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El perfume de Napoleón en Barcelona

El perfume de Napoleón en Barcelona

El perfume de Napoleón en Barcelona
diciembre 29

La pequeña tienda The Perfumery, en el barrio Gòtic, vende entre otras exclusivas esencias la que utilizaba el emperador tras sus batallas

Cuentan que Josefina mandó coser en las botas de Napoleón una bolsa de piel en la que guardaba un frasco de colonia del que poder echar mano en cualquier momento. Obsesionado con los olores, varios fueron los perfumistas de la época que elaboraron para el emperador colonias y fragancias. Triomphe fue uno de sus preferidos, un perfume inspirado en los aromas de su Córcega natal y que François Rancé creó para que Bonaparte utilizara después de las victorias. Los Rancé, saga dedicada en Francia a la confección de guantes perfumados, se reinventaron con la Revolución y empezaron a producir artesanalmente perfumes especiales. Napoleón y Josefina no tardaron en engrosar su lista de clientes exclusivos.

La casa Rancé sigue a día de hoy elaborando esos perfumes con el mismo mimo y Virgilio Rossini es el único que los vende en España. Su establecimiento, The Perfumery, es una minúscula tienda situada en el número 3 de la Baixada de Santa Eulàlia, justo delante de la talla de la patrona de Barcelona que hay en esa misma calle y a la que nunca le faltan flores y velas. De mantener mimada a la santa se encargan los perfumistas.

Napoleón olía a limpio

El de Napoleón es un perfume atípico, una explosión de cítricos que se funde con la fragancia de rosas, azahar y jazmín, adornada con iris florentino. No acaba aquí la descripción. La madera de cedro, la vainilla y el almizcle dan intensidad a la fragancia. “Pruébelo”, dice Virgilio mientras alarga un cono de cristal impregnado de la fragancia y con el que hay que taparse la nariz para inspirar profundamente después. Napoleón olía a limpio. A un limpio intenso que debía evolucionar en otro perfume diferente las jornadas que el corso celebraba sus victorias en la alcoba junto a Josefina y ésta se había rociado de Joséphine, la fragancia que los Rancé también elaboraron para ella.

No sólo a Napoleón huele la tienda de Virgilio Rossini. Entre esas estrechas paredes de un tramo de la vieja muralla de la ciudad están algunos de los perfumes más exclusivos y complicados de encontrar en la faz de la tierra. Verdaderas obras maestras del olfato que este hombre apasionado y meticuloso se encarga de localizar rastreando entre los aparadores de los maestros artesanos a los que visita por medio mundo.

Mayka Navarro. LA VANGUARDIA, Barcelona

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A comienzos de siglo XVIII reinó en Prusia un hombre muy temperamental. Federico Guillermo tenía la costumbre de pasear sin escolta por las calles de Berlín. Cuentan que cuando encontraba alguien que le desagradara, lo que ocurría con frecuencia, no dudaba en golpearlo con su bastón. Por esa razón cuando la gente lo veía a lo lejos, prudentemente huía lo más rápido posible.

En cierta ocasión, como de costumbre, el rey avanzaba golpeando el suelo con su bastón. Un berlinés, tomado por sorpresa, tratando de huir del monarca, se ocultó en un portal. Ahí lo sorprendió Federico Guillermo, y lo increpó de inmediato:

- Eh, tú, ¿A dónde vas?

El pobre hombre, que temblaba de miedo, le indicó con la cabeza una la puerta.

- ¿Vives ahí?, lo interrogó.

El hombre hizo un gesto de negación.

- ¿Es la casa de un amigo tuyo? Volvió a preguntar.

- No, Majestad.

El rey lo miró con sospecha,

-Entonces, ¿por qué entras en ella?

El hombre tuvo miedo de que se le considerara como ladrón, así que confesó:

- Lo hacía para evitar encontrarme con su Majestad. Federico Guillermo lo miró extrañado.

- ¿Y por qué quieres evitarme?

Bajando la vista, decidió decirle la verdad:

- Porque tengo miedo de su Majestad.

Al escuchar esto, Federico Guillermo montó en una de sus famosas rabietas. Agarró al infeliz por el cuello, lo sacudió violentamente, y lo increpó:

- ¿Cómo te atreves a tener miedo de mí? ¡Soy tu rey, así que tienes que amarme! ¡Ámame, desgraciado! ¡Te ordeno que me ames!

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