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EL SÍNODO SOBRE LA FAMILIA

EL SÍNODO SOBRE LA FAMILIA

EL SÍNODO SOBRE LA FAMILIA

EL SÍNODO SOBRE LA FAMILIA

sinodoPensemos sobre la familia con profundidad y sin caer en la casuística”, dijo el Papa.Serán temas los matrimonios forzosos, la poligamia o los matrimonios entre personas de distintas religiones.

Según el Canon 342 del vigente Código de Derecho Canónico, el sínodo de los Obispos o sínodo episcopal es una asamblea de Obispos escogidos de las distintas regiones del mundo, que se reúnen en ocasiones determinadas para fomentar la unión estrecha entre el Romano Pontífice y los Obispos.

El sínodo de los obispos es una institución eclesial antigua, que fue revitalizada por el Concilio Vaticano II. A diferencia de los concilios, que tienen capacidad para definir dogmas y legislar, los sínodos son solo consultivos y tienen por misión primaria asesorar al papa en el tema propuesto.[1

Con la convocatoria del próximo Sínodo de los obispos, el Papa quiere ensanchar la vida de las familias antes que ahogarlas con casuísticas. Por eso está insistiendo en que el Sínodo se ocupará de muchos temas como la formación para el matrimonio, la educación de los hijos o el papel de las familias en la nueva evangelización. El reto es evitar que las informaciones periodísticas sobre el Sínodo se centren solo en polémicas, que no afectan a todas las familias.

La Asamblea general extraordinaria, con obispos de todo el mundo, tendrá lugar en octubre de 2014. A esta le seguirá una Asamblea ordinaria, para concretar en líneas de acción las propuestas de aquella. Y el broche de oro de este nuevo empuje pastoral será el Encuentro Mundial de las Familias en Filadelfia, en septiembre de 2015.

SIN CAER EN LA CASUÍSTICA

Francisco ya ha dado algunas pistas sobre lo que espera del Sínodo. Quiere en primer lugar que los obispos pongan de relieve que la familia es un bien para los individuos y para la sociedad: “Nuestra reflexión tendrá siempre presente la belleza de la familia y del matrimonio, la grandeza de esta realidad humana”, dijo en un consistorio extraordinario de cardenales convocado con ocasión del Sínodo.

“Lo que se nos pide es reconocer lo bello, auténtico y bueno que es formar una familia, ser familia hoy; lo indispensable que es esto para la vida del mundo, para el futuro de la humanidad. Se nos pide que realcemos el plan luminoso de Dios sobre la familia”.

Pero eso no quiere decir que la vida familiar sea un camino de rosas. Como cualquier realidad humana, el matrimonio y la familia están llenos “de alegrías y esperanzas, de fatigas y sufrimientos”. Aquí se incluyen las dificultades que plantea el ambiente actual, con acentos propios en cada región del mundo. El Papa quiere que los obispos las estudien y que planteen soluciones.

Esto exige centrarse en lo esencial, que es lo más atractivo y lo que da sentido a los detalles: “Trataremos de profundizar en la teología de la familia, y en la pastoral que debemos emprender en las condiciones actuales. Hagámoslo con profundidad y sin caer en la casuística, porque esto haría reducir inevitablemente el nivel de nuestro trabajo”.

EMPIEZA LA POLÉMICA

En ese mismo consistorio, celebrado en febrero, el cardenal Walter Kasper, presidente emérito del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, hizo por encargo del Papa una exposición de cinco capítulos sobre el tema “El Evangelio de la familia”. También Kasper propuso a los asistentes ir a lo esencial para mostrar el atractivo de la familia cristiana, pero logró el efecto contrario al plantear en clave casuística la acogida de la Iglesia a los católicos divorciados vueltos a casar.

“A un divorciado vuelto a casar: 1) si se arrepiente de su fracaso en el primer matrimonio; 2) si ha aclarado las obligaciones del primer matrimonio y si ha excluido de manera definitiva volver atrás: 3) si no puede abandonar sin otras culpas los compromisos asumidos con el nuevo matrimonio civil; 4) si se esfuerza en vivir de la mejor forma posible el segundo matrimonio a partir de la fe y educar a sus hijos en la fe; 5) si desea los sacramentos como fuente de fuerza en su situación, ¿debemos o podemos negarle, después de un tiempo de nueva orientación (metanoia) el sacramento de la penitencia y después el de la comunión?”.

El propio cardenal se adelantó a rebajar la polémica a que podían dar pie sus palabras: “No podemos limitar el debate [del Sínodo] a la situación de los divorciados vueltos a casar y a las otras muchas situaciones pastorales difíciles que no han sido mencionadas en el presente contexto. Debemos tomar un punto de partida positivo y redescubrir y anunciar el Evangelio de la familia en toda su belleza”.

Pero la controversia no tardó en estallar. El diario italiano Il Foglio publicó sin el permiso de Kasper su intervención, que después fue difundida parcialmente por otros medios. El mensaje que han transmitido esas informaciones periodísticas es que el tema central del Sínodo sería replantear la postura de la Iglesia sobre la admisión a la comunión eucarística de los divorciados vueltos a casar, expectativas que fueron despejadas meses antes por el prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, cardenal Gerhard Ludwig Müller (cfr. Aceprensa, 24-010-2013).

Las respuestas a los cuestionarios enviados a las diócesis ponen de manifiesto la necesidad de impulsar entre los católicos la formación para el matrimonio y la vida familiar

ESPACIO PARA TODOS LOS TEMAS

En el vuelo de regreso del Papa tras su viaje a Tierra Santa, un periodista volvió a plantear el asunto de los divorciados vueltos a casar. Francisco insistió en que no será el único tema que aborde el Sínodo, pues “el problema pastoral de la familia es muy, muy amplio y no se debe deshojar caso a caso”.

Pocos días antes, el secretario general del Sínodo, el arzobispo Lorenzo Baldisseri, había aclarado también que el Sínodo va “a ocuparse de la familia en sus diversos aspectos, y no de un solo tema”. A su juicio, los obispos prestarán “un buen servicio a los fieles” si dedican “el mismo espacio de discusión a todos los temas relacionados con la familia”.

Un tema clave es si los católicos conocen bien las enseñanzas relativas al matrimonio y la familia, tanto las que derivan de la ley natural como las que se encuentran en la Biblia y en el Magisterio de la Iglesia. Concretamente, el cuestionario de 39 preguntas enviado a todas las diócesis del mundo menciona la Gaudium et spes y la Familiaris consortio.

Relacionado con lo anterior está el tema de la educación para la vida familiar, lo que incluye la preparación al matrimonio, la orientación en los momentos de crisis o la formación sobre métodos naturales de regulación de la natalidad. Pues el modo más eficaz de abordar el problema de los católicos divorciados es ver cómo preparar a los fieles para que no fracasen en su matrimonio.

Otro aspecto fundamental es la familia y la nueva evangelización, que incluye varios temas: la oración en familia y los sacramentos, la educación de los hijos y la transmisión de la fe a las generaciones jóvenes, la atención a las familias de inmigrantes y la misión evangelizadora de las familias en la sociedad actual.

Además, el documento preparatorio del Sínodo recomienda prestar atención a fenómenos que eran menos frecuentes en el pasado y que no se dan por igual en todas las regiones del mundo: las parejas de hecho (incluidas las homosexuales), las familias monoparentales, el divorcio… pero también los matrimonios forzosos, la poligamia o los matrimonios entre personas de distintas religiones.

También se estudiarán tendencias de pensamiento que acaban influyendo en la vida familiar y en la definición legal del matrimonio: “la cultura de la falta de compromiso”, “formas de feminismo hostil a la Iglesia”, el “pluralismo relativista” o las “nuevas interpretaciones de los derechos humanos”.

CON UN LENGUAJE ACCESIBLE A LA GENTE

El cardenal Luis Antonio Tagle, arzobispo de Manila y uno de los tres presidentes del Sínodo, se ha encargado de estudiar las respuestas al cuestionario enviado a las diócesis. Afirma que está “consternado”, pues las respuestas “indican que los fieles no entienden bien las enseñanzas de la Iglesia sobre la vida familiar”.

De modo que uno de los retos claros de los obispos es plantearse cómo dar a conocer mejor esas enseñanzas: “Parece que el lenguaje con que la Iglesia propone su doctrina no es un lenguaje accesible a la gente. Así que lo que espero no es un cambio: ¿cómo vamos a cambiar las enseñanzas bíblicas? Pero quizá sí una auténtica preocupación pastoral y evangélica de la Iglesia: ¿cómo presentamos la buena nueva de la familia a esta generación, que tiene sus limitaciones, su grandeza y sus experiencias únicas?”.

La postura del cardenal Tagle resulta muy oportuna a la hora de plantear el enfoque del Sínodo. No es casualidad que muchos católicos de Alemania, un país donde se han dado controversias doctrinales dentro de la Iglesia, desconozcan cuestiones básicas sobre la familia.

Así lo ponía de relieve un informe de los obispos alemanes sobre el cuestionario realizado entre sus fieles: “La mayoría de los bautizados no están familiarizados con la expresión ‘ley natural’. Muchos rechazaron contestar a este pregunta en el cuestionario, expresando que nunca habían oído hablar de ella”. El informe también constata que incluso cuando las enseñanzas de la Iglesia son conocidas, “solo son parcialmente aceptadas”.

JUAN PABLO II, EL PAPA DE LA FAMILIA

Que las palabras del cardenal Kasper se hayan divulgado más que el magisterio de Juan Pablo II sobre la familia es algo que ha llamado la atención al cardenal Carlo Caffarra, arzobispo de Bolonia y fundador del Pontificio Instituto Juan Pablo II de Estudios sobre el Matrimonio y la Familia.

Juan Pablo II reflexionó sobre el amor, la sexualidad, el matrimonio y la familia en textos capitales como la exhortación apostólica Familiaris consortio (1981), la Carta a las Familias de 1994, y sus catequesis sobre El amor humano en el plan divino (1979-1984), conocidas como Teología del cuerpo.

Caffarra lamenta que el trabajo teológico del Papa de la familia sea tan poco conocido y citado, incluso entre los eclesiásticos. “En la historia del papado, no ha habido otro Papa que haya hablado tanto sobre este tema y todavía sus enseñanzas siguen siendo ignoradas como si no existieran”.

Comentando estas palabras de Caffarra, el sacerdote estadounidense Roger J. Landry sostiene que el próximo Sínodo es una buena oportunidad para remediar este silencio y situar el trabajo de Juan Pablo II “en el centro de la reflexión de la Iglesia” sobre la familia.

Landry también recuerda las palabras del Papa Francisco durante la homilía que pronunció en la reciente canonización de Juan XXIII y de Juan Pablo II: “San Juan Pablo II fue el Papa de la familia. Él mismo, una vez, dijo que así le habría gustado ser recordado, como el Papa de la familia. Me gusta subrayarlo ahora que estamos viviendo un camino sinodal sobre la familia y con las familias, un camino que él, desde el Cielo, ciertamente acompaña y sostiene”. TyN

Juan Messeguer

Aceprensa

02 06 2014

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