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El abuso de antibióticos en bebés puede producir daño permanente en los pulmones

El abuso de antibióticos en bebés puede producir daño permanente en los pulmones

El abuso de antibióticos en bebés puede producir daño permanente en los pulmones

La destrucción de las bacterias de la flora intestinal conlleva que el sistema inmune no se desarrolle completamente, incrementándose así el riesgo de morir por neumonía

El descubrimiento y desarrollo de los antibióticos constituye uno de los principales avances de la Medicina. No en vano, han posibilitado el control y la cura de algunas de las enfermedades infecciosas más mortales de la Historia de la humanidad. Sin embargo, no debe olvidarse que son medicamentos y que, por tanto, conllevan efectos secundarios, por lo que deben tomarse con moderación. Más aún en el caso de bebés, cuyos organismos aún se encuentran en fase de desarrollo. De hecho, numerosos estudios han constatado que el uso de antibióticos imposibilita un crecimiento normal de la flora intestinal en los neonatos. Y ahora, un nuevo trabajo dirigido por investigadores del Centro Médico del Hospital Infantil de Cincinnati (EE.UU.) muestra que el uso excesivo de antibióticos en los bebés conlleva consecuencias mucho más graves y a mucho más largo plazo de lo que se pensaba.

Concretamente, el estudio, publicado en la revista «Science Translational Medicine» y llevado a cabo con un modelo animal –ratones–, muestra que la interrupción del desarrollo de la microbiota intestinal aumenta, y mucho, el riesgo de sufrir una neumonía y de morir a consecuencia de la enfermedad. Y en caso de que no se cese el tratamiento con los antibióticos, que esta interrupción de la flora provoca un daño permanente en el sistema inmune.

Como explica Hitesh Deshmukh, director de la investigación, «es tiempo de empezar a abandonar algunas de las prácticas clínicas establecidas hace unas décadas, cuando nuestro nivel de conocimiento era diferente. Y es que para prevenir la infección en un único bebé, estamos exponiendo a 200 neonatos a los efectos indeseados de los antibióticos. Sin embargo, es posible adoptar un enfoque más equilibrado».

Tomar con moderación

A día de hoy, prácticamente todos los hospitales de Estados Unidos –cuando no de todo el mundo occidental– administran antibióticos a los bebés nacidos por cesárea. Una práctica que también se contempla en cerca del 30% de neonatos ingresados en Unidades de Cuidados Intensivos (UCI). 

Como indica Hitesh Deshmukh, «los tratamientos con antibióticos ayudan a prevenir las infecciones por estreptococos del grupo B, que suponen la primera causa de muerte por infección en los bebés. Sin embargo, los fármacos son administrados en la mayoría de los casos por precaución, no porque se haya confirmado la presencia de la infección».

El resultado es que los antibióticos destruyen las bacterias, ya sean ‘buenas’ o ‘malas’. Un aspecto que resulta crucial dado que las bacterias que componen la flora intestinal juegan un papel esencial en, entre otras funciones, la ‘construcción’ de un sistema inmune saludable. Pero, exactamente, ¿cómo ‘construye’ la microbiota intestinal el sistema inmunitario?

Para responder a esta pregunta, los autores han dedicado dos años a realizar experimentos con ratones para comprender como se lleva a cabo este proceso. Y lo que han visto es que la adquisición de unas defensas adecuadas depende del flujo de señales moleculares que se liberan en repuesta a las bacterias que colonizan el intestino. Así, por ejemplo, estas señales indican a los pulmones cuándo producir sus células inmunitarias, en qué cantidad y dónde deberían ser desplegadas.

Más concretamente, las bacterias presentes en el microbioma intestinal desencadenan la producción de células linfoides innatas del grupo 3 (CLI-3), células que actúan como centinelas y que, en caso de necesidad, migran a la mucosa de los pulmones para producir una proteína que, denominada ‘interleucina 22’ (IL-22), se presenta como la señal clave para activar la respuesta inmune ante una infección.

Por ahora, todo bien. El problema llega cuando los antibióticos destruyen algunas de las bacterias intestinales, lo que reduce significativamente el flujo de señales. El resultado es que los pulmones construyen unas defensas muy débiles con un número muy inferior de células centinela –o lo que es lo mismo, de CLI-3–, por lo que son mucho más vulnerables a las infecciones. 

Como refiere el director de la investigación, «si el uso de antibióticos es temprano y limitado, el bebé podría tener tiempo suficiente para reemplazar las bacterias intestinales. Pero el tratamiento puede llevar meses, y el resultado puede ser una composición anormal de la flora».

Llegados a este punto, ¿cuánto tiempo requiere un bebé para completar la construcción de su sistema inmune? Pues aproximadamente 12 meses, lo que sugiere que cualquier debilidad inducida por los antibióticos antes de llegar al primer cumpleaños puede tener un carácter permanente. O en palabras de Hitesh Deshmukh, «este efecto del uso excesivo de antibióticos puede explicar por qué algunas personas sin factores de riesgo genéticos aparentes desarrollan asma u otras enfermedades pulmonares en fases más avanzadas de la vida».

¿Trasplantes fecales?

Sin embargo, los bebés que padecen una infección requieren tratamiento con antibióticos. Es decir, la antibioterapia sigue siendo totalmente necesaria. Entonces, ¿qué se puede hacer? Pues en opinión de los autores, replantear la actual estrategia rutinaria de administrar antibióticos de forma preventiva en los neonatos. Y llegado el caso, utilizar los métodos ya evaluados para restaurar una flora intestinal normal –caso, por ejemplo, del impopular trasplante de materia fecal–. De hecho, los autores ya probaron sus efectos en sus ratones recién nacidos y observaron que, efectivamente, recuperaron su resistencia frente a la neumonía.

Pero, dado que se trata de un estudio con un modelo animal, ¿puede esperarse que los efectos en los humanos sean similares? Pues no se puede afirmar con total rotundidad, pero no tendría por qué ser diferente.

Sea como fuere, concluye Hitesh Deshmukh, «nuestro próximo objetivo será realizar un ensayo clínico para evaluar la seguridad y beneficios de la limitación del uso de antibióticos en embarazadas y en neonatos».

ABC, Madrid

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