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Norman Foster y Carlos Rubio rehabilitarán el Salón de Reinos del Museo del Prado

Norman Foster y Carlos Rubio rehabilitarán el Salón de Reinos del Museo del Prado

Norman Foster y Carlos Rubio rehabilitarán el Salón de Reinos del Museo del Prado
diciembre 01

Boceto para la rehabilitación del Salón de Reinos

La propuesta ganadora y las presentadas por los otros siete estudios finalistas formarán parte de una exposición que se inaugurará en el Museo del Prado el 1 de diciembre

El equipo formado por los arquitectos Norman Foster y Carlos Rubio ha ganado el concurso de proyectos para la rehabilitación del Salón de Reinos, nueva y última ampliación del Museo del Prado. Con la obra se ganarán casi 2.600 metros cuadrados de espacio expositivo, lo que supone un aumento del 16 %, y 5.700 metros cuadrados útiles. Culmina con esta rehabilitación el proceso de modernización de la pinacoteca.

El “corazón” -así lo define la propuesta ganadora- del nuevo edificio que formará parte del campus del Prado es el fastuoso salón del siglo XVII en el que el rey Felipe IV recibía habitualmente a los mandatarios extranjeros, un amplio espacio abovedado y decorado con una magnífica colección de cuadros encargados ex profeso a Zurbarán y a Velázquez que hoy forma parte de la colección del Prado. El presidente del patronato del museo, José Pedro Pérez-Llorca, no ha precisado si la intención del órgano directivo es recolocar en él la colección original, de la que se conservan todos los cuadros menos uno. El director del museo, Miguel Zugaza, tampoco ha confirmado si los nuevos espacios expositivos albergarán exposiciones temporales de larga duración, como se había barajado inicialmente, o si albergarán una exposición permanente. “Ahora nos estamos centrando en el continente, más tarde pensaremos en la joya que contendrá el estuche”, ha señalado Pérez-Llorca.

El jurado ha elegido por unanimidad la propuesta de Foster y Rubio, presentado bajo el lema Traza Oculta. Una de sus claves será la creación de un gran atrio de acceso en la fachada sur, dándole a este espacio un carácter semiabierto que muestra al exterior la fachada original del siglo XVII del Salón de Reinos y que en su día daba al patio del palacio. Por encima del espacio original, la propuesta de Foster incorpora una tercera planta, más ancha que las demás, y cuya prolongación conforma la cubierta del atrio.

El proyecto también contempla la peatonalización de la aledaña calle de Felipe IV para conectar el Salón de Reinos con la cercana sede principal del museo, el edificio histórico de Villanueva. En este sentido, Zugaza ha calificado la propuesta ganadora como “una ambiciosa estrategia urbana” y ha destacado además que el edificio será “energéticamente sostenible”, ya que albergará placas solares en la nueva cubierta.

Se abre ahora un periodo de 16 meses para la realización del anteproyecto y del proyecto de ejecución, para los que el presupuesto prevé dos millones de euros, que se sumarán a los 30 millones contemplados para la realización de las obras. En opinión de Zugaza, una de las ventajas de este proyecto es que evita excavar nuevos sótanos, minimizando los riesgos de topar con las aguas subterráneas que hay en la zona y que ya causaron problemas en la anterior ampliación del Prado.

Ni el presidente del patronato ni el director del museo han querido dar una fecha concreta para el inicio ni para el final de las obras, pero todo parece indicar que las obras se iniciarán en 2019, coincidiendo con el bicentenario del museo. En cuanto a la fecha de conclusión, lo único que ha declarado Pérez-Llorca es que “todos deseamos que se acabe cuanto antes”.

El jurado considera que el proyecto fortalece y consolida la identidad del campus del Museo del Prado, proponiendo la potenciación peatonal del eje Parque del Retiro – Paseo del Prado, a través de la calle Felipe IV, lo que revitalizaría su conexión con la ciudad. Particularmente, el jurado destaca en su dictamen como principales valores de la propuesta técnica ganadora la gran calidad de la propuesta arquitectónica, que respeta y valora lo existente adecuándolo a las necesidades de nuestro tiempo; la inteligente satisfacción de los requerimientos museológicos; la acertada integración del edificio en su entorno, así como en el conjunto del campus del Museo del Prado; y el eficaz estudio de costes de la obra.

El concurso

Junto al equipo ganador, al concurso se presentaron 47 estudios de arquitectura de los cuales, el pasado mes de junio, salieron los 8 finalistas: Cruz y Ortiz Arquitectos; Nieto Sobejano Arquitectos; UTE B720 Arquitectura-David Chipperfield Architects; el estudio de Rem Koolhaas, Office for Metropolitan Architecture (O.M.A.) Stedebouw B.V.; UTE Souto Moura Arquitectos – Juan Miguel Hernández León – Carlos de Riaño Lozano; UTE Foster + Partners – Rubio Arquitectura; UTE Garces de Seta Bonet Arquitectes – Pedro Feducci Canosa; y UTE Gluckman Tang Architects – Estudio Álvarez Sala – Arquitectura Enguita y Lasso de la Vega.

UTE Foster + Partners – Rubio Arquitectura es la suma de la unión temporal de empresas formada por los estudios de Foster + Partners y Rubio Arquitectura. Norman Foster (Mánchester, Reino Unido, 1935) es uno de los arquitectos internacionales de mayor relevancia. Fue reconocido con el Premio Pritzker en el año 1999. Además ha sido galardonado con el Premio de Arquitectura Contemporánea Mies van der Rohe de 1990, y con el Premio Príncipe de Asturias de las Artes en 2009 en reconocimiento a toda una trayectoria profesional, entre otras distinciones. Mientras Carlos Rubio Carvajal (Barcelona, 1950) está desarrollando diversos proyectos en España y en países como Rusia y Arabia Saudí. Ha obtenido, entre otros, el Premio COAM de Arquitectura 1989. 

Sobre el Salón de Reinos

El Salón de Reinos fue el gran salón de ceremonias y fiestas del Buen Retiro, el palacio que el conde-duque de Olivares mandó construir como casa de recreo para Felipe IV a las afueras de Madrid, junto a la iglesia de San Jerónimo el Real, en la década de 1630. Su complejo programa decorativo, que evocaba el pasado, el presente y el futuro de la Casa de Austria y celebraba los triunfos del reinado, era una afirmación resonante del poder de la monarquía española. Las obras comenzaron en 1630 pero, a medida que avanzaba la edificación, lo que en un principio iba a ser una modesta casa de recreo se transformó en un palacio en toda regla. 

No se conserva, desgraciadamente, ningún testimonio visual del aspecto que ofrecía el salón en el siglo XVII, pero sí relaciones contemporáneas e inventarios que permiten reconstruirlo. Estaba pintado de blanco, con arabescos dorados en las paredes y el techo. En la bóveda, más arriba de las ventanas, se pintaron los escudos de los veinticuatro reinos de la monarquía española que le dieron nombre. Bajo el balcón que circundaba la estancia se colgaron las veintisiete pinturas encargadas ex profeso: doce grandes cuadros de batallas de diferentes artistas entre las ventanas de abajo, diez escenas de la vida de Hércules pintadas por Zurbarán sobre las ventanas, y cinco retratos ecuestres de Velázquez con las figuras de Felipe III y Felipe IV, sus respectivas esposas y el príncipe Baltasar Carlos, hijo y heredero de Felipe IV. 

Fernando Díaz de Quijano. EL CULTURAL, España, 24-11-2016

 

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