Temas & Noticias



El Gobierno y el olvido de la Araucanía

El Gobierno y el olvido de la Araucanía

El Gobierno y el olvido de la Araucanía
agosto 27

La situación es lamentable. Los camioneros deben venir a la capital, precisamente porque el gobierno se ha negado a ir a verlos a su región y, según se ha visto hasta el momento, está empeñado en impedirle el libre tránsito por las calles del país.

Ayer el gobierno le pidió la renuncia al intendente de la región de La Araucanía, Francisco Huenchumilla. Si bien se ha dicho de manera pública que su salida estaría originada por sus discrepancias con el ministro del Interior, Jorge Burgos, a raíz de la propuesta del ex intendente en que critica la estrategia judicial y policial implementada en la zona desde los años 90, para nadie es un secreto que la razón de fondo es otra.

La Araucanía es una región de contrastes. Por un lado ha tenido una contundente disminución en las cifras de pobreza, pasando de un 48,5% el 2006 a un 27,9% el 2013, pese a lo cual sigue siendo la región más pobre de Chile, con un 10,6% de su población considerados como personas extremadamente pobres. Por otro lado, la región tiene de las mejores condiciones para el desarrollo de la agricultura y la industria forestal y se ha fortalecido allí el papel del Instituto de Desarrollo Agropecuario, sin embargo su desarrollo económico se ve frustrado por la imposibilidad de invertir o mantener proyectos económicos en una zona con altos niveles de violencia.

Por supuesto que la situación de La Araucanía se explica por diversas causas, entre las que destaca la incapacidad que ha tenido el Estado en las últimas décadas para controlar la violencia y luchar contra el terrorismo. El Estado le ha fallado a los habitantes de la IX región, no ha sido capaz de proteger sus derechos individuales frente a los ataques sistemáticos de grupos extremistas, no les ha ofrecido la posibilidad de progresar en paz y libertad como a sus compatriotas de otras regiones y ni siquiera les ha garantizado el estar tranquilos con sus familias en su hogar cada noche.

Que hay razones para que los habitantes de la región se manifiesten no cabe duda. La situación de violencia descontrolada, con sucesos de alto impacto tales como el asesinato del matrimonio Luchsinger–Mackay, de ataques a carabineros –por ejemplo el perpetrado contra Luis Lemún de 29 años, quien perdió completamente la vista- o las trágicas muertes de miembros del propio pueblo mapuche son situaciones simplemente inaceptables. Todo esto sin contar las cuantiosas pérdidas materiales que el conflicto ha generado.

Estas noticias implican una doble injusticia: por un lado a las personas, a las familias y a la propiedad de muchos chilenos que han sido afectados por diversos atentados, en segundo lugar, y en algo que no se destaca como corresponde, una clara injusticia al pueblo mapuche que estudian, trabajan, procuran oportunidades y se ganan la vida en base a un trabajo honesto y a su esfuerzo personal.

Esta violencia no solo promueve un clima de conflictividad social, sino que por sobre todo un ambiente de resentimiento y odio social, muchas veces promovido por declaraciones o acciones desafortunadas. Existe un sentimiento de impunidad y de descontrol, generando incluso la aplicación de la ley del más fuerte, con el uso de armas por parte de la propia ciudadanía. A esto contribuye el abandono en que el gobierno mantiene a La Araucanía, sin ir más lejos, la Presidenta de la República, en los 18 meses que lleva de gobierno, solo ha visitado la región dos veces, para sus vacaciones familiares y con motivo de la erupción del volcán Villarrica.

Mañana jueves los camioneros –si es que los dejan- llegarán a Santiago para recordarle a la Presidenta y al país la existencia de una región que al parecer ha sido olvidada, en una representación gráfica de la lamentable situación en que se encuentran miles de ciudadanos. La situación es más lamentable aun considerando que los camioneros deben venir a la capital, precisamente porque el gobierno se ha negado a ir a verlos a su región y, según se ha visto hasta el momento, está empeñado en impedirle el libre tránsito por las calles del país.

El problema en La Araucanía es complejo y tardaremos años en solucionarlo. Requiere por un lado la valoración de la cultura e identidad del pueblo mapuche, con una estrategia centrada en su desarrollo e integración. En ese sentido se valora la instalación de un liceo bicentenario en Ercilla con claro sentido multicultural o la existencia de más de 18.000 becas de estudio para los pueblos originarios. Esto debe sumarse a mejores criterios para la entrega de tierras a las comunidades mapuche, premiando a aquellas que se insertan de manera pacífica en la comunidad. Por otro lado, la armonía social debe recuperarse entre los diversos grupos en pugna, esto debe partir con un “cese al fuego” y una condena unánime de la violencia, en otras palabras, un retorno al estado de derecho, pero lo más importante es una decidida voluntad política de recuperarlo.

Julio Isamit, Presidente ChileSiempre.

El Líbero, 26-08-2015

Social

Powerpoint de la semana

Video Recomendado

Asombroso lo que hizo
Intervención Cerro San Cristóbal
Impresionantes Pinturas 3D del Artista Edgar Muller
La risa de Juan Pablo II

Humor

A comienzos de siglo XVIII reinó en Prusia un hombre muy temperamental. Federico Guillermo tenía la costumbre de pasear sin escolta por las calles de Berlín. Cuentan que cuando encontraba alguien que le desagradara, lo que ocurría con frecuencia, no dudaba en golpearlo con su bastón. Por esa razón cuando la gente lo veía a lo lejos, prudentemente huía lo más rápido posible.

En cierta ocasión, como de costumbre, el rey avanzaba golpeando el suelo con su bastón. Un berlinés, tomado por sorpresa, tratando de huir del monarca, se ocultó en un portal. Ahí lo sorprendió Federico Guillermo, y lo increpó de inmediato:

- Eh, tú, ¿A dónde vas?

El pobre hombre, que temblaba de miedo, le indicó con la cabeza una la puerta.

- ¿Vives ahí?, lo interrogó.

El hombre hizo un gesto de negación.

- ¿Es la casa de un amigo tuyo? Volvió a preguntar.

- No, Majestad.

El rey lo miró con sospecha,

-Entonces, ¿por qué entras en ella?

El hombre tuvo miedo de que se le considerara como ladrón, así que confesó:

- Lo hacía para evitar encontrarme con su Majestad. Federico Guillermo lo miró extrañado.

- ¿Y por qué quieres evitarme?

Bajando la vista, decidió decirle la verdad:

- Porque tengo miedo de su Majestad.

Al escuchar esto, Federico Guillermo montó en una de sus famosas rabietas. Agarró al infeliz por el cuello, lo sacudió violentamente, y lo increpó:

- ¿Cómo te atreves a tener miedo de mí? ¡Soy tu rey, así que tienes que amarme! ¡Ámame, desgraciado! ¡Te ordeno que me ames!

----------------------------------------------------------------