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Una cruzada musical: el piano de Felipe Browne llega a colegios

Una cruzada musical: el piano de Felipe Browne llega a colegios

Una cruzada musical: el piano de Felipe Browne llega a colegios
noviembre 12

Desde hace cinco años el pianista se dedica a llevar música clásica a colegios vulnerables.

El casino del colegio se transformó en un teatro. El público: 148 alumnos desde prekinder hasta cuarto medio. Todos en silencio por respeto u asombro escuchaban el segundo movimiento Adagio Cantabile de la Sonata para piano N°8 de Beethoven. En primera fila, dos niños de kinder tecleaban sobre el aire imitando los movimientos del pianista Felipe Browne (1966). En la última fila, un alumno de tercero medio se asomó entre las cabezas pequeñas y observó cómo se movían las manos del pianista.

Felipe Browne (1966) interpretaba el último movimiento de la sonata con vehemencia, como si el Colegio San Alberto Hurtado en Pudahuel fuera el Royal Opera House de Londres.

A los 10 años Felipe Browne supo que sería pianista. Frédéric Chopin lo convenció mientras resolvía las partituras de su Preludio N°4. La única duda la tuvo a los 21 años: ¿sería capaz de mantener a una familia?. Hoy tiene 49 años, seis hijos y es un destacado pianista profesional.

En 2010 emprendió -sin saberlo- un proyecto que acerca la música clásica a colegios en sectores vulnerables. El pianista se organizó con la Fundación Belén Educa, que cuenta con 11 establecimientos en comunas de Santiago, para dar un concierto en el Colegio Arzobispo Manuel Vicuña en La Legua. En ese momento, Red Cultural se encargó de financiar tres conciertos en escuelas de la fundación.

Luego de tocar los primeros tres conciertos, me di cuenta del gran interés que demostraron los niños”, comenta Browne. Este año el proyecto logró llegar a 29 colegios de Belén Educa, Fundación Nocedal y Red de colegios SIP, con el financiamiento de Red Cultural y Fundación Mustakis.

Felipe Browne ha transformado el proyecto invitando a otros músicos a tocar. Al último concierto, en el San Alberto Hurtado, fue con el barítono Jorge Braithwaite. Realizaron un recital de una hora, con 11 piezas de ópera y tres solos de piano.

Más allá de llevar un evento artístico a los alumnos, Browne busca explicar, pedagógicamente, la historia de las composiciones y sus autores, quienes en su mayoría salieron adelante por su talento y dedicación. “La música es nuestro primer lenguaje y está inscrito en nuestros cromosomas”, dice el pianista que ha observado cómo los alumnos se motivan en formar coros y bandas. “Esto será una herramienta social de gran importancia que les dará seguridad en sí mismos”.

Los próximos pasos que aspira dar es llegar a más colegios e iniciar un ciclo de clases de música avanzada.

La Tercera

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A comienzos de siglo XVIII reinó en Prusia un hombre muy temperamental. Federico Guillermo tenía la costumbre de pasear sin escolta por las calles de Berlín. Cuentan que cuando encontraba alguien que le desagradara, lo que ocurría con frecuencia, no dudaba en golpearlo con su bastón. Por esa razón cuando la gente lo veía a lo lejos, prudentemente huía lo más rápido posible.

En cierta ocasión, como de costumbre, el rey avanzaba golpeando el suelo con su bastón. Un berlinés, tomado por sorpresa, tratando de huir del monarca, se ocultó en un portal. Ahí lo sorprendió Federico Guillermo, y lo increpó de inmediato:

- Eh, tú, ¿A dónde vas?

El pobre hombre, que temblaba de miedo, le indicó con la cabeza una la puerta.

- ¿Vives ahí?, lo interrogó.

El hombre hizo un gesto de negación.

- ¿Es la casa de un amigo tuyo? Volvió a preguntar.

- No, Majestad.

El rey lo miró con sospecha,

-Entonces, ¿por qué entras en ella?

El hombre tuvo miedo de que se le considerara como ladrón, así que confesó:

- Lo hacía para evitar encontrarme con su Majestad. Federico Guillermo lo miró extrañado.

- ¿Y por qué quieres evitarme?

Bajando la vista, decidió decirle la verdad:

- Porque tengo miedo de su Majestad.

Al escuchar esto, Federico Guillermo montó en una de sus famosas rabietas. Agarró al infeliz por el cuello, lo sacudió violentamente, y lo increpó:

- ¿Cómo te atreves a tener miedo de mí? ¡Soy tu rey, así que tienes que amarme! ¡Ámame, desgraciado! ¡Te ordeno que me ames!

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