar, del norte: Iquique, Antofagasta, Arica, que juegan en el desierto, para que vean que se pueden hacer cosas.

—¿Esos correos los mandó desde su mail FIFA?

—No, desde el de la ANFP.

—Como presidente de la ANFP.

—Sí. En septiembre de 2010.

—¿No era consciente de que podía llegar a malentenderse, con todos los años que llevaba en el fútbol?

—No, porque yo vi a todo el mundo buscar cómo sacar beneficios educacionales de estos contactos. Yo vi cómo Blatter mandó a su hija a trabajar a la federación de Australia, siendo secretario general de la FIFA; Grondona mandó a su hijo, al que vino a entrenar a La Calera, a clubes de todas partes; Ángel Villar, de la federación española, mandó a su hijo a trabajar a la copa del mundo 2002; Michel Platini tenía a su hijo trabajando en la academia de Qatar. Y así todos. Vi cómo el hijo de Jack Warner trabajaba también para la FIFA. Todo el mundo tenía alguna relación. Y no vi que eso fuese algo contraproducente ni algo que estuviera expresamente castigado mientras no hubiera beneficios económicos. Sino que era un beneficio educativo. ¿Dónde está el beneficio económico, si pagaba yo? Ahora, miro para atrás y pienso: ¿Cuál fue el apuro? Esa fue mi torpeza. Debí haberlo pensado antes y no lo hice. Me equivoqué y pagué mi error.

—¿Cree que la FIFA buscó pasarle cuentas?

—Son llamativos los momentos. Lo que más me llama la atención es algo que no he hecho público. Cuando llegamos al tribunal del TAS, el que lo presidía, un señor alemán, nos ofreció a las dos partes ponernos de acuerdo para terminar esto. En eso mi abogado (Juan de Dios Crespo, el mismo que representó a Lionel Messi ante el fisco español y a Neymar en su transferencia al PSG) me dice: bueno, conversemos.

—¿Y qué le dijeron?

—Yo acepté, el abogado de la FIFA también. Pero al llamar a Suiza le dijeron que no, que se quedarían con el fallo del TAS, lo que me terminó favoreciendo porque me bajaron la sanción y dejaron claro que yo no había recibido ningún beneficio económico.

—Existían motivos para que la FIFA estuviera molesta: usted calificó como “de alto riesgo” la realización de un mundial en Qatar y, además, había transparentado su intención de postular a la presidencia de la entidad.

—Coinciden los tiempos. Y ojo, que la acusación la hace Qatar, no la FIFA. Ellos me acusan al fiscal García. Ahora, es imposible que a alguien que le piden que evalúe una candidatura de Qatar para hacer la copa del mundo en junio o julio de algún año no diga que es riesgoso. Luego de eso me llegó una carta de la FIFA diciendo que si yo seguía hablando del tema, tendría que atenerme a las consecuencias. Y las consecuencias llegaron.

—¿Consideró postular a la presidencia de la FIFA?

—Sí. Tenía el apoyo de varios países europeos, pero terminábamos en la misma pregunta: ¿Qué dice la federación chilena? Hoy agradezco lo que en ese minuto lamenté: nunca pude reunirme con Sergio Jadue para tratar el tema. Y menos mal.

La noticia del castigo la recibió el lunes posterior a la obtención de la primera Copa América en la historia de Chile. Su celular comenzó a sonar con insistencia, los portales de internet ya tenían la noticia: la FIFA había decidido sancionar a su histórico funcionario con siete años fuera de toda actividad relacionada con el fútbol profesional. El comunicado oficial le llegó horas después.

Mayne-Nicholls, dice, se lo esperaba.

Porque la semana anterior lo habían citado para el viernes —antes de la final contra Argentina en el Estadio Nacional— a declarar en la sede de la FIFA. A las 9 de la mañana lo recibieron el propio Borbély y el alemán Hans-Joachim Eckert,  encargados de las comisiones de investigación y decisión del comité de ética de la FIFA. La idea, cree, era que, ante la proximidad de la final, decidiera no viajar. Pero lo hizo. Y fue uno de los peores días de su vida.

El interrogatorio que había comenzado a las 9 AM, se alargó y los comisionados decidieron, a las 12.30, salir a almorzar. El debate no existía: Mayne-Nicholls contestaba que asumía el error, que no debía haberlo hecho y que lo hizo porque nunca supo que Aspire aparecía en el informe. Pero volvían a preguntarle lo mismo.

Le dijeron que saliera a almorzar con ellos, pero no quiso. Pidió permiso para, en el intertanto, pasear por el bosque que tiene la FIFA, pero no lo dejaron salir: lo encerraron por una hora en una sala, hasta que volvieron. En ese momento, sintió que lo trataban como a un criminal.

A la vuelta al interrogatorio, Eckert lo encaró por unas declaraciones en la prensa sobre el Mundial de Qatar.

—Ahí me dijo: si haces un solo comentario a los medios sobre esta reunión, te enterarás de quién soy yo realmente.

Por eso me quedé callado tanto tiempo.

—¿Por qué se demoró en apelar, tanto frente al comité de apelación de la FIFA como frente al TAS?

—Porque demoraron la entrega de los fundamentos del fallo. Esto fue en julio de 2015 y me los entregaron recién en febrero de 2016. Allí los presenté y la misma FIFA me bajó el castigo de siete a tres años. Lo que se demoró fueron los fundamentos del fallo. Luego de eso, se demoraron de abril de 2016 a enero de 2017 en entregarme los nuevos antecedentes. Ahí fuimos al TAS, que no se demoró nada. Mi única explicación es que si se hubieran demorado menos, el castigo habría sido mucho menor.

—¿Cree que la estructura de la FIFA está corrompida?

—Esa misma pregunta me la hacían diez años atrás y hubiera dicho que no. Me la hubieran hecho hace un año, hubiera dicho que sí. Hoy no sé cómo está. Cuando a mí me juzgaron, era evidente que había mucha gente en el alto mando de la FIFA que tenía los papeles muy sucios.

—Y usted, ¿necesita limpiar los suyos? ¿Siente que hoy es reconocido como un corrupto?

—Es evidente. El daño que se hace a través de los medios es mucho mayor que el que uno cree. Yo tengo una trayectoria en el mundo del fútbol desde el año 89, y nunca nada, salvo esta estupidez de mandar este mail. Pero lo que salió fue totalmente distinto, dijeron que pedí favores personajes de los cuales fui beneficiado. Basta leer las dos o tres declaraciones de la FIFA al respecto. El TAS dijo que cometí un error y es más, si ves el fallo, el TAS llega a decir que pudo ser adecuado el castigo. No es tajante. Si hubiera dicho que con seis meses bastaba, ¿quién me devolvía el año y seis meses? Al final, la tiraron para el córner.

***

Hoy Mayne-Nicholls agradece no haber sido tomado en cuenta por Sergio Jadue al momento de intentar postularse a la presidencia de la FIFA. Dice, también, que nadie puede hacerse el sorprendido con su historia: para él, todos sabían con quién estaban tratando, no era un inocente dirigente que venía de La Calera.

—Sería injusto que alguien creyera que Jadue cambió su personalidad una vez que fue presidente de la ANFP. Él siempre fue así. Cada vez que intervenía en el consejo de presidentes se veía cómo era. Todo el mundo se preguntaba qué es lo que hacía este muchacho. Porque era sabido que no era abogado, a pesar de que él decía que era abogado, y era sabido que llevaba un tren de vida superior del que le correspondía.

—¿En qué se notaba eso?

— La Calera generaba dudas, tenía a sus principales dueños presos por haber hecho trampa en la Bolsa. Y Jadue formaba parte de esa firma. Era imposible que alguien con ese tren de vida, reflejado en su vestimenta y en su auto, pudiera mantener algo similar en un cargo ad honorem.

“Es insólito que aún se recuerden tantos valores de lo que dejó Bielsa, diez años después, frente a otros que han sido más exitosos que él. ¿Qué pasó después? Quizás le pidieron al técnico que fuera campeón de América a cualquier precio. El legado de eso es chiquitito”.

Al no lograr ser reelegido presidente de la ANFP, derrotado por Jorge Segovia, Mayne-Nicholls decidió dejar las cosas como estaban. Pero al ver que la lista que se formaba para tomar el edificio de Quilín era liderada, precisamente, por Jadue, con apoyo de los directivos que se dieron vuelta a último minuto en la votación como Concepción, La Serena y Santiago Morning, se preocupó y comenzó, solo, a buscar otro candidato.

Primero convenció a Carlos Heller, a quien su club, la Universidad de Chile, no apoyó. Luego el senador Alberto Espina le dijo que podía ayudarlo y lo puso en contacto con Peter Hiller, otro directivo laico. Costó convencerlo, pero Mayne-Nicholls le dijo que si aceptaba y ganaba, él  se encargaba de convencer a Bielsa para que se quedara.

Luego de convencerlo, cuenta, recibió un llamado: era Espina para decirle que les había ido mal; que Federico Valdés y José Yuraszeck, principales directivos de la U, no apoyarían la candidatura de Hiller.

—Él habría sido un  buen presidente, no habríamos pasado este bochorno. Todos sabíamos quién era Jadue, quiénes iban en su lista. Busqué hasta el final una alternativa.

—Es necesario recordar todo esto cuando, precisamente, se cumplen diez años de la llegada de Bielsa a Chile. Quería preguntarle, ¿se siente responsable en algún grado del buen momento de la selección?

—Yo hice algo que había que hacer: lograr que la selección chilena volviera a ser el mayor factor de unión de todos los chilenos. Y eso trajo consigo un legado importante en lo valórico. Es insólito que aún se recuerden tantos valores de lo que dejó Bielsa, diez años después, frente a otros que han sido más exitosos que él. ¿Qué pasó después? Quizás le pidieron al técnico que fuera campeón de América a cualquier precio. El legado de eso es chiquitito.

—¿Quiere volver al fútbol profesional?

—Este tiempo me ha servido para pensar, me he dado cuenta de que se puede aportar al país desde muchísimos otros ámbitos. Ahora, en el fútbol profesional… La opción es volver a mi club, no creo que vuelva en otro ámbito.

—¿Descarta volver a la ANFP en el futuro?

—Uno nunca debe decir nunca, pero a través del tiempo que he estado alejado del fútbol me he dado cuenta de una realidad: hay que ir produciendo cambios en las dirigencias, porque si no el problema de la eventual corrupción se presenta con mucha facilidad.

—¿Intentaría convencer a Bielsa de nuevo?

—Es la misma respuesta. Volver a Bielsa es retroceder diez años, en un sentido de contexto. Bielsa está en otro nivel, yo estoy en otro nivel. Ahora, para Antofagasta, a Bielsa me lo traigo mañana.

Por Javier Rodríguez // Fotos: Marcelo Segura

QUÉ PASA, 11-08-2017

 

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