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Endulzantes artificiales favorecen la acumulación de grasa

Endulzantes artificiales favorecen la acumulación de grasa

Endulzantes artificiales favorecen la acumulación de grasa

Una investigación realizada en la Universidad de Washington D.C. reveló que el uso de sucralosa altera el metabolismo de quienes la consumen, especialmente en los obesos, aunque también en personas con peso normal, facilitando la acumulación de grasa.

Al momento de tener que perder algunos kilos, una de las primeras medidas que se toman es reemplazar el azúcar por endulzantes artificiales. Estos productos están presentes en una serie de alimentos dietéticos, así como en las bebidas, y se pueden agregar al té o el café. Pero desde hace un tiempo los edulcorantes están en tela de juicio. En agosto pasado, por ejemplo, investigadores australianos demostraron que producen un efecto paradójico. Esto porque aumentan el apetito por las cosas dulces, lo que termina incrementando el consumo de calorías con el consiguiente aumento de peso. Ahora, una investigación realizada en la Universidad de Washington D.C. reveló que el uso de sucralosa altera el metabolismo de quienes la consumen, especialmente en los obesos, aunque también en personas con peso normal, facilitando la acumulación de grasa. Lo que se observó fue que estos productos aumentan la expresión de los genes que se activan para producir grasa en el cuerpo. Los resultados del trabajo se presentaron en la reunión anual de la Sociedad de Endocrinología de Estados Unidos, que se realizó en Orlando, Florida.

Células madre: “Muchas personas que son conscientes de su salud prefieren reemplazar el azúcar por estos endulzantes. Sin embargo, la evidencia científica de que estos productos promueven una ´disfunción metabólica´ es creciente”, afirma el doctor Sabyasachi Sen, endocrinólogo e investigador principal del estudio. Sen y sus colegas usaron cultivos de células madre, a las que añadieron sucralosa en dosis similares a las ingeridas por los grandes consumidores de edulcorantes, esto es, quienes toman cuatro latas de bebidas light al día. Cuando hicieron esto, estas células que pueden diferenciarse a músculo, hueso, cartílago o grasa, optaron por este último camino. Después hicieron otra prueba. Sacaron una muestra de grasa de ocho individuos que consumían endulzantes como sucralosa, aspartamo y acesulfamo de potasio, tanto obesos como de peso normal. En todos ellos, su tejido adiposo tenía un mayor consumo de glucosa, comparado con quienes no usan estos productos. “Lo que pasa es que los edulcorantes no aportan calorías, pero igual activan el metabolismo. Por ejemplo, si se consume un endulzante, igual aumenta la producción de insulina por parte del páncreas”, dice el doctor Francisco Pérez, bioquímico y académico del departamento de Nutrición de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile. Desde el año 2010 se sabe también que los endulzantes aumentan los receptores del sabor dulce. “Estos no están solo en la lengua, sino también en la grasa, el páncreas, el hígado y el estómago”, agrega este especialista. Al aumentar estos receptores en el tejido adiposo, entra más glucosa en él y se estimula la producción de grasa. Aunque reconoce que estos productos están hace tiempo bajo sospecha, el doctor Aníbal Donoso, diabetólogo de la Clínica Universidad de los Andes, explica que “siguen siendo importantes para los diabéticos, que no pueden consumir azúcar”. El problema, agrega, es que “la gente tiende a compensar, o sea, se toman una bebida light y se comen un paquete de papas fritas. O se sirven un té con endulzante acompañado de un pastel”, advierte.

Apetito: Otro problema de los endulzantes es que alteran el patrón del apetito, porque en el estómago aumentan la producción de la ghrelina, conocida también como la “hormona del hambre”. 

EMOL, 04-04-2017

 

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Paseaban por el campus de la Universidad de Princeton el matemático Oswald Veblen y el periodista del Manchester Guardian J. G. Crowther.

– Allí viene Einstein, debe Ud. conocerle, dijo el matemático.

Se acercaron y Veblen lo presentó como “el corresponsal científico del Manchester Guardian”. Einstein se inclinó y dijo:

– El Manchester Guardian es el mejor periódico del mundo.

Cuando el periodista regresó a Londres, uno de los ejecutivos del diario le preguntó si había oído ciertos rumores sobre Einstein.

– ¿Qué rumores?

– Corre el rumor en Fleet Street de que se ha vuelto loco.

– Si es así – dijo Crowther – es una desgracia para el Manchester Guardian.

– ¿Qué quiere decir?

– Le conocí hace poco y me dijo “el Manchester Guardian es el mejor periódico del mundo”.

– ¡Oh!, - contestó el ejecutivo- es evidente que nuestra información es incorrecta.

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