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La Arquitectura ha abusado del envoltorio y ha olvidado al usuario

La Arquitectura ha abusado del envoltorio y ha olvidado al usuario

La Arquitectura ha abusado del envoltorio y ha olvidado al usuario
diciembre 10

Son palabras del arquitecto español Luis Vidal, que cuenta con estudio en 5 países y más de 100 proyectos en 20 ciudades de todo el mundo. Actualmente, una exposición que recorre su obra se presenta en Chile, donde también trabaja en un proyecto de remodelación del palacio Schacht y del centro cultural del barrio Matta Sur, en Santiago.

A punto de cumplir 47 años, Luis Vidal (Barcelona, 1969) se ha hecho un hueco al lado de los grandes de la arquitectura. Colaborador de Richard Rogers durante años (con él trabajó en la T4 de Barajas, por ejemplo), Luis Vidal es autor de la terminal 2 del aeropuerto londinense de Heathrow. Un visionario que está diseñando el primer puerto espacial en Denver, Colorado, que ha ganado con el Hospital de Vigo el premio al mejor hospital del futuro 2012, que lo mismo proyecta unas viviendas sociales en Vallecas (Madrid), una tienda Zara en el centro de Roma o unas sillas para el Museo Reina Sofía. Ahora, una exposición itinerante -Encounters- con parada en el Palacio de Schacht de Santiago de Chile, recoge todos estos proyectos y una manera de hacer arquitectura que mira siempre hacia el futuro.

“El problema de espacio y densidad poblacional que sufre Japón será mundial dentro de 35 años”, asegura. Lo que le ha llevado a diseñar una casa capaz de transformarse, que se medirá no en metros cuadrados sino en metros cúbicos. Pero aprovechamos la oportunidad para hablar también del pasado: “En los últimos años nos ha cegado el brillo del diseño”. Y aún hay un minuto para dejar un consejo a los arquitectos recién salidos de las escuelas: “Que den la vuelta al mundo, sosegadamente, dos veces”, les dice.

Pregunta.- En solo 10 años su estudio, con sede en Madrid, Londres, Santiago de Chile, Houston y Tokio, tiene más 100 proyectos en distintos continentes. ¿Cuál es su fórmula?

Respuesta.- Para nosotros cada proyecto es un nuevo reto que afrontamos desde el trabajo incesante y los valores que están en el ADN de nuestro estudio: un modelo de arquitectura que va más allá de una estética para buscar un valor añadido. Para ello es necesario tener un gran equipo humano. No se trata de crear sólo un diseño, sino de solucionar un problema desde la responsabilidad social, económica y medioambiental. Y de hacerlo “en plazo” y “en presupuesto”. La arquitectura ha abusado del envoltorio y se ha olvidado del centro de todo: el usuario.

P.- Con tanto volumen de trabajo, ¿cómo hace para que haya siempre algo suyo, algo personal en cada proyecto? (Desde las sillas del Museo Reina Sofía, un sofá, la T2 de Heathrow, el Hospital de Vigo o las viviendas sociales de Vallecas, Madrid).

R.- Está muy relacionado con esa filosofía de trabajo que acabo de comentar. En todos los proyectos hay algo personal porque el punto de partida es una “convicción”, una creencia en que podemos contribuir a solucionar problemas (una conciencia social que nunca nos abandona), y responder a los retos económicos y medioambientales a través de la creatividad. Se puede llegar a lo personal, como mencionas, pero en luisvidal + arquitectos evitamos la concepción vacía y meramente estética. De ahí la involucración total del equipo en cada proyecto que abordamos, sin importar su escala, y del seguimiento que todas las semanas hacemos con el director del proyecto y su equipo. Para nosotros los valores que hay en el Aeropuerto de Zaragoza -que fue finalista del Mies van der Rohe- o en el aeropuerto AMB de Santiago de Chile son los mismos que los del Campus de la Universidad de Loyola, las oficinas de Eloy Gonzalo y el campus Palmas Altas de la sede de Abengoa; los mismos que están en el puerto espacial de Front Range y en el grifo Mood de Porcelanosa.

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Hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo

P.- Se ha especializado en aeropuertos o terminales y tiene ya 5 construidos y más de 15 proyectados, incluyendo el puerto espacial de Colorado, ¿cómo se especializa uno en esto? ¿Qué le atrae de los aeropuertos?

R.- Cuando estudiaba arquitectura en la Universidad de Greenwich centré mi tesis en esta tipología de edificios. Siempre me he sentido atraído por la complejidad que entraña un aeropuerto y por cómo mejorar su operatividad a través de la arquitectura, para hacer que el pasajero se sienta a gusto cuando viaja. Intentar dar valor y buscar un equilibrio entre tradición y modernidad. Un arquitecto es un explorador porque toma caminos que no sabe hacia dónde le van a llevar, y a la vez es un solucionador de problemas. Siempre partiendo de la observación y del análisis, de la investigación y la experiencia. ¿Cómo si no vamos a estar en la mejor posición para responder?

P.- Destaca la premiada T2 de Heathrow (Londres) que supongo que será una de sus favoritas, aunque no siempre premios y satisfacción personal van unidos. ¿Qué proyecto le ha dado más satisfacciones? ¿Cuál más quebraderos de cabeza?

R.- Como todos nuestros proyectos construidos hasta la fecha han sido premiados, podría decirte que todos me han dado satisfacciones, pero sin duda la T2 es uno de nuestros trabajos más emblemáticos. Nos sentimos muy orgullosos de ella. En apenas un año ha recibido 24 premios, incluido el de Mejor Edificio Público del Mundo, todo un hito para un estudio de arquitectura asentado en España. Además, los londinenses nos dicen que, gracias a nuestro edificio, donde se potencia la luz natural, han “redescubierto” el cielo de su ciudad. Ese es un premio otorgado por el “cliente” para el que al final trabaja cualquier arquitecto: el ciudadano. Pero te aseguro que todos los proyectos tienen sus retos particulares y en cada momento se convierten en los más importantes. Desde un masterplan, como el que hemos presentado para el eje Alameda-Providencia en Santiago de Chile, por donde pasa la reordenación de toda una ciudad y sus medios de transporte, hasta un hospital como el Can Misses en Ibiza, o la transformación de un icono urbano como Castellana 77, en Madrid.

P.- Precisamente en España la crisis ha demostrado que nos sobra algún que otro aeropuerto… ¿Qué ha fallado? ¿Cuál es el equilibrio entre la arquitectura y su función real?

R.- Lo que ha ocurrido es que ha habido un afán de todos los agentes involucrados en desarrollar cierto progreso a una velocidad superior a la capacidad real de “digerir” todo eso. El modelo financiero que ha prevalecido en este país tampoco ha ayudado. Pero yo separaría los planos económico, político y arquitectónico.

P.- En este sentido, ¿cuál es la función de la arquitectura?

R.- Un arquitecto “trabaja” para la sociedad. Es un “visionario” cuyo objetivo es mejorar la calidad de vida de las personas desde la responsabilidad social, económica y medioambiental. Hay que estar ahí para velar por ello. El diseño que realizas de un edificio, de un objeto, de una ciudad, influirá en cómo la sociedad se relaciona y actúa. Si un arquitecto se equivoca, la sociedad lo “pagará” conviviendo con ese diseño errático durante las próximas décadas. Lo que ha pasado en los últimos años es que el brillo del diseño nos ha cegado cuando detrás había una arquitectura superficial.

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Detalle de la cubierta de la T2 de Heathrow

P.- Se ha hablado mucho de la casa del futuro al hilo de su exposición en Chile. ¿Cómo será?

R.- Si cuando nos duchamos no usamos la cocina, o cuando dormimos el resto de estancias están en desuso, podríamos “plegar” estos espacios que en ese momento no están siendo utilizados para conseguir otros más amplios. Hay que repensar el espacio de la vivienda en términos de volumen y no en base a una superficie plana. Porque el futuro que nos espera tiene una cifra: 9.000 millones de personas. Y un porcentaje: el 80% vivirá en ciudades.

P.- Dando una vuelta de tuerca al asunto: ¿Cuál es el futuro de las casas en un país como España donde la crisis ha dejado muchas viviendas nuevas vacías?

R.- La experiencia pasada nos obliga a reflexionar sobre los criterios que se han seguido hasta ahora. Probablemente en el futuro próximo la arquitectura y el urbanismo deberán primar la calidad sobre la cantidad. Será más importante construir de modo eficiente viviendas que encuentren respuestas para las necesidades reales del ciudadano y tratar de olvidar la construcción en masa y sin valor añadido que, como se ha visto, es un error. En el estudio apostamos por lo que llamamos “retrofit”, por aportar valor en vez de destruir y construir de nuevo. Cuidar el patrimonio y renovarlo, como estamos haciendo con la transformación de Castellana 77 o como ya hemos hecho con las oficinas de Eloy Gonzalo 10 y Castellana 43, todas ellas en Madrid, y como nos preparamos para afrontar en Santiago de Chile, donde vamos a renovar el emblemático Palacio Schacht y el centro cultural de Matta Sur.

P.- ¿Cree que la crisis ha obligado a repensar ciertos hábitos de la arquitectura?

R.- Sin duda, hemos aprendido y tomado nota de cuáles eran las virtudes y fortalezas del modelo que prevalecía hasta el comienzo de la crisis, y de cuáles eran sus debilidades. Este ciclo nos ha llevado a cuestionarnos lo que podía haber de superfluo, a deshacernos de lo que no era necesario para el resultado buscado. La crisis ha acabado siendo una especie de selección natural donde las propuestas menos sólidas han cedido paso a las que apostaban por una arquitectura comprometida y responsable. Dentro de 20 años el tiempo habrá emitido su veredicto sobre buena parte de los proyectos que nos deslumbran ahora. Y se reconocerá el valor de aquellos que siguen dando respuesta a la sociedad.

P.- El primer puerto espacial se inaugurará en Denver, Colorado, antes de 2020, y es suyo. ¿Cómo hace real algo tan hipotético hace unos años?

R.- No existen parámetros que indiquen cómo debe ser un puerto espacial como los que tenemos para diseñar un hospital o un aeropuerto. Ese es el reto. El diseño que hemos hecho para el spaceport de Front Range se distingue por ser un edificio modular y funcional, pensado para todos sus usuarios; pasajeros, tripulación, gestores y también visitantes, que vendrán atraídos para ver in-situ el futuro cercano, la ciencia realidad.

P.- ¿Hay que salir fuera de España para trabajar en arquitectura?

R.- No es necesario… pero es muy saludable. Un arquitecto debería entrar en contacto con otras culturas, conocer otros sistemas, otros modelos, sensibilidades y disciplinas. Mi propio trabajo es resultado de una formación anglosajona y española, y eso ha marcado todos mis proyectos.

Paula Achiaga,@PaulaAchiaga. El Cultural, España, 07-12-2015

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