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FERNANDO VILLEGAS: “ME IMPORTA UN CUETE QUE UN LIBRERO NO VENDA MIS LIBROS”

FERNANDO VILLEGAS: “ME IMPORTA UN CUETE QUE UN LIBRERO NO VENDA MIS LIBROS”

FERNANDO VILLEGAS: “ME IMPORTA UN CUETE QUE UN LIBRERO NO VENDA MIS LIBROS”
julio 28

El panelista responde a la decisión de Qué Leo Ñuñoa de devolver sus títulos a la editorial y no venderlos, a raíz de sus dichos en Tolerancia Cero el domingo, durante una entrevista a Carmen Gloria Quintana.

Ya pasó la vieja”, la frase que Fernando Villegas soltó el domingo en la noche en Tolerancia Cero, durante la entrevista a Carmen Gloria Quintana, quien fue quemada por una patrulla militar en 1986, se volvió una de las más impopulares y menos felices del panelista de Chilevisión. Sus palabras resonaron como una bomba incendiaria en redes sociales y ayer por la mañana la Librería Qué Leo Ñuñoa publicó en su cuenta de Twitter: “A partir de hoy este local no venderá NINGÚN libro de Fernando Villegas. Serán todos devueltos a la editorial”.

El anunció logró más de 3 mil retwits y atizó aún más la controversia. Gonzalo Maza, dueño del local, explicó que adoptó la decisión como una condena a las palabras de Villegas. Más tarde aclaró que su gesto no es una censura y que si otro local se sumaba, repondría los títulos del columnista.

Villegas asegura que todo nace de un malentendido: “En Chile, no por gusto mío, el tema de la reconciliación no es lo que fue en su momento, cuando estaba en la agenda de la Concertación, en la discusión pública; hoy son otros los temas de los que se habla: revolución, educación gratis. La palabra reconciliación ni siquiera aparece y eso no lo inventé yo. Pasó la vieja. Pero hay gente que se apresura y cree que yo pienso que es bueno que el tema ya no exista. Y las redes sociales han armado todo un cuenteo y este señor de la librería se subió a la olita”, dice.

Me importa un cuete que una librería de barrio no venda mis libros”, agrega, fiel a su estilo. “Yo no estoy para hacer de loquero de todos los que se sientan ofendidos. ¿Por qué se molestan conmigo cuando la propia Quintana dijo que nadie le da bola? ¿Por qué me acusan a mí? La gente que se ofende debería tener más cuidado para atender lo que se dice”.

Juan Carlos Fau, dueño Qué Leo Providencia y de la franquicia, afirma que la decisión de la sucursal de Ñuñoa es autónoma y no compromete al resto de la cadena. “No estamos de acuerdo con la decisión, pero cada Qué Leo escoge su catálogo. Pienso que a la gente hay que hacerle la oferta lo más amplia posible y que ella decida qué quiere leer”.

La Tercera,28-07-2015

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A comienzos de siglo XVIII reinó en Prusia un hombre muy temperamental. Federico Guillermo tenía la costumbre de pasear sin escolta por las calles de Berlín. Cuentan que cuando encontraba alguien que le desagradara, lo que ocurría con frecuencia, no dudaba en golpearlo con su bastón. Por esa razón cuando la gente lo veía a lo lejos, prudentemente huía lo más rápido posible.

En cierta ocasión, como de costumbre, el rey avanzaba golpeando el suelo con su bastón. Un berlinés, tomado por sorpresa, tratando de huir del monarca, se ocultó en un portal. Ahí lo sorprendió Federico Guillermo, y lo increpó de inmediato:

- Eh, tú, ¿A dónde vas?

El pobre hombre, que temblaba de miedo, le indicó con la cabeza una la puerta.

- ¿Vives ahí?, lo interrogó.

El hombre hizo un gesto de negación.

- ¿Es la casa de un amigo tuyo? Volvió a preguntar.

- No, Majestad.

El rey lo miró con sospecha,

-Entonces, ¿por qué entras en ella?

El hombre tuvo miedo de que se le considerara como ladrón, así que confesó:

- Lo hacía para evitar encontrarme con su Majestad. Federico Guillermo lo miró extrañado.

- ¿Y por qué quieres evitarme?

Bajando la vista, decidió decirle la verdad:

- Porque tengo miedo de su Majestad.

Al escuchar esto, Federico Guillermo montó en una de sus famosas rabietas. Agarró al infeliz por el cuello, lo sacudió violentamente, y lo increpó:

- ¿Cómo te atreves a tener miedo de mí? ¡Soy tu rey, así que tienes que amarme! ¡Ámame, desgraciado! ¡Te ordeno que me ames!

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