Temas & Noticias



EN LA CUERDA FLOJA

EN LA CUERDA FLOJA

EN LA CUERDA FLOJA

Lillian Calm escribe: “No son indiferentes estos pasos en falso, porque no han sido dados por una persona cualquiera. Ni siquiera sólo por Michelle Bachelet, sino que por la Presidenta de la República”.

Ya conocimos el secreto más resguardado de los últimos tiempos: la nómina de los nuevos miembros (aunque no se pueda hablar estrictamente de “nuevos”) que han pasado a integrar el actual gabinete.

¿Lo mejor? Que hayan salido los Peñailillos, los Elizaldes y los Arenas.

Eso sí, más allá de lo que pueda suceder en Interior, Secretaría General de Gobierno y Hacienda, me temo que en las otras carteras, con algunas ratificaciones y trueques, todo sea más de lo mismo.

Sin ir más lejos, el Partido Comunista ya tiene dos carteras en el gabinete.

Qué mal se han dado los pasos para concretar un cambio de gabinete.

No me interesa averiguar si los faux pas (usemos el francés, uno de los idiomas de la diplomacia) se han debido a la Presidenta o a sus asesores. Puede ser que los asesores comunicacionales sean brillantes pero, a lo mejor, ella no les hace caso.

No obstante, si bien Su Excelencia le reveló a don Francisco en la singular entrevista de la semana pasada “no quiero hacer cosas que resulten más mal”, todo fue resultando cada vez peor.

Veamos:

Primero: Cómo ningún asesor le sopló que si iba a informar que le había pedido la renuncia al gabinete, ipso facto debía confirmar al Canciller que se encontraba en un escenario tan importante como en esos momentos podía ser para Chile la Corte Internacional de la Haya… tanto que los medios informativos bolivianos hicieron del hecho su golosina. Dicho de otro modo, el ministro de Relaciones Exteriores, Heraldo Muñoz, quedó durante horas en una incomprensible “cuerda floja”.

Segundo: Cómo nadie le advirtió que el canal televisivo donde iba a dar la noticia pertenece a Andrónico Luksic, el empresario que se ha visto involucrado en el escandaloso caso Caval, por conceder así no más un suculento crédito del Banco de Chile a la nuera presidencial, acompañada de su también presidencial marido.

Tercero: Cómo algún asesor comunicacional no le explicó que en los países no bananeros los cambios de gabinete se anuncian a través de un vocero calificado o en conferencia de prensa, pero no ante el hasta hace poco animador de Sábados Gigantes… por muy buen animador que lo encuentren algunos.

Cuarto: Cómo ninguno de sus cercanos le aconsejó que no se autoimpusiera 72 horas para dar a conocer el nuevo gabinete, si ni siquiera iba a cumplir con ese plazo.

Quinto: Cómo nadie le explicó que debía contar con una nómina de “posibles” que le aceptaran formar gabinete, antes de dar a conocer la noticia. Ya no era el momento de barajar todos los nombres, en 72 horas.

Sexto: Cómo nadie le advirtió que si un mandatario afirma algo en la televisión, no puede desdecirse y, menos, cuando ni siquiera ha pasado un mes. El 12 de abril le aseguró al periodista de Televisión Nacional: “Amaro, el día que yo tome una decisión de hacer un cambio de gabinete, no lo voy a hacer a través de una entrevista”.

¿No era entrevista la que le estaba haciendo el ex animador de Sábados Gigantes?

Séptimo:… me cansé. Podríamos seguir enumerando faux pas, cuya traducción del francés puede ser “paso en falso”, “desliz” o “metedura de pata”.

No son indiferentes estos pasos en falso, porque no han sido dados por una persona cualquiera. Ni siquiera sólo por Michelle Bachelet, sino que por la Presidenta de la República, horadando y menoscabando así la mismísima institucionalidad. La Presidencia no puede quedar en la “cuerda floja”, como le sucedió, durante horas y en La Haya, al canciller Heraldo Muñoz.

Y, por último, para algunos las formalidades son meras minucias. No es así. En tan alto rango las formalidades dejan de ser simples formalidades. Y la verdad es que tienen más trascendencia de lo que muchos imaginan.

Lillian Calm

Periodista

Temas y Noticias

Social

Powerpoint de la semana

Video Recomendado

Asombroso lo que hizo
Intervención Cerro San Cristóbal
Impresionantes Pinturas 3D del Artista Edgar Muller
La risa de Juan Pablo II

Humor

A comienzos de siglo XVIII reinó en Prusia un hombre muy temperamental. Federico Guillermo tenía la costumbre de pasear sin escolta por las calles de Berlín. Cuentan que cuando encontraba alguien que le desagradara, lo que ocurría con frecuencia, no dudaba en golpearlo con su bastón. Por esa razón cuando la gente lo veía a lo lejos, prudentemente huía lo más rápido posible.

En cierta ocasión, como de costumbre, el rey avanzaba golpeando el suelo con su bastón. Un berlinés, tomado por sorpresa, tratando de huir del monarca, se ocultó en un portal. Ahí lo sorprendió Federico Guillermo, y lo increpó de inmediato:

- Eh, tú, ¿A dónde vas?

El pobre hombre, que temblaba de miedo, le indicó con la cabeza una la puerta.

- ¿Vives ahí?, lo interrogó.

El hombre hizo un gesto de negación.

- ¿Es la casa de un amigo tuyo? Volvió a preguntar.

- No, Majestad.

El rey lo miró con sospecha,

-Entonces, ¿por qué entras en ella?

El hombre tuvo miedo de que se le considerara como ladrón, así que confesó:

- Lo hacía para evitar encontrarme con su Majestad. Federico Guillermo lo miró extrañado.

- ¿Y por qué quieres evitarme?

Bajando la vista, decidió decirle la verdad:

- Porque tengo miedo de su Majestad.

Al escuchar esto, Federico Guillermo montó en una de sus famosas rabietas. Agarró al infeliz por el cuello, lo sacudió violentamente, y lo increpó:

- ¿Cómo te atreves a tener miedo de mí? ¡Soy tu rey, así que tienes que amarme! ¡Ámame, desgraciado! ¡Te ordeno que me ames!

----------------------------------------------------------------