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¿Por qué la imagen del presidente Santos va en caída libre?

¿Por qué la imagen del presidente Santos va en caída libre?

¿Por qué la imagen del presidente Santos va en caída libre?

Ni el premio Nobel de la Paz ni pasar a los libros de historia como el artífice del proceso con el que se pondrá punto final a una guerra de 52 años ha bastado para que el presidente Juan Manuel Santos cuente con el respaldo de los colombianos.

Su imagen ha caído estrepitosamente en los últimos meses y llegó al punto más bajo de toda su gestión a principios de este mes: el 88 por ciento desaprueba su gestión y el 79 por ciento considera que la situación en el país va por mal camino, según la última encuesta de la firma Yanhas.

Las cifras sorprenden a cualquiera. Ningún presidente colombiano había sido calificado tan fuertemente por el pueblo. Ni siquiera Ernesto Samper, cuya campaña fue financiada con dinero del narcotráfico, ni Andrés Pastrana, recordado por el frustrado proceso de paz con las FARC, quienes salieron de la Casa de Nariño con una aceptación del 30 por ciento y 21 por ciento, respectivamente. Mucho menos el ex presidente Álvaro Uribe, quien terminó los ocho años de su mandato con un respaldo del 75 por ciento.

Santos llegó a la presidencia en agosto del 2010 con una votación nunca antes obtenida por otro mandatario colombiano, nueve millones de votos, y bajo las políticas de su antecesor. Aunque arrancó con una favorabilidad del 76 por ciento y por años se mantuvo por encima del 50 por ciento, su imagen ha entrado en una etapa de caída libre.

Y él mismo lo reconoce. “Mi definición de gobernar es hacer lo correcto, no lo popular. Siempre he preferido el dictamen de la historia que el dictamen de las encuestas”, dijo en una entrevista concedida al periódico EL TIEMPO, en marzo pasado.

La paz, su talón de Aquiles

Varias son las razones que podrían explicar este fenómeno. La primera tiene que ver con el escepticismo que tienen los colombianos frente al proceso de paz y a su implementación, lo cual se vio reflejado en la sorprendente victoria del ‘No’ en el referendo sobre los acuerdos a los que llegó el Gobierno con las Farc y en las últimas encuestas, en las que el 73% desaprueba el proceso.

Lo que en otras circunstancias fue el tema más positivo para Santos hoy es contradictoria y paradójicamente lo que más afecta su imagen. Hay una fatiga con este tema y la gente sigue escéptica frente a cómo se va a implementar el acuerdo y el impacto que este pueda traer”, aseguró Sandra Borda, doctora en Ciencias Políticas de la Universidad de Minnesota. 

Mientras el presidente colombiano Juan Manuel Santos se esforzaba por forjar un histórico acuerdo de paz con el grupo guerrillero más antiguo y más sangriento del hemisferio, él dijo a menudo señalaba que prefería una paz imperfecta a una guerra perfecta.

En esto coincide el abogado y analista político Rafael Nieto, quien consideró que “Santos rompió la confianza de los colombianos porque la gente piensa que violó la democracia al irrespetar el resultado del plebiscito y que el Gobierno terminó premiando a los criminales y eso se ve reflejado en las encuestas”.

Así mismo, el politólogo y constitucionalista Juan Manuel Charry indicó que la implementación de los acuerdos ha estado minada de retrasos y críticas, “entonces el ciudadano lo percibe como falta cumplimiento, de gestión y de claridad. No cree ni en las Farc ni en el Gobierno y eso ha afectado seriamente su favorabilidad”.

Uribe, de padre político a opositor

Un segundo aspecto que juega en su contra tiene que ver con la fuerte oposición de su más formidable enemigo político, el ex presidente Uribe, el mismo que lo llevó a la Presidencia en las elecciones del 2010. La Ley de Víctimas, el restablecimiento de las relaciones con las cortes y luego con Venezuela y el proceso de paz con las Farc bastaron para que Uribe le declarara la guerra política a su ex ministro de Defensa estrella.

Primero lo hizo desde Twitter y los medios de comunicación y años más tarde desde el Congreso, tras convertirse en el senador con mayor votación en el 2014 superando los 2 millones de votos. Su partido político, el Centro Democrático, alcanzó 38 escaños en el Legislativo, convirtiéndose oficialmente en el partido opositor del Gobierno.

La pelea Santos-Uribe se ha tomado los titulares nacionales en estos 7 años y hasta el mismo Papa Francisco fracasó en su intento por reconciliarlos en un encuentro que convocó en el Vaticano. “Rufián de esquina”, le dijo Santos a Uribe en una oportunidad. “Mentiroso, corrupto y despilfarrador”, le ha dicho el ex presidente en repetidas ocasiones.

En una muy buena parte el papel de Uribe ha influido en la imagen de Santos. La oposición en Colombia nunca había pasado por un ejercicio tan estructurado y con tanta difusión en los medios”, aseguró Borda.

Sin embargo, voces como las del constitucionalista Charry consideran que aunque el ex presidente “se ha aprovechado de la mala hora del Gobierno para hacer oposición y para magnificar sus defectos, no fue él quien llevó la favorabilidad de Santos a ese punto”.

Otros factores en contra

Algo cierto hay en el refrán popular que dice “las segundas partes nunca son buenas”, una situación que se ve reflejada en muchos de los segundos mandatos de presidentes reelegidos por el pueblo. Y Santos no es la excepción. Aunque desde que se declaró el cese al fuego bilateral con las Farc se han evitado más de 2.500 muertes en el país, su Gobierno ha estado marcado por medidas impopulares como la reforma tributaria y por constantes paros de sectores como el de maestros, los campesinos, los camioneros, el judicial y en poblaciones históricamente pobres como Buenaventura y Chocó.

Su imagen también se vio afectada fuertemente a principios de este año, cuando se conoció que la campaña presidencial del 2010 recibió dinero de la firma brasilera Odebrecht. “Lamento profundamente y pido excusas a los colombianos por este hecho bochornoso que nunca ha debido suceder y del que me acabo de enterar”, reconoció a través de un video publicado en su cuenta de Twitter.

En materia económica tampoco le va bien. El país ha entrado en un periodo de declive y el 2016 se registró el menor crecimiento durante los últimos 7 años, con un pobre 2%, frente al 6,6% del 2011 o el 4,9% del 2013. El primer trimestre de este año arrancó con un débil 1,1%.

¿Podrá el presidente Santos levantar su imagen, o por el contrario esta seguirá en caída libre? “Caer más de lo que ya está es muy difícil. Pero si es así con un Nobel de Paz, cómo sería si no se lo hubieran dado?” señaló Rafael Nieto.

Por su parte, Charry aseguró que “Santos ha demostrado capacidad de reingeniería y de salir con oxígeno de situaciones difíciles, como cuando el No ganó el plebiscito, por lo que podría recuperarse de este mal momento”.

Catalina Ruiz Parra. EL NUEVO HERALD

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