Temas & Noticias



PUNTOS LUMINOSOS DE LA HISTORIA

PUNTOS LUMINOSOS DE LA HISTORIA

PUNTOS LUMINOSOS DE LA HISTORIA

PUNTOS LUMINOSOS DE LA HISTORIA

cuervoUna luz acogedora abierta a todos con humildad.

Esa podría ser un modo de calificar la personalidad de Álvaro del Portillo, ingeniero civil, luego sacerdote, después obispo y prelado del Opus Dei y ahora Beato de la Iglesia Católica. Pero con ello no se abarcaría la riqueza en virtudes humanas y sobrenaturales de su personalidad.

Vivió siempre sirviendo humilde y silenciosamente a una personalidad tan descollante como la de san Josemaría, Fundador del Opus Dei, como si fuera su sombra, con un amor y una fidelidad inquebrantables. Ahora su luz clara y suave se va haciendo cada vez mas grande y brillante ante los testimonios que fueron apareciendo a lo largo del minucioso proceso de su beatificación. Basta citar aquí algunos.

Juan Pablo II, (23-III-1994): Fue un ejemplo de fortaleza, de confianza en la providencia divina y de fidelidad a la sede de Pedro. Papa Francisco: supo conjugar una intensa vida espiritual fundada sobre la fiel adhesión a la roca que es Cristo, con un generoso empeño apostólico que lo convirtió en peregrino por los cinco continentes, siguiendo las huellas de san San Josemaría”. Cardenal Ratzinger, (25-III-1994):“Recuerdo la modestia y la disponibilidad en cualquier circunstancia que caracterizaron el trabajo de Mons. del Portillo como consultor de la Congregación para la Doctrina de la Fe, institución que contribuyó a enriquecer de modo singular con su competencia y experiencia, como he podido comprobar personalmente”. Cardenal Maurice Otunga, (24-VII-1998):He sido testigo de la solicitud de Mons. Álvaro por el apostolado de la Iglesia en Kenia, y de su generosidad hacia nuestros sacerdotes y seminaristas kenianos, que fueron acogidos en el Ateneo Pontificio de la Santa Cruz y en el Seminario internacional «Sedes Sapientiae» creados por él, así como he comprobado su caridad, la gentileza y la disponibilidad para con los obispos que buscaban su ayuda”. Cardenal Joszef Glemp (7-IX-1995):“Era un hombre con puntos de vista claros, lleno de serenidad interior y al mismo tiempo repleto de bondad y cariño. Era amable y directo, pero al mismo tiempo conservaba la gravedad de un hombre de Iglesia.”Mons. Stanislaus Lo-Kuang, arzobispo emérito de Taiwan: Cuando vino a Taiwan, le invité a almorzar en Fujen University. Mons. Álvaro del Portillo fue muy sincero, muy humilde, extremadamente transparente y sencillo. No había en él trazos de altanería o afectación. Tenía un gran celo apostólico. Comprendía nuestras dificultades y mostraba una inmensa caridad. Yo estimo en mucho, de verdad, su amistad (Taipei III-1999)”.

La Madre María de Jesús Velarde, fundadora de las Hijas de Santa María del Corazón de Jesús:Álvaro del Portillo es, a mi parecer, la persona más santa que he conocido en mi larga vida de 88 años. Es una declaración y a la vez un canto de acción de gracias a Dios, por el inmenso don de haberme permitido conocerle, sentirme aconsejada, querida y muy ayudada por él (24-XI-2013)”.Sor Teresa Margarita, carmelita descalza: Le conocí en unos ejercicios espirituales que dio para jóvenes en el Colegio de las Carmelitas de la Caridad en Vigo en 1945. Desde el primer momento me impresionó su porte distinguido, su recogimiento, su profunda humildad, que se destacaba mucho, y su sencillez. Era a la vez muy amable y acogedor, atendía con bondad”(20-VI-1997). Ombretta Fumagalli Carulli, diputada en el parlamento italiano:He admirado siempre la dignidad y la mesura con que reaccionó ante polémicas contra el Opus Dei promovidas artificialmente desde ambientes laicistas y, por desgracia, a veces también desde ambientes católicos (Revista Romana, X, 1994, p. 55)”. María Concepción Barros Carou, enfermera: Don Álvaro era un ejemplo de unidad de vida. Daba un sentido sobrenatural a la enfermedad. Estaba habitualmente en presencia de Dios. Animaba a otros enfermos a ofrecer todo el dolor al Señor (Testimonio personal, 14-III-2014).

En este mundo actual, tan crispado y violento, hacen falta hombres como él que sepan comprender y unir con la luz acogedora de su caridad amable, vivida en la santidad mas plena.

Luis Fernández Cuervo 

(Para ser publicado el lunes 29 de septiembre, 2014)

Social

Para leer en familia



Ver mas artículos

Powerpoint de la semana

Video Recomendado

Psiquiatra Marian Rojas Explica Que Es La Ideología De Genero
LA DEVOCION MARIANA DE UN SANTO
Asombroso lo que hizo
Intervención Cerro San Cristóbal

Humor

Doña María Manuela Kirkpatrick, condesa de Montijo, acudía a todos los actos sociales que se celebraban con el propósito de ‘colocar’ a sus hijas Francisca y Eugenia.

Durante una recepción en el Palacio del Elíseo, en 1849, el Presidente de la República Francesa, futuro Napoleón III, fijó sus ojos en su benjamina Eugenia, y quedó prendado de ella.

En un encuentro posterior, el maduro pretendiente quiso ir más allá con la joven, a la que llevaba 18 años de diferencia, y le preguntó cómo podría llegar hasta su alcoba. Sin inmutarse, Eugenia de Montijo contestó: -Por la Iglesia.

El 30 de enero de 1853, él ya convertido en Emperador de los franceses, Napoleón III y la bella española se casaron en la catedral de Notre Dame.

---------------------------------------------------------