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El PSOE espera que Rajoy fracase en la investidura sin saber qué hará después

El PSOE espera que Rajoy fracase en la investidura sin saber qué hará después

El PSOE espera que Rajoy fracase en la investidura sin saber qué hará después

Sánchez y sus críticos coinciden en mantener la negativa en la investidura, pero discrepan sobre si habrá que convocar un comité federal

El PSOE se reivindica en su decisión de votar en contra de la investidura de Mariano Rajoy. Y lo hace sin aclarar cómo procederá después. Pedro Sánchez convocó ayer a algunos miembros de la dirección del partido para abordar la estrategia de cara a una semana en la que tanto PP como Ciudadanos trasladan a los socialistas toda la responsabilidad del bloqueo político. Los dirigentes socialistas solo coinciden en una cosa: quieren ver al presidente en funciones pasar por una investidura fallida, aunque sea a costa de retrasar hasta octubre la formación de Gobierno y comprometer la remisión de los Presupuestos a las autoridades europeas.

A la entrada del cónclave celebrado ayer en Ferraz, que no se había anunciado a los medios, el expresidente del Congreso, Patxi López, negaba que su partido tenga previsto reunir al Comité Federal para revisar su postura respecto al rechazo al PP. López rebatía así las tesis de uno de los barones más poderosos del partido, el castellanomanchego Emiliano García-Page, que en unas declaraciones a El País aseguró que «deberá haber un comité federal que tendrá que analizar si se ratifica en su resolución o si pone actualidad al texto aprobado en diciembre y ratificado en julio». El presidente autonómico apostaba porque en dicha reunión la dirección o el mismo Pedro Sánchez pusiesen encima de la mesa «una propuesta».

«No se habló de eso»

Pero López, secretario de Acción Política y Ciudadanía, aseguraba que «de momento, no se ha puesto esa posibilidad encima de la mesa». Desde el PSOE se enmarcaba el encuentro de ayer como una reunión de trabajo en la que se ha abordado, entre otras cuestiones, el discurso de Sánchez durante la sesión de investidura.

El portavoz en el Senado, Óscar López, que vuelve a recuperar poco a poco peso en Ferraz tras abandonar la secretaría de Organización del partido, negó que los socialistas estén planteando un cambio de postura. «No se ha discutido sobre la posición política del PSOE, que está clara y es el “no” a Rajoy y al PP. Ha sido una reunión de trabajo para preparar el debate de investidura», aclaró.

Los plazos impiden ya que éste pueda celebrarse antes de la investidura de la próxima semana, pero los críticos con el secretario general, no necesariamente partidarios de facilitar gobernar al PP, demandan su convocatoria. El madrileño Antonio Miguel Carmona, relevado por Sánchez de la portavocería en el Ayuntamiento de Madrid demandó este fin de semana «un debate interno imprescindible democráticamente». Lo hacía a cuenta de las propuestas del líder del PSC, que apostaba por alternativas a Rajoy dentro del PP o incluso la apuesta por un independiente. Carmona recordaba que «Iceta hace propuestas no aprobadas por un Comité Federal».

Ximo Puig siembra dudas

Pero otro de los barones críticos con Sánchez, el valenciano Ximo Puig, volvió a sembrar dudas sobre cuál será el proceder del PSOE. El presidente valenciano no quiso entrar a valorar si los socialistas deberían replantearse su postura en octubre, tras las elecciones vascas y gallegas, en caso de que la primera sesión de investidura fracase. El PSOE valenciano, crítico con Sánchez, se alinea en este caso con el secretario general, y acusa a Rajoy de trasladar al partido del puño y la rosa el problema de la gobernabilidad. El propio Puig reafirmó ayer esa postura: «Es el momento de Rajoy aún, que tiene el mandato del Rey de presentarse a la investidura y, hasta este momento, debe procurar sumar los apoyos posibles, primero de partidos más cercanos», informa David Martínez.

El valenciano evitó posicionarse sobre un posible cambio de posición del PSOE en octubre, y defendió que «es necesario que se sigan los tiempos y no avanzar el futuro». No obstante, el líder del PSPV también muestra cierta ambigüedad y no descarta un cambio del voto del PSOE, pero tampoco que Sánchez pudiera intentar liderar una alternativa de izquierdas. «Tiempo al tiempo y después de una cosa otra, aún queda mucho tiempo para hablar de esto», respondió a una pregunta sobre una posible abstención. La postura defendida por Puig es la mayoritaria en la federación valenciana, aunque existen voces discordantes como la de su «número dos», Francesc Romeu, que sigue defendiendo que el PSOE debería permitir gobernar al PP a cambio de marcar su programa de Gobierno.

Sánchez se vio reforzado ayer con las palabras de la secretaria general del PSE, Idoia Mendía: «Nos votaron no para indultar a Rajoy, no para apoyar un gobierno del PP, sino, precisamente, para conseguir lo contrario». Y también por la cabeza de lista del PSC, Meritxell Batet, que criticó a Albert Rivera por estar «legitimando» a Rajoy.

Víctor Ruiz de Almirón. ABC, Madrid, 23-08-2016

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A comienzos de siglo XVIII reinó en Prusia un hombre muy temperamental. Federico Guillermo tenía la costumbre de pasear sin escolta por las calles de Berlín. Cuentan que cuando encontraba alguien que le desagradara, lo que ocurría con frecuencia, no dudaba en golpearlo con su bastón. Por esa razón cuando la gente lo veía a lo lejos, prudentemente huía lo más rápido posible.

En cierta ocasión, como de costumbre, el rey avanzaba golpeando el suelo con su bastón. Un berlinés, tomado por sorpresa, tratando de huir del monarca, se ocultó en un portal. Ahí lo sorprendió Federico Guillermo, y lo increpó de inmediato:

- Eh, tú, ¿A dónde vas?

El pobre hombre, que temblaba de miedo, le indicó con la cabeza una la puerta.

- ¿Vives ahí?, lo interrogó.

El hombre hizo un gesto de negación.

- ¿Es la casa de un amigo tuyo? Volvió a preguntar.

- No, Majestad.

El rey lo miró con sospecha,

-Entonces, ¿por qué entras en ella?

El hombre tuvo miedo de que se le considerara como ladrón, así que confesó:

- Lo hacía para evitar encontrarme con su Majestad. Federico Guillermo lo miró extrañado.

- ¿Y por qué quieres evitarme?

Bajando la vista, decidió decirle la verdad:

- Porque tengo miedo de su Majestad.

Al escuchar esto, Federico Guillermo montó en una de sus famosas rabietas. Agarró al infeliz por el cuello, lo sacudió violentamente, y lo increpó:

- ¿Cómo te atreves a tener miedo de mí? ¡Soy tu rey, así que tienes que amarme! ¡Ámame, desgraciado! ¡Te ordeno que me ames!

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