Temas & Noticias



PROYECTO SALVA A NIÑOS DEL ABORTO A TRAVÉS DE INTERNET

PROYECTO SALVA A NIÑOS DEL ABORTO A TRAVÉS DE INTERNET

PROYECTO SALVA A NIÑOS DEL ABORTO A TRAVÉS DE INTERNET

PROYECTO SALVA A NIÑOS DEL ABORTO A TRAVÉS DE INTERNET

niños

Seis millones de personas al mes buscan online los centros abortivos. Pero también hay 2.500 centros de ayuda a la vida.

Online for Life es un proyecto digital que procura estar presente allí donde las mujeres buscan información para abortar a sus hijos: Internet. El proyecto ofrece ayuda real e integral para que los padres no se vean empujados al aborto. De momento ya han conseguido salvar a 1.402 niños

Jeff Bradford estaba a punto de casarse con su novia y ella se quedó embarazada. Por miedo a lo que la gente pudiera decir, tomaron la decisión de abortar. Jeff y Tricia entraron en el abortorio en silencio y ese silencio duró 15 años. Durante todo este tiempo tuvieron cuatro hijos más pero la herida del aborto quedó abierta hasta que se convirtió en una fuerte crisis matrimonial. Decidieron pedir ayuda y fue entonces cuando se acabó el silencio. Hablaron del aborto, liberaron todo el dolor que llevaban dentro y encontraron el perdón.

Tres años después de afrontar la muerte de su hijo, Jeff decidió dejar su trabajo y sumarse al proyecto Online for Life (onlineforlife.org), en el que se ofrece ayuda integral al hombre y a la mujer que han decidido abortar.

El proyecto ya ha conseguido salvar a 1.400 niños, según afirmaron este 7 de enero, a través de la web, los creadores de la iniciativa. Un día después, el 8 de enero, la cifra de niños salvados del aborto ascendió hasta los 1.402. Jeff Bradford trabaja ahora, junto a Brian Fisher y otras 12 personas más, en el rescate de niños que están a punto de ser abortados. «En internet, seis millones de personas al mes buscan online los centros abortivos. Pero también hay 2.500 centros de ayuda a la vida dispuestos a ayudar a las mujeres que quieren abortar. Lo que hacemos es poner en contacto a los unos con los otros», explican.

ANNA ELIGIÓ LA VIDA

Uno de los bebés a los que salvaron la vida fue el tercer hijo de Anna. Ella «no podía imaginar tener un bebé en este momento de su vida». Ya había abortado anteriormente a su segundo hijo y «estaba segura de que no podría controlar un tercer embarazo», se explica en la web de Online for Life.

Anna entró en internet para buscar una clínica donde abortar a su tercer hijo pero, en su lugar, encontró un centro de Online for Life. Decidió llamar y visitar a un consejero para que le ayudara en su decisión. El trabajo recién estrenado y la falta de apoyo por parte del padre del bebé fueron otros de los motivos por los que Anna se sentía abocada al aborto pero la conversación con el consejero le hizo cambiar de idea.

Hablaron «sobre el dolor causado por su aborto anterior. Caminaron a través de algunos momentos difíciles en la vida de Anna y, juntos, se dieron cuenta de que podrían encontrar sanación y paz. También entendió que su aborto anterior había tenido un impacto doloroso en ella y que no quería pasar por eso otra vez».

El consejero de Online for Life ofreció a Anna opciones reales de ayuda para ella y su bebé. Anna, que entró en internet buscando donde abortar a su hijo, salió, gracias a Online for Life, queriendo ser madre de nuevo y respetando la vida de su hijo.◙

José Calderero

Social

Powerpoint de la semana

Video Recomendado

Impresionantes Pinturas 3D del Artista Edgar Muller
La risa de Juan Pablo II
Lo que está detrás de la ideología de género (Benigno Blanco)
Loving Vincent - Trailer 2016 (web)

Humor

Hacia 1770, la moda de las pelucas empolvadas de la aristocracia francesa e inglesa habían alcanzado tal magnitud, que las pelucas podían alcanzar 1,2 metros de alto, y se decoraban hasta con pájaros embalsamados, réplicas de jardines, platos de fruta o barcos a escala.

La falta de higiene (no se las quitaban por semanas o meses) y el volumen de estas pelucas ocasionaba que no sólo piojos y pulgas las infestaran, sino que hasta pequeños ratones hicieran de ellas su hogar.

----------------------------------------------------

Cuando los conquistadores ingleses llegaron a Australia se asombraron al ver unos extraños animales que daban saltos increíbles.

Inmediatamente llamaron a uno nativos e intentaron preguntarles mediante señas qué era eso.

Al notar que siempre decían “Kan Ghu Ru” adoptaron el vocablo inglés “kangaroo” (canguro). Los lingüistas determinaron tiempo después que los indígenas querían decir “No le entiendo”.

----------------------------------------------------