Temas & Noticias



LOGROS DE LA EDUCACIÓN SUPERIOR EN RIESGO

LOGROS DE LA EDUCACIÓN SUPERIOR EN RIESGO

LOGROS DE LA EDUCACIÓN SUPERIOR EN RIESGO
junio 04

La principal conquista del actual sistema de educación superior, cual es la generación de oportunidades para miles de chilenos, aparece amenazada.

PAULATINAMENTE se van conociendo detalles del proyecto sobre gratuidad para la educación superior comprometido por el gobierno en su programa electoral y anticipado por la Presidenta de la República en su cuenta del 21 de mayo ante el Congreso Pleno. Recurriendo a la distorsionada concepción de que se trata de beneficiar al “60 por ciento más vulnerable” de los estudiantes, lo que supondría que el otro 40 por ciento apenas se encuentra en condición de menor vulnerabilidad social, la actual administración parece apelar a esta improvisada promesa de campaña para recuperar terreno en la agenda comunicacional.

Improvisada, porque como el mismo ministro de Educación ha declarado, se trata de un “proyecto muy caro”, sobre el cual el gobierno todavía no ha presentado “la forma exacta” de financiamiento. Considerando que involucra recursos relevantes, que en plena vigencia deberán ser asumidos por una próxima administración, pero que incluso a partir de 2016 suponen una exigencia importante para las ya deficitarias arcas fiscales, sería más responsable avanzar en esta materia sólo a partir de un riguroso examen de los costos involucrados.

Pero no es única ni principalmente en los aspectos presupuestarios donde esta propuesta evidencia sus inconsistencias. Las reformas introducidas a la educación superior en las últimas décadas, con un incremento tanto en la oferta de proveedores como en las opciones de financiamiento, posibilitaron el tránsito desde un sistema que apenas abarcaba a las elites de la sociedad a uno masivo y generador de oportunidades para miles de chilenos. Las cifras lo confirman: a nivel de pregrado el sistema de educación superior pasó de una matrícula que bordeaba los 165 mil estudiantes a principios de los años 80 a más de un millón en 2012.

Por cierto que en el proceso se debieron introducir ajustes relevantes, especialmente en materia de financiamiento para alumnos de menores recursos, pero la promesa más importante contenida en el programa al que ahora se apela, aquella que busca avanzar en la igualdad de oportunidades, fue generada, gracias a esta fundamental transformación de un sistema que supo combinar la iniciativa pública con el impulso privado.

La limitada promesa de gratuidad que poco a poco el gobierno comienza a revelar, por el contrario, impondrá una serie de exigencias a las casas de estudios que quieran adscribir al sistema, las mismas que terminarán por reducir la oferta educacional o generar un deterioro en la calidad de la enseñanza. La combinación de restricciones hasta ahora en discusión constituye una mezcla difícil de sostener para universidades o institutos que apelen a una enseñanza de calidad y al amparo de sus propios proyectos educativos, con limitaciones para la apertura de nuevas carreras, al número de vacantes y a los aranceles.

Se suma a lo anterior la condición inicial de pertenecer al Consejo de Rectores de las Universidades Chilenas (Cruch), una entidad de derecho público que reúne a rectores de 25 entidades públicas y privadas, de realidades técnicas y académicas tan diversas como la Universidad Católica y la Arturo Prat. Se trata de una exigencia antojadiza que sólo se explicaría por la necesidad de limitar el acceso a la gratuidad al menos en una primera etapa a riesgo de complicar en exceso las arcas fiscales.

Como advirtió la ex ministra de Educación, Mariana Aylwin, “por criterios ideológicos, se discrimina a alumnos pobres, no a instituciones”. Aunque todo parece indicar que el objetivo final de esta propuesta no es otro que avanzar de manera gradual en la monopolización del sistema de educación superior en instituciones públicas, en detrimento de entidades privadas sobre las cuales el gobierno se ha encargado de instalar un manto generalizado e injusto de dudas y desconfianzas.

La Tercera, Editorial, 31-05-2015

Social

Powerpoint de la semana

Video Recomendado

Asombroso lo que hizo
Intervención Cerro San Cristóbal
Impresionantes Pinturas 3D del Artista Edgar Muller
La risa de Juan Pablo II

Humor

A comienzos de siglo XVIII reinó en Prusia un hombre muy temperamental. Federico Guillermo tenía la costumbre de pasear sin escolta por las calles de Berlín. Cuentan que cuando encontraba alguien que le desagradara, lo que ocurría con frecuencia, no dudaba en golpearlo con su bastón. Por esa razón cuando la gente lo veía a lo lejos, prudentemente huía lo más rápido posible.

En cierta ocasión, como de costumbre, el rey avanzaba golpeando el suelo con su bastón. Un berlinés, tomado por sorpresa, tratando de huir del monarca, se ocultó en un portal. Ahí lo sorprendió Federico Guillermo, y lo increpó de inmediato:

- Eh, tú, ¿A dónde vas?

El pobre hombre, que temblaba de miedo, le indicó con la cabeza una la puerta.

- ¿Vives ahí?, lo interrogó.

El hombre hizo un gesto de negación.

- ¿Es la casa de un amigo tuyo? Volvió a preguntar.

- No, Majestad.

El rey lo miró con sospecha,

-Entonces, ¿por qué entras en ella?

El hombre tuvo miedo de que se le considerara como ladrón, así que confesó:

- Lo hacía para evitar encontrarme con su Majestad. Federico Guillermo lo miró extrañado.

- ¿Y por qué quieres evitarme?

Bajando la vista, decidió decirle la verdad:

- Porque tengo miedo de su Majestad.

Al escuchar esto, Federico Guillermo montó en una de sus famosas rabietas. Agarró al infeliz por el cuello, lo sacudió violentamente, y lo increpó:

- ¿Cómo te atreves a tener miedo de mí? ¡Soy tu rey, así que tienes que amarme! ¡Ámame, desgraciado! ¡Te ordeno que me ames!

----------------------------------------------------------------