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Cine y educación en España: proyectar en la pizarra

Cine y educación en España: proyectar en la pizarra

Cine y educación en España: proyectar en la pizarra

La Academia de Cine organiza la jornada ‘Cine y Educación’ para profundizar en la importancia de incorporar el cine como instrumento interdisciplinar en la enseñanza.

En algo más de un siglo de existencia el lenguaje audiovisual ha sustituido al lenguaje escrito como el principal alfabeto para recibir estímulos externos, que van desde mensajes muy rudimentarios, a veces engañosos o encubiertos, a las historias más complejas. Un ejemplo de esta primacía de lo audiovisual lo encontramos en el éxito de las series de televisión que, de alguna manera, han venido a sustituir a aquella novela por entrega del siglo XIX, de Charles Dickens o Alejandro Dumas, que mantenía a los lectores expectantes y deseosos por nuevo material que satisficiera las ansias de viajar a otros mundos. Hoy las pantallas nos persiguen, e incluso llevamos una en el bolsillo a todas partes.

La educación no ha logrado adaptarse del todo a este nuevo paradigma y mientras seguimos enseñando a leer a los grandes clásicos de la literatura o a descifrar a los grandes maestros de la pintura, el cine se mantiene aparte de los planes de educación en España salvo por algunas propuestas procedentes de políticas autonómicas o iniciativas privadas. Sin embargo, profundizar en el séptimo arte es vital para entender cómo nos llegan los relatos, historias y mensajes en la actualidad. “La base de todo el mundo audiovisual que estamos viviendo es el cine”, explica Ángel Gonzalvo, profesor de instituto y coordinador de Un Día de Cine. Gobierno de Aragón. “Parece fundamental como creador de identidades, como agente trasmisor de la razón y la crítica a través de la emoción. Las películas son productos culturales trasmisores de un montón de información”.

Gonzalvo es uno de los ponentes de la jornada ‘Cine y Educación’ que celebra hoy la Academia de Cine en su sede y que viene a completar y a reflexionar sobre el contenido del último número de la revista ACADEMIA que edita la institución. Dividida en tres mesas redondas, la jornada profundiza en la importancia de incorporar el cine como instrumento interdisciplinar en la enseñanza. Entre los ponentes encontramos también a Mercedes Ruiz, maestra, psicopedagoga y coordinadora de la red social Cero en Conducta; José de la Peña, coach educativo y escritor; Maryse Capdepuy, gestora cultural; Peter Andermatt, Managing Director Media España; Lola Salvador, guionista, presidenta de la Asociación de Enseñantes de Cine ENCINE y directora de Cineteca, y Carlos Reviriego, adjunto a la dirección y director de programación de la Filmoteca Española. “Es vital que el cine se incorpore a la educación por varios motivos”, explica Mercedes Ruiz. “En primer lugar, según la teoría perceptiva, todo lo que vemos en una película o en un corto se recuerda muchísimo más tiempo que cualquier otro tipo de información, con la excepción de la olfativa. Y en segundo lugar, según la neurociencia, sin emoción no hay aprendizaje y el cine tiene la capacidad activar nuestros sentidos y de emocionarnos más que lo que podría llegar a emocionarnos cualquier lección de un profesor por bueno que sea”.

¿Hacia el modelo francés?

En Francia, gracias al impulso del ministro de Cultura Jack Lang, pusieron en marcha hace décadas un plan de alfabetización audiovisual para que los estudiantes comprendieran el estilo del cine francés y valoraran a sus creadores. Este plan fue adoptado con el tiempo en otros países de la Unión Europea, que poco a poco ha ido impulsando medidas al respecto. En España estamos todavía a la cola en este sentido, a pesar de que el reciente plan de actuación Cultura 2020 contempla la alfabetización cinematográfica como una de las principales líneas a seguir, pero habrá que ver qué resultados alcanza con el tiempo. Sin embargo la falta de colaboración entre administraciones, la ausencia de guía por parte del estado y la poca implicación de la industria al respecto en las últimas décadas ha provocado la actual situación de desorganización. “En España hay una serie de iniciativas dispersas y diversas, algunas muy buenas y otras mejorables”, explica Ángel Gonzalvo. “A veces obedecen al deseo y a la expresa voluntad de una serie de personas o colectivos particulares y otras veces están respaldadas por los departamentos de Educación de las Comunidades Autónomas. Casi siempre son proyectos personales un poco expuestos, que siempre corren el riesgo de desaparecer. Es necesario que haya una suma para que todos podamos remar en la misma dirección”.

Gonzalvo es el impulsor de Un día de cine, un programa de alfabetización audiovisual del departamento de Educación del gobierno de Aragón que lleva ya en marcha 18 años, a pesar de los cambios políticos que ha vivido la Comunidad Autónoma a lo largo de este tiempo. “Un día de cine sería el modelo de Cine Club con trabajo previo y posterior al visionado de la película para crear una mirada informada que genere espectadores críticos y creativos frente al cine”, explica el profesor. “Uno de nuestros objetivos es recuperar el acto social de ir al cine. Puede parecer sorprendente pero tenemos alumnos de 15 años que acuden al cine por primera vez con nosotros”.

Desde otra perspectiva trabaja Mercedes Ruiz, coordinadora de la red social Cero en Conducta, una plataforma de iniciativa privada para docentes, alumnado y profesionales del cine interesados en trabajar con la gran pantalla en las aulas que cuenta con más de mil miembros. “Una de las cosas que hemos llevado a cabo son Las noches de Cine y Educación”, explica. “Hemos llegado a pre-estrenar una película en 17 ciudades diferentes, con un profesor y sus alumnos llevando toda la organización del evento. A partir de ahí se generaba un trabajo con ejercicios muy claros como la crítica 3×1, en la que los alumnos destacan tres cosas que le han gustado y una cosa que no le ha gustado”.

¿Asignatura sobre cine?

Este tipo de iniciativas son las que vertebran la educación sobre cine en las aulas en España, todavía en pañales con respecto a otros países. “Me parece que fue Berlanga el que dijo que para solucionar el problema del cine español había que contratar solamente un traductor de francés, es decir, que solo hacía falta asumir el modelo francés”, explica Gonzalvo. “Yo soy muy berlanguiano pero cuando venga el traductor se va a encontrar con el problema de que cada Comunidad Autónoma tiene sus competencias en materia educativa”.

“Nosotros sin embargo hemos trascendido el hecho de que cada Comunidad Autónoma siga su propia línea”, explica Ruiz. “Realmente no es tan difícil ya que en 15 días nosotros hemos logrado ponernos de acuerdo con profesores de distintas partes de España para estrenar una película. Es un tema de trascendencia social y tenemos que tomar conciencia de lo que se está haciendo para sumar”. En este sentido tiene una gran importancia la implicación del ministerio de Educación y Cultura. “El ministerio tiene el marco del diálogo al respecto y es necesario potenciar dos aspectos: la formación de calidad impartida por gente realmente especialista en el tema y un espacio multiprofesional en el que se resuelvan las dudas de cómo y dónde se van a ver las películas”.

Por su parte, Ángel Gonzalvo va un poco más allá y aboga por una revolución en la educación. “El sistema educativo requiere algo más que una reforma”, comenta. “Mi idea no es una nueva asignatura, ni obligatoria ni optativa, porque el modelo de asignaturas ya está prácticamente superado en educación. Hay institutos que están haciendo experiencias piloto de trabajos con espacios y tiempos escolares diferentes y no se trabaja con asignaturas sino que se trabaja toda la mañana, en trabajos colaborativos, dos horas con la misma historia… Creo que por ahí entraría mejor el cine en las aulas y no como una asignatura”.

Javier Yuste Tosi. EL CULTURAL, España, 11-05-2017

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