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¿CUÁNTO CUESTA UNA EXPOSICIÓN?

¿CUÁNTO CUESTA UNA EXPOSICIÓN?

¿CUÁNTO CUESTA UNA EXPOSICIÓN?
marzo 05

¿CUÁNTO CUESTA UNA EXPOSICIÓN?

Si la colección fuera la columna vertebral de un museo, las exposiciones temporales serían sus piernas. Y toda la musculatura de un centro de arte. Hacen que caminen al compás de la dinámica social y económica vigente.

Sabemos que en los años de la crisis ha disminuido el número de exposiciones organizadas por los museos y centros de arte españoles pero, ¿somos capaces de calibrar el esfuerzo económico que aún suponen? ¿Por qué es tan caro organizar exposiciones de arte? O, mejor dicho, algunas, porque los costes varían mucho de unas a otras. Y, ¿qué incidencia tienen esos costes sobre los modos y modas actuales en el diseño de las programaciones artísticas? Lo analizamos.

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Obra de Roni Horn para la exposición On the Road, que tuvo unos 800.000€ para producción.

¿Cuánto cuesta organizar una exposición de arte? Según: entre 15.000€, o incluso menos, y unos cuantos millones. Vayamos de más a menos. Las exposiciones más caras suelen ser las bienales con vocación de impacto internacional. Hace ya algunos años que tuvimos que renunciar a esos dispendios pero, como ejemplo, la última Bienal de Sevilla, en 2008, costó 3 M€. La Bienal de Arte y Arquitectura de Canarias tuvo un presupuesto de 2,5 M€ en la primera edición y de 1‘8 M€ en la segunda (2008). La cifra más elevada la encontramos en la edición de 2003 de la Bienal de Valencia, con 14 M€, que menguaron a 2,7 M€ en 2005.

¿Por qué tanto dinero? Suelen ocupar varias sedes que en ocasiones hay que adecuar, hay que mover muchas obras, a veces muy grandes, y a muchas personas, y se producen obras e instalaciones nuevas. Además, hay que pagar personal de organización, promoción, actos y mil cosas más. Pero cuando se junta tanto dinero, generalmente con fuerte apoyo público, se tiende a despilfarrar. La última “alegría” se la dio Murcia al ser sede de Manifesta en 2010: 3 M€. Los comisarios-estrella se llevan un buen pellizco en estos fastos artísticos.

El siguiente grupo son las grandes exposiciones institucionales, tipo conmemoraciones culturales. El Año Greco ha tenido un presupuesto de 15 M€, pero con nada menos que un 90% de ingresos privados. Las grandes exposiciones “políticas” las organiza AC/E (Acción Cultural Española), generalmente vinculadas a las estrategias de la “marca España” o a eventos que refuerzan la identidad histórica, con importante carga ideológica. Se ocupa asimismo de los eventos de los años duales, España/Japón en 2013-2014 y España/Brasil en la actualidad (para este que se ha hecho hasta ahora muy poco desembolso). Uno de los proyectos de AC/E más caros en estos tiempos ha sido Tapas, que ha itinerado por varios países y cuya producción y montaje costó 710.000€ (más IVA), a los que hay que añadir unos 100.000 de transporte y otros gastos por cada sede. También hay en este capítulo muestras de arte contemporáneo. La más reciente ha sido On the Road, que conmemoraba el VIII Centenario de la peregrinación de San Francisco de Asís a Santiago de Compostela: no hay cuenta oficial pero sumen los 90.000€ del comisariado (a cargo de Gloria Moure) los 800.000 de las partidas de producción de las que tenemos constancia y los al menos 600.000 de la reforma del Palacio Arzobispal.

Las más caras

Se da la paradoja de que algunas administraciones que, como casi todas, escamotean esfuerzos a favor de la cultura no tienen empacho en dedicar grandes partidas a exposiciones puntuales de gran atractivo popular. De “autopromoción”, podríamos decir. Por ejemplo: para la exposición Santas de Zurbarán en el Espacio Santa Clara, el Ayuntamiento de Sevilla creó una partida extraordinaria de 375.000I, que se añadían a los 120.000 de la recuperación del espacio, para una muestra de sólo 14 cuadros que dialogaban con diseños de moda. Son ya un clásico madrileño y navideño las exposiciones organizadas por la Comunidad de Madrid en Arte Canal. La de estas Fiestas, Itinerario de Hernán Cortés, ha costado 1,7 M€, y no es de las más caras celebradas aquí. Téngase en cuenta que el presupuesto autonómico para 2015 en el programa “Museos y Exposiciones” está dotado con poco más de 8 M€, que deben cubrir la gestión de todos los museos además de las exposiciones del CA2M, Alcalá 31 y Sala de Arte Joven, entre otras.

Las administraciones autonómicas y locales echan también el resto en las exposiciones inaugurales de sus nuevos museos o centros. Cuando abrió el Centro Niemeyer en Avilés se invirtieron 450.000€ en la exposición Luz, cuyo comisario, el cineasta Carlos Saura, cobró 90.000. Gallaecia Petrea, la primera gran exposición del Museo de la Ciudad de la Cultura de Galicia, costó 1,5 MI, y sus seis comisarios, con Miguel Fernández-Cid a la cabeza, percibieron 135.000€.

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El transporte de El Greco y la pintura moderna (Museo del Prado): 1M€

Más caras aún son las exposiciones “artístico-doctrinales” de la Iglesia. En la Comunidad Valenciana se ha visto este año la última entrega de la serie La luz de las imágenes, en cuatro sedes y con una inversión de al menos 4 M€ en restauración de patrimonio eclesiástico, lejos de los 19,5 que costó la entrega de Orihuela (7,2 aportados por la Conselleria de Infraestructuras). Se ha publicado que en A su imagen, actualmente en el Teatro Fernán Gómez de Madrid, se han gastado unos 2 M€.

De aquí para abajo entramos en el nivel de las programaciones habituales, que podríamos segmentar en las de los museos estatales o grandes fundaciones, los museos y centros de arte medianos y pequeños, y las salas con poco presupuesto pero ambiciones artísticas. En la primera liga, las más importantes exposiciones rondan en la actualidad el millón de euros para el arte antiguo o para las estrellas de las vanguardias, y el medio millón para el arte actual, artistas menos cotizados y muestras de transporte no complejo. Esas grandes muestras conllevan facturas de vértigo de las empresas de embalaje y transporte. La de Richard Hamilton en el Museo Reina Sofía fue de 423.500€ y la de Mitos del Pop en el Museo Thyssen, de 723.915€. Hasta mover algo pequeño como la instalación de Cardiff & Miller en el Palacio de Cristal puede salir por un pico: 60.735€. Este año, hemos tenido un máximo histórico: algo más de 1 M€ pagó AC/E por el transporte de El Greco y la pintura moderna.

Los museos consultados coinciden en que no hay grandes diferencias de precios entre las empresas especializadas y en que la seguridad de las obras exige que sean manejadas por equipos expertos. Las empresas españolas de transporte son muy competentes pero caras en comparación con las de otros países con los que se trabaja. Para el Prado, el transporte supone un 50% del presupuesto global de las exposiciones y, dentro de ese capítulo, los viajes y el alojamiento de los “correos” importan un 20-30%. Hay que saber que los correos viajan con todas las comodidades y, cuando hay muchos prestadores, sobre todo si son de otros continentes, la cuenta puede ser elevadísima.

Hay, no obstante, factores que encarecen o abaratan el transporte. Así, Guillermo Solana, director del Museo Thyssen, hace referencia a las obras de gran tamaño embaladas en cajas que no caben en las bodegas de las flotas habituales y deben viajar en aviones de carga especial (no acogidos en los aeropuertos ) hasta Luxemburgo o Ámsterdam, trasladándose luego aquí en camión. Juan Antonio Álvarez Reyes, director del CAAC (Sevilla), subraya la conveniencia de conseguir transportes “combinados”: la empresa transportista aprovecha un mismo viaje a, pongamos, Berlín para traer obras a dos o más museos, galerías o particulares. Así baja mucho el precio. También es posible repartir gastos de transporte cuando se coproduce la exposición con otro museo: uno paga la “concentración” (llevar todas las obras de los prestadores al primero de ellos) y otro la “dispersión” o devolución, compartiendo ambos el traslado de una sede a otra. El transporte marítimo, por otra parte, es más barato… pero más lento.

Garantías más elevadas

En el seguro, museos y centros no se la pueden jugar. Los museos estatales ahorran mucho en esta partida gracias a la “garantía del Estado”, un aval que otorga el Ministerio a sus instituciones culturales. Un ejemplo reciente: el Estado responderá de cualquier daño a las obras en la exposición Impresionismo americano en el Museo Thyssen hasta un importe de casi 213 M€I. Una de las garantías más elevadas de la historia se concedió este año, para El griego de Toledo: 764 M€. Pero la garantía no cubre todos los préstamos, pues ciertas colecciones, sobre todo particulares, no la aceptan y exigen que sus obras sean aseguradas por determinadas empresas con las que tienen acuerdos. Así, para el Thyssen, y a pesar de sus “garantías”, los seguros son la partida más voluminosa en su presupuesto de exposiciones: un 18,5% del total.

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La producción de Cardiff & Miller en el Palacio de Cristal: 62.250€

En el montaje sí puede ahorrarse. En museos medianos e incluso grandes, el comisario y/o el director pueden diseñarlo y dirigirlo, y tirar del personal propio para realizarlo. El CAAC de Sevilla está formando a su contrata de mantenimiento para que pueda ayudar en los montajes. Pero casi siempre hay que contar con empresas externas para fabricar el mobiliario y los marcos que puedan necesitarse. En las exposiciones de display más espectacular el monto puede ser estratosférico: 400.000€ pagó Cartier por las vitrinas para su exposición en el Thyssen, al que esta muestra le salió casi gratis.

Las más baratas

Las exposiciones más baratas son, lógicamente, las de la colección propia. Siguen las que vienen patrocinadas al 100%, como la citada de Cartier, o las de colecciones corporativas, como la española DKV, que cubren todos los gastos. A continuación, estarían las documentales-archivísticas y las pequeñas muestras de artistas emergentes (aun incluyendo producción y honorarios). Luego las individuales de artistas vivos con una parte importante de su trabajo en su propiedad (transporte simplificado) o en colecciones nacionales. No obstante, Bartomeu Marí, director del MACBA, advierte de que cuando se organizan exposiciones inéditas hay que dedicar medios a producir y adecuar obras, hasta alcanzar en 2014 un 10%, del presupuesto de exposiciones, en su caso; hoy, las grandes instalaciones de artistas internacionales se han vuelto prohibitivas para este museo.

El Reina Sofía ha hecho también una gran inversión en producción, 151.370€ (lo más caro, la instalación de Cardiff & Miller, 62.250€, y varias obras para Un saber realmente útil, 39.000€; el resto cantidades moderadas), y ha pagado 34.000€ en honorarios de artistas. El CAAC ofrece 6.000€ (producción más honorarios) a los artistas a los que encarga obras. Artistas internacionales, en individuales y colectivas, hacen subir las facturas.

Finalmente, existe un tipo de exposiciones de “precio cerrado”: las que se hacen en respuesta a una convocatoria abierta de comisariado para salas de presupuesto reducido. La Sala de Arte Joven ofrece, para la programación de 6 meses, 88.500€ que incluyen todo: honorarios del comisario y de los artistas, producción, montaje, seguro, transporte, viajes, catálogo, web y actividades. La Casa Encendida organiza cada año Inéditos, con 23.500€ para cada uno de los tres proyectos que selecciona. Fabra i Coats, para toda la temporada 2014-2015 ha presupuestado 200.000 I, con los que se tendrán que hacer al menos tres exposiciones, con sus publicaciones, actividades y proyecto educativo.

Lógicamente, cada museo o centro podrá optar por uno u otro tipo y tamaño de exposición según su presupuesto. Pero algunos son capaces de hacer programaciones muy dignas con pocos medios. No siempre es necesario invertir millones para investigar y difundir a través de las exposiciones. Pero si se quiere o se necesita atraer visitantes, las más caras pueden resultar las más deseadas. Aunque esto no es en absoluto matemático.

¿Es significativa aquí la aportación de patrocinios? Según los casos. La Joan Miró ha financiado con ellos en 2014 el 58% del coste de las exposiciones y apunta que ha sido un año excepcional en ese sentido. El Prado ha obtenido por este concepto 2,2 M€, lo que representa un 30 % del coste global de las exposiciones. En el Thyssen y el MACBA han supuesto un 7%. El Reina Sofía no especifica en qué se han invertido pero da una cifra global de 2,7 M€ en patrocinios, lo que hace pensar en un muy elevado porcentaje de gastos expositivos cubiertos. Para el CAAC y otros museos que trabajan con artistas vivos extranjeros puede ser muy apreciable la ayuda de organismos de promoción internacional como el Mondriaan Fund; además, se procura, por la estructura administrativa, que los patrocinios sean en especie (asumiendo directamente facturas).

Las cifras medias

La gran mayoría de programaciones en España están más cerca de las cifras medias que proporciona el CAAC (20.000-30.000€ por exposición) que de las de da la Joan Miró (200.000-250.000€) o las del Reina Sofía (150.000-200.000€). Pero casi todos los museos y centros tienen que ingeniárselas para adecuarse a los sucesivos recortes presupuestarios. Al consultarles sobre lo que se puede hacer para aminorar la partida de exposiciones suelen contestar que lo más efectivo es disminuir su número y mantenerlas más tiempo; dehecho, se han producido cancelaciones en casi todos ellos durante 2014. En el Prado optan por reducir el número de préstamos de otras colecciones y por reaprovechar elementos de montaje. En el MACBA, por las coproducciones (se comparten gastos de transportes, marcos, textos, etc), que pueden importar un ahorro de un 20% en el presupuesto de la exposición, y por las itinerancias (en este caso cobran un fee, o tarifa, a la institución receptora). En el Thyssen, procuran evitar la lejanía y la dispersión geográfica de los prestadores.

Horquilla de precios

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La exposición de Alfonso Albacete en el CAAC de Sevilla costó 15.000€

¿Qué proporción de sus presupuestos dedican los museos y centros a las exposiciones? Varía mucho y además cada entidad hace las cuentas a su manera, por lo que esta pequeña comparativa no es del todo fiable. Pero redondeando las cifras que dan para 2014: el Museo Thyssen, una cuarta parte (4,5 M€, de 18,4); el Museo Reina Sofía, un 9,5% (3,1 M€, de 33,2); el MACBA, un 12% (1,3 M€, de 10,9); la Fundació Joan Miró, un 13% (1,1 M€, de 8,5); el CAAC un 6% (200.000€ de 3,3 M€). Difícil cálculo para el Prado: el coste total de las exposiciones sería de 7,2 M€, contabilizando todo gasto indirecto de cada muestra (incluso el porcentaje de salarios que equivale a dedicación de cada empleado a tareas relacionadas); la inversión en producción de exposiciones, estrictamente, ascendería a 2.446.440€. ¿Y qué horquilla de costes ha manejado cada uno? Prado, de 200.000€ (Rubens y el Triunfo de la Eucaristía) a 1 M€ (El Greco y la pintura moderna); Thyssen: de 200.000 (no especifica) a 1M€ (Cézanne); Reina Sofía, de 30.000 (en el programa Fisuras) a 490.000 de Richard Hamilton; Fundació Miró, de 30.000 (en el programa del Espai 13) a 400.000 (no especifica); MACBA, de 60.000 (Antoni Abad) a 160.000 (Cartografías del Rif); CAAC, de 15.000 (Alfonso Albacete) a 60.000 (Lo que ha de venir ha llegado).

Elena Vozmediano. El Cultural, España, 16-01-2015

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