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Aquellos años del vinilo

Aquellos años del vinilo

Aquellos años del vinilo
abril 14

Mike Evans publica Vinilo. Historia ilustrada del disco (Lunwerg), un recorrido por la historia de la música, a través de su soporte, desde la invención del fonógrafo de Thomas Edison, en 1877, hasta la actualidad.

Que la gran mayoría de canciones duren en torno a los tres minutos no es algo casual. Hasta la aparición del vinilo la historia de la grabación se había estado preparando para la revolución, pero hasta entonces la duración de un disco sencillo tenía una capacidad de 180 segundos. Eso configuró el imaginario de la música, sobre todo pop, y como dijo un viejo músico: “si todo lo que tienes que decir no cabe en tres minutos, entonces no vale la pena decirlo”. Por supuesto no tenía razón.

Mike Evans recorre en Vinilo. Historia ilustrada del disco, la evolución de la música desde el fonógrafo de Thomas Edison, en 1877, hasta la actualidad. Los inventos mejoraban a medida que avanzaba la tecnología y en 1886 Charles Sumner Tainter y Chichester Bell mejoran el fonógrafo de Edison y lo catalogan como grafófono. Así, para la década de 1950 los vinilos cobran fuerza con la aparición en 1948 del elepé de microsurcos y las portadas ilustradas por artistas como Steinwess, Jim Flora y Bob Jones. Con sus trabajos sentaron las bases para la revolución del vinilo, aquel que se empezó a hacer con laca.

De ahí surgió todo un mundo de posibilidades e invenciones que no llegaron a cuajar. Los discos ‘irrompibles’, los de plástico y una serie de vinilos encuadernados que no duraron más de dos años en activo. Hasta que durante la Segunda Guerra Mundial alguien tuvo una idea. Cuenta Evans cómo Estados Unidos entró en guerra en 1941 y al año siguiente, tras la huelga de la Federación Estadounidense de Músicos, que duró casi dos años, se decidió un parón musical. “No había música para llenar el vacío de los militares y el ingeniero G. Robert Vincent apeló a Ministro de Guerra para grabar música para ellos”, escribe. Esos discos serían luego destruidos. Discos V tuvo la solución y debido a la escasez de laca prensaron en vinilo de 12 pulgadas en lugar de 10 con lo que lograron tener seis minutos de música por cada lado.Fue un gran avance que culminó en 1943 con el envío de 1780 cajas con 30 discos cada una con música de Bing Crosby, Artie Shaw, Duke Ellington y Frank Sinatra. “En 1949, como prometieron, se destruyeron todas las copias”, relata.

Ya en los 50 se expande el jazz y la música clásica al tiempo que a mediados de la década nace el rock and roll “que se vio impulsado por la venta de singles”. Al observar la buena acogida y augurar su éxito comenzaron a grabar discos enteros. Fue a finales de aquellos años cuando se publicaron discos de Little Richard o Chuck Berry con artistas ilustrando sus portadas. Pero si alguien triunfó en ese momento fue Frank Sinatra cuando publicó In the Wee Small Hours, considerado el primer álbum conceptual, que empezó a erigir en 1955 cuando su matrimonio con Ava Gardner comenzaba a flaquear. Otro éxito rotundo fue el primer disco de Elvis Presley, la primera grabación de rock and roll en llegar al número de las listas de música.

Y los maravillosos años 60 revolucionaron el panorama musical. No tan solo a través del avance tecnológico sino, sobre todo, en el ámbito artístico: el rock and roll pide discos de larga duración, nace la psicodelia, Los Beatles graban Sgt. Pepper, surge el sello Motown del artista Berry Gordo que publicó a artistas como The Marvelettes, contrató a los once años a Stevie Wonder, The Temptations… Más adelante, a medida que su éxito iba en aumento, se unieron a su marca The Jackson Five, Diana Ross y Lionel Richie.

En lo técnico, surgen los elepés de larga duración aunque, como escribe Evans, “el sonido pierde calidad cuando los surcos de un disco están muy juntos”. Por eso, la capacidad ideal es de 20 minutos por lado. Aunque algunos sellos, como Vox, miraron más el exito comercial que el musical y condensó los 63 minutos de la Novena Sinfonía de Beethoven. Por suerte, los vinilos han mantenido, con pocas excepciones como Initiation de Todd Rundgren, Atom Heart Mother de Pink Floyd, Aftermath de los Rolling Stones, UFO 2: Flying de UFO, la calidad que ofrecen los 20 minutos de cada cara. También la discográfica Pye embutía 60 minutos para una colección a la que llamaron Golden Hour. A sabiendas que el sonido de las canciones perdería calidad incluían cerca de 20 pistas con canciones de artistas como The Kinks, Donovan y Nina Simone.

La psicodelia y su revolución estética

Una de las grandes innovaciones fue la música psicodélica y las carátulas de sus discos, que ya anticipó el álbum de los Beatles Rubber Soul. La contracultura, a partir de 1967, fecha en la que estalló definitivamente lo psicodélico, se apropió de ello e hicieron los discos estéticamente más llamativos con diseños de artistas conocidos como Mouse and Kelley y Moscoso y la tipografía en espiral tan propia del movimiento flower power. Aunque fueron Los Beatles en 1967 los que asentaron el vinilo como una obra de arte en sí misma con Stg. Peppers, una grabación en la que simulan versionar a una banda que no existe. Su carátula abrió el camino a las portadas interactivas como las de Their Satanic Majesties Request de los Rolling para la que contrataron a Michael Cooper, para The Velvet Underground and Nico de The Velvet pidieron a Andy Warhol una portada y de ahí surgió la mítica carátula con un plátano y Stand Up de Jethro Tull que bajo el diseño de James Grashow publicaron un disco con portada desplegable.

Algo que se llevaría un poco más allá en los 70 cuando los Rolling vuelven a pedir a Warhol su colaboración. El excéntrico artista creó una carátula con una cremallera real que al bajarla se dejaba ver un calzoncillo con el copy del artista. O, un poco más adelante, Jimi Hendrix publicó un despegable con la fotografía de una veintena de mujeres desnudas para Electric Ladyland. Aunque tal vez, una de las portadas más emblemáticas y conocidas sea la de Diamond Dogs en la que el artista Guy Peellaert convierte al recientemente fallecido David Bowie en mitad humano mitad canino. Todo un mundo de posibilidades se abría ante los productores y en el afán de ser el mejor e ir a la vanguardia nacen los discos grabados en directo con todos sus errores que se convirtieron en un vehículo para que los integrantes de las bandas recurrieran a los excesos: The Who Live at Leeds, Aloha From Hawaii de Elvis Presley, Take No Prisoners de Lou Reed son buen ejemplo de ello. O Bob Dylan, que se convirtió en el pionero de los primeros álbumes dobles al publicar Blonde on Blonde seguido por los Beatles y su disco homónimo en 1968, Miles Davies con Bitches Brew (1970), Exile on Main St.(1972) de los Rolling, Physical Graffiti (1975) de Led Zeppelin, entre otros. Se acercaba ya la década de los 70 y el estallido del dub, semilla que germinó en Jamaica debido a la presencia de Estados Unidos en el país durante la Segunda Guerra Mundial.

Para estas fechas solo faltaban siete años para que llegara la locura de los Sex Pistols y su álbum emblemático Anarchy in the UK. Su mala reputación y falta de educación fueron su mejor publicidad y la carátula de su álbum se convirtió en emblema de una generación tanto o más que las canciones de la banda liderada por John Lydon. Llegaba el final del auge del vinilo durante décadas por la invención y comercialización del walkman. Pero, sí, siempre hay un pero, los adictos a la música siguieron prefiriendo tener el vinilo de Thriller de Michael Jackson o una edición de cinco discos de música en directo del exitoso Bruce Springsteen.

vinilo

La tienda Rough Trade East, de Londres, uno de los templos actuales del vinilo

Pero si hubo un factor definitivo que impidió la desaparición del vinilo en la década de los 90 ese fue la cultura de discoteca. El northern soul británico de los años 70 fue el precursor de este movimiento que se expandió por Estados Unidos en los 80 y se convirtieron, después, en las conocidas raves. El Berlín oriental tras la caída del Muro ha sido, y sigue siendo, una de las ciudades de la música house y electrónica por excelencia. Pero si hubo una ciudad que se superpuso a cualquier tipo de fiesta y festival, esa fue Ibiza con la apertura de las mayores discotecas del mundo como Amnesia y Pacha. La noche, las fiestas, las raves y las drogas permitieron la supervivencia del vinilo cuando se imponía el CD como modo de escuchar música.

Y una vez entrados los años 2000, como todo se resume en ser cíclico, el vinilo vuelve para apoderarse de los nostálgicos y fanáticos de todo el mundo. Las tiendas de vinilos que luego se vieron inundadas por CD’s, aquellas que persistieron, son hoy los enclaves indispensables de la vuelta de la aguja al surco. Rough Trade East de Londres, Tower Record de Tokio, Amoeba Music de Los Angeles o Mabu Vinyl en Ciudad del Cabo son algunos de esos puntos. Tan conocidos que hasta hacen conciertos entre sus paredes.

Bendita nostalgia.

Saioa Camarzana. El Cultural, España, 05-04-2016

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