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Sully no se habría rodado sin ayuda de… ¡Harrison Ford!

Sully no se habría rodado sin ayuda de… ¡Harrison Ford!

Sully no se habría rodado sin ayuda de… ¡Harrison Ford!
noviembre 17

Capitan Chesley “Sully” Sullenberger con Harrison Ford

Sin Han Solo el intrépido Luke Skywalker jamás habría destruido la Estrella de la Muerte. Ahora, otro heroico piloto tiene que darle las gracias a Harrison Ford.

Frank Marshall, productor de Sully, la historia del artífice del Milagro en el Hudson, ha desvelado que la gestación del film comenzó gracias a Indiana Jones. “Le dio a Sully mi número de teléfono, y así fue como empezó todo”.

A Harrison Ford, gran apasionado de los aviones, el presidente Obama le invitó junto a Chesley Sullenberger, conocido como Sully, a una cena de pilotos en la Casa Blanca. “Eso fue hace seis o siete años”, rememora Marshall. “El capitán llamó la atención de Ford hablándole de su libro de memorias. Le preguntó si podía transformarse en una película, así que Harrison le sugirió que me llamara a mí”. Ford y Marshall mantienen una enorme amistad desde que colaboraron en la saga del aventurero del látigo.

Al parecer, Marshall le preguntó al actor si quería protagonizar el film dirigido por Clint Eastwood. Pero dijo que no, por lo que recurrió a Tom Hanks.

Decine21.com, 11-11-2016

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Hacia 1770, la moda de las pelucas empolvadas de la aristocracia francesa e inglesa habían alcanzado tal magnitud, que las pelucas podían alcanzar 1,2 metros de alto, y se decoraban hasta con pájaros embalsamados, réplicas de jardines, platos de fruta o barcos a escala.

La falta de higiene (no se las quitaban por semanas o meses) y el volumen de estas pelucas ocasionaba que no sólo piojos y pulgas las infestaran, sino que hasta pequeños ratones hicieran de ellas su hogar.

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Cuando los conquistadores ingleses llegaron a Australia se asombraron al ver unos extraños animales que daban saltos increíbles.

Inmediatamente llamaron a uno nativos e intentaron preguntarles mediante señas qué era eso.

Al notar que siempre decían “Kan Ghu Ru” adoptaron el vocablo inglés “kangaroo” (canguro). Los lingüistas determinaron tiempo después que los indígenas querían decir “No le entiendo”.

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