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Dos dinastías unidas por los viajes y desunidas por Gibraltar

Dos dinastías unidas por los viajes y desunidas por Gibraltar

Dos dinastías unidas por los viajes y desunidas por Gibraltar

El Rey Juan Carlos saluda a Isabel II en una visita real al Reino Unido, en 1986. EFE

Los Reyes Felipe y Letizia  llevan al Reino Unido un mensaje de apoyo a los españoles residentes ante el ‘Brexit’

 

Tras dos intentos fallidos, los Reyes inician hoy un viaje de Estado al Reino Unido, la parada internacional más importante para Don Felipe desde su proclamación hace tres años. Y la más deseada por Zarzuela, porque para la institución monárquica tiene un simbolismo muy especial que el soberano español sea recibido con todos los honores por la que sin duda sigue siendo la monarca con más pedigrí del mundo, Isabel II. De ahí que causara tanta decepción la anulación del viaje el año pasado por el desgobierno en nuestro país y que, después, la diplomacia se moviera tan rápida para buscar una nueva fecha.

Esta visita dejará un sinfín de imágenes para la Historia. Y en Londres será recordada como el último viaje de Estado en el que actúa como anfitrión el duque de Edimburgo, quien, cumplidos los 96 años, en apenas unas semanas se retirará de la vida pública.

El Peñón provocó que se cancelara la asistencia de los ahora Reyes eméritos a la boda de Carlos y Lady Di

 

Las relaciones entre los Windsor y los Borbón siempre han sido estrechas. Por motivos familiares -tanto nuestros Reyes eméritos como Isabel II y su marido son tataranietos de la reina Victoria- y porque toda clase de circunstancias históricas y también de índole personal han generado contactos bastante estrechos entre los distintos miembros de ambas dinastías. Una cercanía que se ha notado en los muchos viajes de carácter oficial que los Borbón han realizado al Reino Unido en las últimas décadas y en las que los Windsor han protagonizado a España. Sin embargo, el contencioso de Gibraltar siempre ha sido un elemento de interferencia en esas visitas, hasta el punto de haber anulado más de una.

Don Juan Carlos y Doña Sofía realizaron su única visita de Estado al Reino Unido en abril de 1986. Su prima Lilibeth tuvo la deferencia de alojarles en el imponente Castillo de Windsor, la residencia favorita en Londres de la soberana británica. Fue aquel un viaje plagado de gestos a través de los que se escenificó la gran relación entre las dos familias reales.

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La Reina Sofía, en una carroza junto al duque de Edimburgo, durante su única visita de Estado, en 1986 | EFE

Antes de esa fecha, los Windsor habían dado importantes pasos en apoyo a la restauración monárquica en España. Cabe recordar el influjo de lord Mountbatten sobre el joven príncipe Juan Carlos, su sobrino nieto. Quien fuera el último virrey de la India ejerció de algún modo como consejero del futuro rey y le abrió algunas puertas en un tiempo en el que la dictadura franquista se mantenía en el ostracismo internacional. Así, por ejemplo, en 1970 el conde Mountbatten se esforzó para convencer al presidente Nixon en la Casa Blanca de lo importante que era apoyar al inexperto príncipe.

Y, apenas una semana después de la muerte de Franco, el 27 de noviembre de 1975, el duque de Edimburgo fue uno de los escasos representantes extranjeros presentes en la solemne misa en la Iglesia de los Jerónimos de Madrid con motivo de la proclamación de Don Juan Carlos como Rey de España. Pese al apoyo de EEUU y de Francia, muchos países recelaban aún de que el régimen español fuera a avanzar hacia la democracia, y por ello fueron escasas las testas coronadas en el evento. Para Don Juan Carlos fue muy importante la presencia del marido de Isabel II, en un claro espaldarazo a la Corona.

Será el último viaje de Estado con el duque de Edimburgo como anfitrión, que se retirará en unas semanas

El mayor desencuentro entre las dos dinastías se produjo en julio de 1981. Los monarcas españoles cancelaron su asistencia a la boda real más mediática del siglo XX, la de Carlos de Inglaterra con Lady Di. La triste decisión se debió a que Buckingham informó que Gibraltar iba a ser una de las paradas del viaje de novios de los príncipes, algo que el Gobierno español consideró como «inoportuno» y «negativo para las relaciones bilaterales» de Londres y Madrid. No sería ni la primera ni la última vez que el Peñón daría al traste con un viaje de los Borbón a Gran Bretaña.

En octubre de 1988, olvidado el disgusto por el viaje de novios principesco de marras, y tras el viaje de Estado de Don Juan Carlos y Doña Sofía al Reino Unido, su soberana, Isabel II, correspondió a nuestros monarcas realizando la que ha sido su única visita a nuestro país. Fue un viaje de Estado de cinco días en los que a la monarca le dio tiempo de recorrer Madrid, El Escorial y Sevilla.

Casi una década después, en noviembre de 1997, Isabel II y Felipe de Edimburgo celebraron sus bodas de oro. Los fastos reunieron a una nutrida representación de miembros de la realeza de todo el mundo. España estuvo representada por la Primera Familia al pleno. Los Reyes, el entonces aún Príncipe de Asturias y sus dos hermanas, las Infantas, junto a sus maridos, ocuparon una posición privilegiada en la Abadía de Westminster, donde se celebró la ceremonia religiosa.

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La Primera Familia Real, en los festejos por las bodas de oro de los Reyes de Inglaterra. | MICHAEL CRABTREE

En contraste, en mayo de 2012 ninguno de los Borbón acudió a los fastos con motivo del Jubileo de Diamantes por los 60 años en el trono de Isabel II. El Rey Juan Carlos se encontraba convaleciente tras haberse sometido a una operación de cadera. Pero estaba confirmada la asistencia de la Reina Sofía. De nuevo Gibraltar trastocó los planes. Semanas antes de las celebraciones se agudizaron los encontronazos entre pescadores españoles y las patrulleras de la Royal Navy en las aguas que bañan el Peñón. Además, se anunció otro inoportuno viaje a la Roca del príncipe Eduardo, el menor de los vástagos de la monarca británica. Todo ello acabó obligando a la hoy Reina emérita a suspender su viaje a Londres. De ese modo, ningún representante de la Corona española salió en una foto histórica que unió a casi todos los soberanos reinantes del planeta.

Doña Sofía, acompañada de Don Felipe y Doña Letizia, sí había formado parte unos meses antes, en abril de 2011, de la interminable lista de mandatarios internacionales presentes en Londres en la boda del príncipe Guillermo y Kate Middleton.

Los reyes de Inglaterra dieron importantes pasos para apoyar la restauración de la monarquía en España

 

Justo un mes antes, el padre del novio, Carlos de Inglaterra, junto a su esposa, Camilla Parker, habían realizado un viaje a España. Se trataba nada menos que de la undécima visita oficial del príncipe de Gales a nuestro país. Por tratarse del heredero al trono y no de un monarca, el viaje no tuvo rango de Estado, aunque, en la práctica, fue casi igual, incluidos el banquete de Estado en el Palacio de Oriente, la entrega de las llaves de Madrid al príncipe Carlos o las entrevistas al máximo nivel con el presidente del Gobierno y otras autoridades. Eso sí, Don Felipe y Doña Letizia -todavía príncipes- ejercieron de anfitriones. Y, durante el brindis oficial, nuestro actual jefe de Estado aprovechó para pedir a sus invitados reales «avances en la solución del contencioso histórico bilateral de Gibraltar».

El Peñón, siempre protagonista en los encuentros y desencuentros entre los Windsor y los Borbón, igual que volverá a serlo en el viaje de Estado histórico que comienza este mediodía en Londres.

Eduardo Álvarez. EL MUNDO, España, 12-07-2017

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- “I don’t know”

Lo que Calles supuestamente interpretó como: “Aarón no”, con lo cual resultó favorecido Pascual Ortiz Rubio.

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