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Error de Google-Maps envía turistas a una aldea perdida

Error de Google-Maps envía turistas a una aldea perdida

Error de Google-Maps envía turistas a una aldea perdida
mayo 18

Los viajeros se dirigían a El Púlpito (ver foto), en los fiordos noruegos, y acabaron en un pueblo aislado a 30 kilómetros

A los viajeros puede jugarnos alguna mala pasada. Así lo ha experimentado en sus propias carnes un grupo de turistas que visitaban los fiordos noruegos y querían conocer la famosa roca de El Púlpito utilizando como guía Google Maps. 

Los turistas llegaron a la aldea de Fossmork que, para su sorpresa, se encuentra a 30 kilómetros de su destino original, el acantilado Preikestolen. Esta pequeña localidad noruega ha recibido con gran asombro a una oleada de curiosos, ya que de normal este pueblo suele tener entre 10 y 15 vehículos al día, según un medio local.

Además, un residente de Fossmork ha explicado que este error de la aplicación lleva repitiéndose desde hace tiempo, ya que no es la primera vez que ocurre: “a veces llegan dos, tres o cuatro turistas al pueblo. Dicen que se dirigían a la roca de El Púlpito y no entendemos nada”. 

El malestar de los visitantes suele ser grande ya que la aldea se encuentra justo al otro lado del destino original, a 30 kilómetros de distancia. Según cuenta Gunnar Boe, un vecino al periódico Stavanger Aftenblad: “la carretera hasta Fossmork es muy estrecha y los turistas a veces se enfadaban cuando les indicábamos que tenían que dar media vuelta”. 

El famoso acantilado de Preikestolen es una de las mayores atracciones turísticas de los fiordos, un acantilado a más de 600 metros de altura que promete unas vistas impresionantes del lugar (no apto para viajeros con vértigo).

LA VANGUARDIA, Barcelona, 11-05-2017

 

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Doña María Manuela Kirkpatrick, condesa de Montijo, acudía a todos los actos sociales que se celebraban con el propósito de ‘colocar’ a sus hijas Francisca y Eugenia.

Durante una recepción en el Palacio del Elíseo, en 1849, el Presidente de la República Francesa, futuro Napoleón III, fijó sus ojos en su benjamina Eugenia, y quedó prendado de ella.

En un encuentro posterior, el maduro pretendiente quiso ir más allá con la joven, a la que llevaba 18 años de diferencia, y le preguntó cómo podría llegar hasta su alcoba. Sin inmutarse, Eugenia de Montijo contestó: -Por la Iglesia.

El 30 de enero de 1853, él ya convertido en Emperador de los franceses, Napoleón III y la bella española se casaron en la catedral de Notre Dame.

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