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¿Qué es éxito, Antonio Banderas?

¿Qué es éxito, Antonio Banderas?

¿Qué es éxito, Antonio Banderas?

El actor, director y productor acepta el Premio Nacional de Cinematografía «lleno de gratitud y humildad». Ya recibió la Medalla de Oro a las Bellas Artes en 2008 y el Goya de Honor en 2015

El éxito es una meta difícil de validar. Antonio Banderas (Málaga, 1960) nunca ha ganado un Goya a mejor actor o director. Tampoco un Globo de Oro (tres nominaciones) o un Emmy (una nominación), ni por supuesto un Oscar, como sí lograron Javier Bardem o Pedro Almodóvar entre otros. Antonio Banderas ha ido más allá. Su apellido está ligado a los honores. El Premio Nacional de Cinematografía que ayer le otorgó el Ministerio de Cultura es el último de una lista en donde se le reconoce, más allá de sus películas, la labor de pionero y embajador que tantas veces se le han asociado. 

Apenas quedan premios en España que no hayan dedicado su categoría de Honor al malagueño. En 2008 recibió el Premio Donostia del Festival de San Sebastián y la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes; en 2015 recibió el Goya y el Platino de Honor, y este 2017 la Biznaga de Oro de Málaga y el Galardón Camino Real, que le entregó el Rey Felipe VI. En Estados Unidos, donde es una referencia entre los actores latinos, sus huellas adornan el Paseo de la fama de Hollywood… El éxito, a veces, es una lista de los logros conseguidos. 

«Sé el privilegio y el honor que este premio representa sólo siendo consciente de los nombres de aquellos profesionales que lo recibieron antes que yo», aseguraba ayer el actor, director y productor en un brevísimo comunicado en el que se mostraba «lleno de gratitud, humildad y sentido de la responsabilidad». 

Dentro y fuera

El Premio Nacional de Cinematografía le ha sorprendido en pleno Festival de Cine de Isquia (Italia), desde donde ha aceptado el galardón tras hablar con el ministro de Cultura, Íñigo Méndez de Vigo. «Banderas es embajador de la Marca España y ha llevado siempre el nombre de España allá donde ha ido. Tiene el enorme mérito de haber iniciado su carrera en España y haber sabido desarrollarla con inteligencia en Estados Unidos», expresó el titular de Cultura. 

Ser un pionero no significa solo ser el primero. Hace falta tener unas cualidades para que llegar sea solo la primera estación de un largo camino. Y en esa faceta de pionero, de inaugurar la senda por la que otros transitarían después, Antonio Banderas se ha ganado el respeto y el cariño de toda su profesión. «Un cineasta con una trayectoria extraordinaria a nivel nacional e internacional, que ha abierto el camino para muchos actores y actrices españoles», fueron las palabras con las que el jurado, presidido por el director del ICAA, Óscar Graefenhain, calificó al cineasta. 

¿Qué es el éxito? Se le podría preguntar a Antonio Banderas este día. El éxito es una carrera de más de 40 años, es haber actuado en 103 películas, dirigir dos cintas y producir proyectos personales en los que se dejó ese corazón que tanto le asustó el pasado 26 de enero, cuando sufrió un infarto de miocardio («Le metí una paliza importante a la patata en los últimos 37 años. Crucé el Atlántico siete veces en un año, era adicto al trabajo», dijo en el pasado Festival de Málaga). 

El éxito es también regresar a España siendo estrella en Hollywood después de haber aterrizado hace 30 años en Estados Unidos sin saber nada de inglés: «Me reuní con el director de “Los reyes del mambo” [su primera película allí] y solo sabía decir “Yes”, “Of course” y “I can do that”. Lo dije tan bien que el hombre se lo creyó y me dio el papel», decía hace años en una entrevista con un acento andaluz que nunca ha querido perder. Ahora, ya consolidado, y renunciando a esa máxima de que los «premios de honor» marcan el final de una carrera, sigue trabajando en películas como «Life Itself», de Dan Fogelman, y el «biopic» de Lamborghini. Todo para buscar nuevos éxitos y, quién sabe, levantar un Goya o un Oscar a mejor actor.

La polémica del proyecto del Astoria de Málaga

Si Antonio Banderas fuera político, a su figura se la glosaría como «de consenso». De Estados Unidos ha aprendido algo que aquí es casi insólito y por aquellas tierras es la norma: la ideología está por debajo de la patria, sea esta el cine, el idioma o la bandera. Pese a esto, hace apenas unos meses se vio rodeado por la polémica cuando tuvo que abandonar su proyecto teatral en Málaga por «los insultos, las descalificaciones y el trato humillante» que había recibido de los representantes de la ciudad. «Los coros de voces que comenzaron a alzarse contra nuestro proyecto, dentro y fuera de los ambientes políticos locales, que además no se detenían en la crítica al mismo, sino que se extendían a la sorna, el cachondeo y por qué no decirlo, la mala leche, me hicieron comenzar a reflexionar sobre si realmente valía la pena arriesgar y exponerse tanto. Hablé con mis socios y juntos llegamos a la misma conclusión. Había que salir de ahí, había que salir y buscar un mejor en el que sudar por ofrecer nuestras ideas a Málaga, un rincón en el que no huela a corralón y podamos construir algo interesante», escribió el cineasta en una carta en la que se despachaba contra la cerrazón. 

Fernando Muñoz. ABC, Madrid, 12-07-2017

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