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DESDE AHORA… SAN JUAN PABLO II

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lillianEscribe Lillian Calm: “¿Qué nos vino a decir? ¿Qué nos dejó el Papa Juan Pablo II?

Repasemos”.

Justo hace tres años, y en esta misma época, yo estaba en Roma. Habíamos viajado con mi amiga María Raquel Herrera, ahora en el Cielo, a la beatificación de Juan Pablo II.

En ese abril de 2011 recuerdo que, a pesar de los agoreros, llegamos a la Plaza de San Pedro muy de mañana e invadidas de una inmensa paz. ¿Pero, por qué de los agoreros?

Sí. Agoreros anarquistas predecían para ese día un acto terrorista. ¿Qué mejor para ellos que el lugar y esa ocasión? Otros, agoreros meteorólogos (si se les puede denominar así), vaticinaban un temporal que arreciaría sobre los asistentes en los precisos momentos de la ceremonia.

El acto terrorista no se vio, aunque en las afueras de San Juan de Letrán algunos sindicalistas celebraban paralelamente el Primero de Mayo, y a pesar de que los vaticinios, al menos de la prensa italiana de los días previos, lucubraban sobre la posibilidad.

Los pronosticados chubascos tampoco existieron, sino que se transformaron en un sol esplendoroso. Bajo ese sol, un estallido de fe inundaba Roma mientras Benedicto XVI, al beatificar a su antecesor Juan Pablo II, recordaba con énfasis que las primeras palabras del Papa polaco, al ser elegido, habían sido “¡No tengáis miedo!”. “¡Abrid las puertas a Cristo!”.

Para no tener miedo, para abrir las puertas a Cristo —llamado siempre actual y que nos hace con renovado vigor también hoy el Papa Francisco—, no podemos quedarnos en la anécdota. Y la ocasión sin duda la da, después de esta Semana Santa, nuevamente Juan Pablo II, quien desde el próximo domingo 27 de abril podrá llamarse oficialmente San Juan Pablo II al ser canonizado por la Iglesia, junto al Papa Juan XXIII.

Puede decirse mucho del Papa polaco: de su orfandad y adolescencia, del actor, de sus años de seminario, de la guerra, de su ordenación, de su episcopado, de su llamado a Roma, de sus viajes, de su arte para comunicar, de su enfermedad y de su muerte.

También de su Ostpolitik hacia esos países que él conocía tan bien y de la caída de la Cortina de Hierro.

Pero de todo eso se ha dicho mucho… aunque nunca sea suficiente. Es por eso que esta vez me detendré en algunas palabras suyas, pero no en palabras cualesquiera. Ni siquiera son sacadas de sus encíclicas o cartas apostólicas, donde encontramos consideraciones maravillosas.

Son, sí, extractos de las palabras que pronunció en Chile y que por lo tanto nos dirigió personalmente a cada uno de nosotros. Juan Pablo II vino no por razones de turismo, sino a interpelarnos a cada uno. Creyentes y no creyentes. No tenían otra misión sus sacrificados viajes pastorales alrededor del mundo que ir tocando los corazones que encontraba en su camino.

¿Qué nos vino a decir? ¿Qué nos dejó el Papa Juan Pablo II?

Repasemos:

En su encuentro con los sacerdotes, en la catedral metropolitana, les puntualizó: “Un sacerdote vale lo que vale su vida eucarística, sobre todo su Misa. Misa sin amor, sacerdote estéril, Misa fervorosa, sacerdote conquistador de almas. Devoción eucarística descuidada y no amada, sacerdocio desfalleciente y en peligro”.

En su encuentro con la juventud, esa tarde memorable en el Estadio Nacional (entonces yo calificaba al menos para pasar inadvertida entre esos convocados), el Papa dijo apuntando al rostro de Cristo: “¡Jóvenes chilenos: no tengáis miedo de mirarlo a Él! Mirad al Señor: ¿qué veis? ¿Es sólo un hombre sabio? ¡No! ¡Es más que eso! ¿Es un profeta? ¡Sí! ¡Pero es más aún! ¿Es un reformador social?

“¡Mucho más que un reformador! Mirad al Señor con ojos atentos y descubriréis en Él el rostro mismo de Dios. Jesús es la Palabra que Dios tenía que decir al mundo. Es Dios mismo que ha venido a compartir vuestra existencia. Al contacto de Jesús despunta la vida. Lejos de Él sólo hay oscuridad y muerte. Vosotros tenéis sed de vida. ¡De vida eterna! Buscadla y halladla en quien no sólo da la vida sino en quien es la Vida misma. Este es, amigos míos, el mensaje de vida que el Papa quiere trasmitir a los jóvenes chilenos: ¡Buscad a Cristo! ¡Mirad a Cristo! ¡Vivid en Cristo!

“Mirad a Cristo con valentía, contemplando su vida a través de la lectura sosegada del Evangelio; tratándole con confianza en la intimidad de vuestra oración, en los sacramentos, especialmente en la Sagrada Eucaristía…”.

En el discurso pronunciado en la sede de la CEPAL puntualizó: “Vuestros informes técnicos merecen para mí una doble consideración. Por una parte, el hecho de que no se divisen soluciones de fondo a la extrema pobreza sin un aumento substancial de la producción y, por tanto, un sostenido impulso del desarrollo económico de la región entera. Por otra parte, el que esa solución, en virtud de su largo plazo y de su dinámica interna, sea del todo insuficiente de cara a las urgencias inmediatas de los desposeídos. La situación de éstas, está pidiendo medidas extraordinarias, socorros impostergables, subsidios imperiosos. ¡Los pobres no pueden esperar!”.

(Esto me hace recordar a Benedicto XVI, que en su encíclica social “Caritas in Veritate” interpeló a Naciones Unidas).

Sigamos con Juan Pablo II en la CEPAL: “Aun dentro del problemático contexto de la economía, la vida humana conserva, en su núcleo más íntimo y sagrado, ese carácter intangible que a nadie es dado manipular sin ofensa a Dios y daño de la sociedad entera. Defendámoslo a toda costa ante la facilidad de las ’soluciones’, fundadas en la destrucción. ¡No a la anulación artificial de la fecundidad! ¡No al aborto! ¡Sí a la vida! ¡Sí a la paternidad responsable!”.

Continuemos con el repaso:

En el Parque O’Higgins, discurso que —como comentaba en una columna muy anterior— no oí porque tuve que ser evacuada en un bus con el resto de los periodistas, uno que otro chorreando sangre y con los equipos destrozados, en esa tarde del “amor es más fuerte”, el Papa después de beatificar a Teresa de Los Andes, destacó la mediación que preservó la paz entre Chile y Argentina. Que evitó una guerra.

Da para una larga meditación repasar esas palabras ante las turbas amenazantes: “El amor es más fuerte”.

Rodelillo marcó el turno de la familia: “Queridos esposos y esposas de Chile, vuestra misión en la sociedad y en la Iglesia es sublime. Por eso habéis de ser creadores de hogares, de familias unidas por el amor y formadas en la fe. No os dejéis invadir por el contagioso cáncer del divorcio que destroza la familia, esteriliza el amor y destruye la acción educativa de los padres cristianos. No separéis lo que Dios ha unido…”.

En Concepción se volcó al mundo del trabajo: “El desafío que plantea hoy el trabajo humano no es sólo su organización externa, para que sea ejercido en condiciones verdaderamente humanas, sino sobre todo su transformación interior, para que sea realizado como una tarea diaria, con plenitud de sentido, esto es, de acuerdo con su significado último dentro del plan divino de salvación del hombre y del universo”.

Y, finalmente, ante los reclusos de Antofagasta, antes de dejar tierra chilena, exclamó: “La libertad que Cristo nos ofrece, comienza por el interior del hombre, se afirma ante todo en el orden moral; allí donde tienen su raíz el egoísmo, el odio, la violencia y el desorden. Cristo ha venido a redimir al hombre del pecado que lo priva de su libertad”.

Hasta ahí los breves extractos de su catequesis en Chile.

Y, para terminar, unas palabras poco conocidas sobre el Papa polaco de quien fuera el director de la Oficina de Información de la Santa Sede entre 1984 y 2006: Joaquín Navarro Valls. Al recordarlo dijo que “en él se hacía evidente la riqueza intelectual de un teólogo y la inocencia espontánea de un chiquillo”. Asimismo destacó que “su espiritualidad era atrayente y simpática, apostólica y constantemente convincente. En su jornada estar con Dios era su mayor pasión, y la cosa más natural del mundo”.

Navarro Valls concluyó que en la convivencia con él “se hacía evidente que Dios no es un código de leyes, sino una persona. A Dios se le puede confiar la propia existencia; a un código de leyes, ni siquiera una jornada”. T

Lillian Calm

Periodista

Temas.cl

23 04 2014

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