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Una “gran lagartija” revoluciona la historia del origen de los dinosaurios

Una “gran lagartija” revoluciona la historia del origen de los dinosaurios

Una “gran lagartija” revoluciona la historia del origen de los dinosaurios

Han descubierto una nueva especie, llamada Teleocrater rhadinus, que es el eslabón perdido entre dinosaurios y el ancestro común que comparten con los cocodrilos

Durante décadas la mayoría de los científicos ha supuesto que los primeros parientes de los dinosaurios tenían el aspecto de dinosaurios en miniatura, del tamaño de un pollo, y que caminaban sobre dos patas. Estas criaturas serían los primeros arcosaurios, un grupo de animales que se ramificó en dos grandes categorías: la rama de las aves (en la que primero aparecieron los dinosaurios y luego las pájaros propiamente dichos) y una rama de cocodrilos (en la que con el tiempo aparecieron efectivamente aligators y cocodrilos).

Este miércoles, una investigación publicada en Nature ha anunciado el hallazgo de una nueva especie de arcosaurio, llamada Teleocrater rhadinus, que puede cambiarlo todo. Su descubrimiento ha llenado un importante hueco en la historia de la evolución de los dinosaurios, porque se ha convertido en el primo más antiguo conocido de estas magníficas criaturas. Lo más interesante es que este pariente lejano tenía el aspecto de una gran lagartija, y no el de un dinosaurio en miniatura. Medía casi tres metros de largo, tenía un largo cuello y una larga cola y compartía muchos rasgos en común con los cocodrilos. Por eso, Teleocrater rhadinus cambia lo que se sabe sobre el origen de los dinosaurios.

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Recreación del aspecto de la especie Teleocrater rhadinus- Museo Argentino de Ciencias Naturales

«Teleocrater rhadinus tiene unos rasgos que inesperadamente se parecen a los de un cocodrilo, por lo que nos ha obligado a replantearnos lo que pensábamos sobre las primeras etapas de la evolución de los dinosaurios», ha explicado en un comunicado Ken Angielcyk, coatuor del estudio e investigador en el Field Museum, en Chicago (Estados Unidos). «Sorprendentemente, podemos decir que los primeros parientes de los dinosaurios no tenían el aspecto de dinosaurios».

Una «lagartija» que lo cambia todo

Esta especie no se parecía para nada a un dinosaurio bípedo y raquítico, tal como se creía que eran los primeros parientes de los dinosaurios. En lugar de eso, los autores han explicado que Teleocrater rhadinus era una criatura de hasta tres metros de largo, que caminaba sobre cuatro patas similares a las de un cocodrilo y que tenía un cuello y una cola enormes.

«El descubrimiento de Teleocrater cambia de manera fundamental nuestras ideas sobre la historia más temprana de los parientes de los dinosaurios», ha explicado Sterling Nesbitt, otro de los coautores del estudio e investigador en el Instituto Politécnico de la Universidad Estatal de Virginia (Estados Unidos). «El descubrimiento de una especie tan importante es algo que solo ocurre una vez en la vida».

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Teleocrater rhadinus devorando un cinodonte, un pariente próximo de los mamíferos- Museo Argentino de Ciencias Naturales

La nueva especie aporta luz sobre el origen y la diversificación de los cocodrilos, aves y dinosaurios, pero lo cierto es que, según los autores, abre más interrogantes que las que resuelve. Con todo, en resumen «indica que los orígenes de los dinosaurios deben ser reexaminados», ha dicho Judy Skog, directora del programa de la División de Ciencias de la Tierra en la Fundación Nacional de Ciencia (Estados Unidos).

¿Por qué? Porque este antiguo primo de los dinosaurios no tenía un aspecto similar al de ellos, sino al de los cocodrilos. Aunque medía hasta tres metros de largo, apenas llegaba a los sesenta centímetros de altura. Tenía el aspecto de una gran lagartija y su cuerpo era ligero: se cree que rondaba los 30 kilogramos. Además, contaba con unos músculos mandibulares parecidos a los de los cocodrilos y unas articulaciones en los tobillos mucho más móviles que las de dinosaurios y aves; por eso, en teoría su modo de caminar era como el de los cocodrilos.

El eslabón perdido

Por todo esto, Teleocrater redibuja el cuadro de la evolución de los dinosaurios. «Esta especie muestra que la línea de los arcosaurios que dio lugar a la aves inicialmente heredó muchos rasgos de los cocodrilos de su ancestro común, y que los rasgos típicos de aves evolucionaron paso a paso durante un largo período de tiempo», ha explicado Angielczyk. «Aunque los científicos no suelen amar el término “eslabón perdido”, Teleocrater es algo así: el eslabón perdido entre dinosaurios y el ancestro común que comparten con los cocodrilos».

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Relaciones taxonómicas de la especie Teleocrater rhadinus- Dr Richard Butler, Universidad de Birmingham

Esta especie vivió en el Triásico, hace más de 245 millones de años, y se cree que habitó en las actuales Rusia, India y Brasil. También se piensa que esta especie y otros parientes de los dinosaurios se extinguieron antes de que aparecieran estos.

Los primeros fósiles de esta especie fueron descubiertos en Tanzania en 1933 y fueron identificados en 1950. Pero no fue hasta 2015 cuando se descubrieron nuevos especímenes que han permitido situar e identificar a esta especie de arcosaurio.

ABC, Madrid, 14-04-2017

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Hacia 1770, la moda de las pelucas empolvadas de la aristocracia francesa e inglesa habían alcanzado tal magnitud, que las pelucas podían alcanzar 1,2 metros de alto, y se decoraban hasta con pájaros embalsamados, réplicas de jardines, platos de fruta o barcos a escala.

La falta de higiene (no se las quitaban por semanas o meses) y el volumen de estas pelucas ocasionaba que no sólo piojos y pulgas las infestaran, sino que hasta pequeños ratones hicieran de ellas su hogar.

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Cuando los conquistadores ingleses llegaron a Australia se asombraron al ver unos extraños animales que daban saltos increíbles.

Inmediatamente llamaron a uno nativos e intentaron preguntarles mediante señas qué era eso.

Al notar que siempre decían “Kan Ghu Ru” adoptaron el vocablo inglés “kangaroo” (canguro). Los lingüistas determinaron tiempo después que los indígenas querían decir “No le entiendo”.

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