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«¡DESPIERTEN AL MUNDO!»

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«¡DESPIERTEN AL MUNDO!»

papaDiálogo del Papa Francisco sobre interrogantes sobre la vida religiosa en un encuentro con 120 superiores generales de institutos religiosos. El Papa anunció que 2015 será el año de la vida consagrada.

Hora 9.25. Aula nueva del Sínodo en el Vaticano

Cuando el Papa Francisco habla sin texto y dialoga, su pensamiento tiene un ritmo a “olas” progresivas que deben ser seguidas con cuidado porque se nutre de la relación viva con sus interlocutores. Quien toma nota debe prestar atención, no sólo a los contenidos, sino a la dinámica de relación que se crea. Así ocurrió en el diálogo que el Santo Padre concedió a la Unión de Superiores Generales (USG) de los Institutos religiosos masculinos al final de su 82a Asamblea General1. Sentado en medio de ellos, tomé nota del diálogo. Aquí intentaré expresar, dentro de lo posible, la riqueza de los contenidos, manteniendo el tono del diálogo vivo y espontáneo que duró tres horas. A la mitad hubo un intervalo de media hora en el cual el Papa se detuvo a saludar personalmente a los Superiores Generales, también tomando un mate en un clima de relajación y distensión.

En realidad, los Superiores habían pedido solamente un breve encuentro de saludo, pero el Pontífice quiso dedicar al diálogo toda la mañana. Decidió no pronunciar ningún discurso, y a su vez, no escuchar discursos preparados: quiso un diálogo franco y libre, hecho de preguntas y respuestas.

Son las 9.25 y la llegada de los fotógrafos anuncia su ingreso inminente en el Aula nueva del Sínodo del Vaticano, donde lo esperan alrededor de 120 Superiores.

LOS RELIGIOSOS: PECADORES Y PROFETAS

Recibido por un aplauso. El Santo Padre se sienta a las 9.30 en punto, mira el reloj y se alegra por la “puntualidad suiza”. Todos ríen: el Papa de este modo quiso saludar a fr. Mauro Jöhri, ministro general de los Hermanos menores capuchinos, de nacionalidad suiza, recién elegido vicepresidente de la misma Unión.

Después de las breves palabras de saludo del presidente, p. Adolfo Nicolás, prepósito general de los Jesuitas, y del secretario general, p. David Glenday, comboniano, Papa Francisco con sencillez ha agradecido cordialmente la invitación e inmediatamente escuchó un primer grupo de preguntas. Los religiosos, sobre todo, han interrogado al Papa sobre la identidad y misión de los religiosos: “¿Qué se espera de la vida consagrada? ¿Qué se pide? Si Usted estuviera en nuestro lugar, ¿cómo recibiría su llamado de ir a las periferias, a vivir el Evangelio sine glossa, la profecía evangélica? ¿Qué se sentiría llamado a hacer?”. Y también “¿Dónde se debería poner hoy el acento? ¿Cuáles son las prioridades?”

El Papa Francisco comenzó diciendo que también él es un religioso, y que por lo tanto conoce por experiencia de lo que se habla 2. El último Papa religioso fue el camaldulense Gregorio XVI, elegido en 1831. Por lo tanto, hizo referencia explícita a Benedicto XVI: “Él ha dicho que la Iglesia crece por testimonio, no por proselitismo. El testimonio que puede atraer verdaderamente es aquél relacionado con las actitudes que no son las habituales: la generosidad, el desapego, el sacrificio, el olvidarse de sí para ocuparse de los otros. Es ese el testimonio, el “martirio” de la vida religiosa. Y para la gente es un “signo de alarma”. Los religiosos, con su vida, dicen a la gente: “¿Qué está sucediendo?”, ¡estas personas me dicen algo!” ¡Estas personas van más allá del horizonte mundano! Es decir – ha continuado el Papa, citando a Benedicto XVI –, la vida religiosa debe permitir el crecimiento de la Iglesia por el camino de la atracción” 3.

Por lo tanto, “La Iglesia debe ser atractiva. ¡Despertar al mundo! ¡Sean testimonio de un modo distinto de hacer, de actuar, de vivir! Es posible vivir de un modo distinto en este mundo. Estamos hablando de una mirada escatológica, de los valores del Reino encarnados aquí, sobre esta tierra. Se trata de dejar todo para seguir al Señor. No, no quiero decir “radical”. La radicalidad evangélica no es solamente de los religiosos: se pide a todos. Pero los religiosos siguen al Señor de manera especial, de modo profético. Yo espero de ustedes este testimonio. Los religiosos deben ser hombres y mujeres capaces de despertar al mundo”.

El Papa Francisco ha vuelto de manera circular sobre los conceptos expresados, profundizándolos progresivamente. En efecto, ha continuado: “Deben ser verdaderamente testimonio de un modo distinto de hacer y de comportarse. Pero en la vida es difícil que todo sea claro, preciso, diseñado de manera neta. La vida es compleja, está hecha de gracia y de pecado. Si uno no peca, no es hombre. Todos nos equivocamos y tenemos que reconocer nuestra debilidad. Un religioso que se reconoce débil y pecador, no contradice el testimonio que está llamado a dar, sino que sobre todo lo refuerza, y esto hace bien a todos. Por lo tanto, esto que me espero es el testimonio. Deseo de los religiosos este testimonio especial”.

EVITAR EL FUNDAMENTALISMO E ILUMINAR EL FUTURO

Prosiguiendo con la respuesta a las primeras preguntas, el Papa Francisco ha tocado uno de los puntos clave de su pensamiento: “Yo estoy convencido de una cosa: los grandes cambios de la historia se realizan cuando la realidad fue vista no desde el centro, sino desde la periferia. Es una cuestión hermenéutica: se comprende la realidad solamente si se la mira desde la periferia, y no si nuestra mirada es desde un centro equidistante de todo. Para entender de verdad la realidad, debemos movernos de la posición central de calma y tranquilidad, y dirigirnos hacia la zona periférica 4. Estar en periferia ayuda a ver y entender mejor, a hacer un análisis más correcto de la realidad, escapando del centralismo y de los enfoques ideológicos.”

Por lo tanto: “No sirve estar en el centro de una esfera. Para entender, nos debemos “descolocar”, ver la realidad desde más puntos de vista diferentes 5. Tenemos que habituarnos a pensar. Hago muy seguido referencia a una carta del padre Pedro Arrupe, que fue General de la Compañía de Jesús. Era una carta dirigida a los Centros de Investigación y Acción Social (CIAS). En esta carta, el p. Arrupe hablaba de la pobreza y decía que es necesario un tiempo de contacto real con los pobres. Para mí esto es realmente importante: es necesario conocer la realidad por experiencia, dedicando un tiempo para ir a la periferia para conocer de verdad la realidad y lo vivido por la gente. Si esto no ocurre, entonces, se corre el riego de ser abstractos ideólogos o fundamentalistas, y esto no es sano” 6.

El Papa se detiene, entonces, en un caso concreto, el apostolado juvenil: “Quien trabaja con los jóvenes no puede detenerse a decir cosas demasiado ordenadas y estructuradas como un tratado, porque estas cosas les resbalan a los jóvenes. Se necesita un nuevo lenguaje, un nuevo modo de decir las cosas. Hoy Dios nos pide esto: salir del nido que nos contiene para ser enviados. Quien después vive su consagración en clausura, vive esta tensión interior en la oración para que el Evangelio pueda crecer. El cumplimiento del mandato evangélico “Vayan a todo el mundo y proclamen el Evangelio a toda criatura” (Mc 16, 15)”, se puede realizar con esta clave hermenéutica trasladada a las periferias existenciales y geográficas. Es el modo más concreto de imitar a Jesús, que fue hacia todas las periferias. Jesús fue hacia todos, propiamente a todos. Yo no me sentiría para nada inquieto yendo hacia la periferia: no se sientan inquietos de dirigirse a quien sea”.

Entonces, ¿cuál es la prioridad de la vida consagrada? Respondió el Papa: “La profecía del Reino, que no es negociable. El acento debe caer en el ser profetas, y no en el jugar a serlo. Naturalmente el demonio nos presenta sus tentaciones, y esta es una de ellas: jugar a hacer los profetas sin serlo, asumir sus actitudes. Pero no se puede jugar con estas cosas. Yo mismo he visto cosas muy tristes en relación a esto. No: los religiosos y las religiosas son hombres y mujeres que iluminan el futuro”.

Papa Francisco, en su entrevista de la Civiltà Católica, había afirmado claramente que los religiosos son llamados a una vida profética. Esta es su peculiaridad: “ser profetas que testimonian cómo Jesús ha vivido en esta tierra, y que anuncian cómo el Reino de Dios será en su perfección. Jamás un religioso debe renunciar a la profecía. […] Pensemos en eso que han hecho tantos grandes santos monjes, religiosos y religiosas, ya desde san Antonio abad. Ser profetas a veces puede significar hacer ruido, no sé cómo decir… la profecía hace rumor, ruido, algunos dicen “lío”, pero en realidad, su carisma es aquél de ser levadura: la profecía anuncia el espíritu del Evangelio”7.

¿Y entonces?, ¿cómo ser profetas viviendo el propio carisma religioso particular? Para el Papa Francisco es necesario “reforzar eso que es institucional en la vida consagrada y no confundir al Instituto con la obra apostólica. El primero permanece, la segunda pasa”. Continúa el Papa: “el carisma permanece, es fuerte, la obra pasa. A veces se confunde Instituto y obra. El Instituto es creativo, busca siempre caminos nuevos. Así también las periferias cambian y se puede hacer una lista siempre diferente”.

EL CARISMA NO ES UNA BOTELLA DE AGUA DESTILADA”

A este punto, las preguntas hechas han tenido como centro el tema de las vocaciones. Se está verificando un cambio profundo en la geografía humana de la Iglesia y por lo tanto de los Institutos religiosos. Van creciendo las vocaciones en África y Asia, que por sí mismas expresan la mayoría de su número total. Todo esto pone serios desafíos: la inculturación del carisma, el discernimiento vocacional y la selección de los candidatos, el desafío del diálogo interreligioso, la búsqueda de una representatividad más ecuánime en los órganos de gobierno de los Institutos y, más en general, en la estructura de la Iglesia. Por lo tanto se le pide al Papa alguna orientación con respecto a esta situación.

El Papa Francisco dice que es bien consciente que ha cambiado muchísimo la geografía de la vida consagrada y que “todas las culturas tienen la capacidad de ser llamadas por el Señor, que es libre de suscitar más vocaciones de una parte o de otra. ¿Qué quiere el Señor con las vocaciones que nos manda de las Iglesias más jóvenes? No lo sé. Pero me hago la pregunta. Tenemos que hacérnosla. Hay una voluntad del Señor en todo esto. Hay Iglesias que están dando frutos nuevos. Quizás, alguna vez, no eran tan fecundas, pero ahora lo son. Esto nos obliga naturalmente a repensar la inculturación del carisma. El carisma es uno, pero, como decía san Ignacio, es necesario vivirlo según el lugar, los tiempos y las personas. El carisma no es una botella de agua destilada. Es necesario vivirlo con energía, releyéndolo también culturalmente. Pero así se corre el riesgo de equivocarse, dirán, de cometer errores. Es arriesgado. Claro, claro: haremos siempre errores, no tengo dudas, pero esto no debe detenernos porque está el riesgo de cometer errores mayores. Es más, tenemos que pedir siempre perdón y mirar con mucha vergüenza las frustraciones apostólicas que fueron causadas por falta de coraje. Pensemos, por ejemplo, en las instituciones pioneras de Matteo Ricci que en sus tiempos las dejaron caer” 8.

“No estoy hablando de adaptación folklórica a las costumbres – ha continuado el Papa –: es una cuestión de mentalidad, de modo de pensar. Por ejemplo: hay pueblos que piensan de manera más concreta que abstracta, o que al menos tienen un tipo de abstracción distinta de aquella occidental. Yo mismo he vivido como provincial de los jesuitas en Argentina esta diferencia. Recuerdo cuánta fatiga hacíamos recíprocamente en el diálogo, también sobre cosas simples de la vida cotidiana, con un hermano jesuita que provenía de la zona de los guaraníes, quienes han desarrollado un pensamiento muy concreto. Es necesario vivir con coraje y confrontarse con estos desafíos también sobre temas importantes. En fin, no puedo formar a una persona como religioso sin tener en cuenta su vida, su experiencia, su mentalidad, su contexto cultural. Este es el camino. Esto hicieron los grandes misioneros religiosos. Me vienen a la mente las extraordinarias aventuras del jesuita español Segundo Llorente, tenaz y contemplativo misionero en Alaska que no sólo aprendió el idioma, sino que tomó el pensamiento concreto de su gente 9. Inculturar el carisma, por lo tanto, es fundamental, y esto no significa nunca relativizarlo. No debemos hacer del carisma algo rígido o uniforme. Cuando nosotros uniformamos nuestra cultura, entonces matamos el carisma”, ha concluido con decisión el Pontífice, indicando la necesidad de “introducir en el gobierno central de las Órdenes y de las Congregaciones a personas de varias culturas, que expresen modos diferentes de vivir el carisma”.

El Papa Francisco es realmente consciente de los riesgos, también en términos de “reclutamiento vocacional”, de las Iglesias más jóvenes. Ha recordado, entre otras cosas, que en 1994, en el contexto del Sínodo ordinario sobre la vida consagrada y su misión, los obispos filipinos denunciaron la “trata de novicias”, es decir, la masiva llegada de Congregaciones extranjeras que abrían casas en el Archipiélago con el fin de reclutar vocaciones y transplantarlas a Europa. “Es necesario tener los ojos abiertos a estas situaciones”, dijo el Papa.

Por lo tanto, se detuvo también en la vocación de los hermanos y, más en general, de los religiosos que no son sacerdotes. Ha lamentado que no se haya desarrollado hoy una conciencia adecuada de esta vocación específica. Ha mencionado un documento en relación a esto, que nunca apareció y que quizás sería retomado para cumplirlo y renovar una reflexión más adecuada. A este punto el Papa ha dirigido la mirada al cardenal João Braz de Aviz, prefecto de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, y al secretario de la misma Congregación, mons. José Rodríguez Carballo, que estaban presentes en la asamblea, invitándolos a considerar la cuestión. Ha concluido: “No creo, en efecto, que la crisis de la vocación de los religiosos no sacerdotes, sea un signo de los tiempos para decir que esta vocación ha terminado. En todo caso tenemos que entender qué cosa Dios nos está pidiendo”. Respondiendo después a una pregunta sobre la cuestión de los religiosos hermanos como superiores en órdenes clericales, el Papa ha respondido que se trata de un tema canónico que tiene que ser afrontado en ese nivel.

LA FORMACIÓN ES UNA OBRA ARTESANAL, NO POLICÍACA”

Luego, el Papa Francisco escucha algunas preguntas sobre el tema de la formación. Responde inmediatamente dando indicaciones de prioridad: “La formación de los candidatos es fundamental. Los pilares de la formación son cuatro: espiritual, intelectual, comunitario y apostólico. El fantasma que se debe combatir es la imagen de la vida religiosa entendida como refugio y consuelo ante un mundo “externo” difícil y complejo. Los cuatro pilares deben interactuar desde el primer día de ingreso al noviciado, y no deben ser estructurados en secuencia. Debe haber una interacción”.

El Papa es consciente del hecho que el problema de la formación hoy no es fácil de afrontar: “La cultura de hoy es mucho más rica y conflictiva que la vivida por nosotros, en nuestro tiempo, años atrás. Nuestra cultura era más simple y ordenada. Hoy la inculturación reclama una actitud distinta. Por ejemplo: no se resuelven los problemas simplemente prohibiendo hacer esto o aquello. Es necesario mucho diálogo, mucha confrontación. Para evitar los problemas, en algunas casas de formación, los jóvenes aprietan los dientes, tratando de no cometer errores evidentes, de estar sujetos a las reglas muy sonrientes, en espera de que un día se les diga: “Bien, terminaste la formación”. Esto es hipocresía, fruto del clericalismo, que es uno de los males más terribles. Ya lo he dicho a los obispos del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) este verano en Río de Janeiro: Es necesario vencer esta tendencia al clericalismo, también en las casas de formación y en los seminarios. Yo lo resumo en un consejo que una vez recibí de un joven: ‘si quieres ir adelante, piensa claramente y habla oscuramente’. Era una clara invitación a la hipocresía. Es necesario evitarla a toda costa”. En Río, en efecto, el Papa había identificado en el clericalismo una de las causas de la “falta de madurez y de libertad cristiana” del Pueblo de Dios 10.

Entonces, “si el seminario es demasiado grande, es necesario separarlo en comunidades con formadores capaces de seguir realmente a las personas. El diálogo debe ser serio, sin miedo, sincero. Es necesario considerar que el lenguaje de hoy de los jóvenes en formación es distinto de aquél de quienes los han precedido: vivimos un cambio de época. La formación es una obra artesanal, no policíaca. Tenemos que formar el corazón. De otro modo formamos pequeños monstruos. Y después, estos pequeños monstruos forman al pueblo de Dios. Esto realmente me pone la piel de gallina”.

El Papa, después ha insistido en el hecho que la formación debe ser orientada no solamente al crecimiento personal, sino a su perspectiva final: el Pueblo de Dios. Formando a las personas, es necesario pensar en aquellos a los que serán enviados: “es necesario siempre pensar en los fieles, en el Pueblo fiel de Dios. Es necesario formar personas que sean testigos de la resurrección de Jesús. El formador tiene que pensar que la persona en formación será llamada a cuidar el Pueblo de Dios. Es necesario siempre pensar en el Pueblo de Dios, dentro de él. Pensemos en aquellos religiosos que tienen el corazón ácido como el vinagre: no fueron hechos para el pueblo. En fin: no tenemos que formar administradores, sino padres, hermanos, compañeros de camino”.

El Papa Francisco, en fin, ha querido evidenciar un riesgo mayor: “si un joven que fue invitado a salir de un Instituto religioso a causa de problemas de formación y por motivos serios, después es aceptado en un seminario, esto es otro gran problema. No estoy hablando de personas que se reconocen pecadores: todos somos pecadores, pero no todos somos corruptos. Que se acepten a los pecadores, pero no a los corruptos”. Y aquí el Papa ha recordado que la gran decisión de Benedicto XVI al afrontar los casos de abuso: “nos deben servir de ejemplo para tener el coraje de asumir la formación personal como un serio desafío, teniendo en mente siempre al pueblo de Dios”.

VIVIR LA FRATERNIDAD “ACARICIANDO LOS CONFLICTOS”

El Sínodo sobre la Nueva Evangelización había pedido a los religiosos que sean testigos de la fuerza humanizante del Evangelio a través de la vida fraterna. Tomando como inspiración esta intervención, le hicieron al Papa algunas preguntas acerca de la vida fraterna de los religiosos: “¿Cómo mantener juntos los compromisos de la misión con los de la vida comunitaria? ¿Cómo luchar contra la tendencia al individualismo? ¿Cómo comportarse con los hermanos en dificultad o que viven o crean conflictos? ¿Cómo conjugar una justa respuesta y misericordia ante los casos difíciles?”.

El Papa Francisco ha recordado que el día precedente había recibido la visita del superior de Taizé, el Hermano Alois: “En Taizè hay monjes católicos, calvinistas, luteranos… todos viven realmente una vida de fraternidad. Son un polo apostólico impresionante para los jóvenes. La fraternidad tiene una fuerza de convocación enorme. Las enfermedades de la fraternidad, por otra parte, tienen una fuerza que destruye. La tentación contra la fraternidad es lo que más impide un camino en la vida consagrada. La tendencia individualista es en el fondo, un modo para no sufrir la fraternidad. San Juan Berchmans 11 decía que para él la penitencia mayor era justamente la vida comunitaria. A veces es difícil vivir la fraternidad, pero si no se la vive, no somos fecundos. El trabajo, también el “apostólico”, puede transformarse en una fuga de la vida fraterna. Si una persona no logra vivir la fraternidad, no puede vivir la vida religiosa”.

“La fraternidad religiosa – ha continuado el Papa –, más allá de todas las diferencias posibles, es una experiencia de amor que va más allá de los conflictos. Los conflictos comunitarios son inevitables: en un cierto sentido deben existir, si la comunidad vive realmente relaciones sinceras y leales. Esta es la vida. Pensar en una comunidad sin hermanos que viven en dificultad no tiene sentido y no hace bien. Si en una comunidad no se sufren conflictos, quiere decir que falta algo. La realidad dice que en todas las familias y en todos los grupos humanos hay conflictos. Y el conflicto debe ser asumido: no debe ser ignorado. Si se lo tapa, eso crea una presión y después explota. Una vida sin conflictos no es vida”.

El valor en juego es alto. Sabemos que uno de los principios fundamentales del Papa Francisco es que “la unidad es superior al conflicto. Sus palabras a los religiosos son para leerlas a la luz de la Evangelii gaudium (n.226-230), allí donde se pide “aceptar, soportar el conflicto, resolverlo y transformarlo en un eslabón de enlace de un nuevo proceso” (no 227). Es necesario recordar que para Bergoglio, la realización personal no es nunca una empresa exclusivamente individual, sino colectiva, comunitaria 12. En este sentido, el conflicto puede, y es más, debe transformarse en un proceso de maduración.

Pero en todo caso, el conflicto va acompañado: “nunca debemos comportarnos como el sacerdote o el levita de la parábola del buen Samaritano que simplemente pasaron de largo. ¿Pero cómo hacer? Me viene a la mente – dice el Papa – la historia de un joven de 22 años que estaba en plena crisis depresiva. No estoy hablando de un religioso, sino de un joven que vivía con su mamá que era viuda y lavaba la ropa de familias adineradas. Este joven no iba más a trabajar y vivía ofuscado por el alcohol. La mamá no podía hacer nada: simplemente cada mañana, antes de salir, lo miraba con tanta ternura. Este joven, hoy, es una persona importante. Ha superado aquella crisis, porque aquella mirada de ternura de su madre, al final lo ha sacudido. Bien, es necesario recuperar la ternura, también una ternura materna. Piensen en la ternura que ha vivido san Francisco, por ejemplo. La tern ura ayuda a superar los conflictos. Si después esto no basta, puede que también sea el caso de cambiar de comunidad”.

“Es verdad – ha continuado el Papa Francisco –, a veces somos muy crueles. Vivimos la tentación común de criticar por satisfacción personal o para alcanzar un beneficio personal. A veces las crisis de la fraternidad se deben a la fragilidad de la personalidad, y en este caso es necesario pedir la ayuda de un profesional, de un psicólogo. No hay que tener miedo de esto, no se debe temer caer necesariamente en el psicologismo. Pero nunca, nunca tenemos que actuar como administradores ante el conflicto de un hermano. Tenemos que involucrar el corazón”.

“La fraternidad es algo muy delicado. En el himno de las Primeras Vísperas de la solemnidad de San José del breviario argentino, se pide al Santo que custodie la Iglesia con ternura de Eucaristía, “ternura eucarística” 13. Bien, así se debe tratar a los hermanos: con ternura eucarística. Es necesario acariciar el conflicto. Me viene a la mente cuando Pablo VI recibió la carta de un niño con muchos dibujos. Pablo VI dijo que, a un escritorio al que llegan sólo cartas con problemas, la llegada de una carta así le hizo tanto bien. La ternura nos hace bien. La ternura eucarística no cubre el conflicto, pero ayuda a afrontarlo como hombres”

LAS MUTUAS RELACIONES ENTRE RELIGIOSOS E IGLESIAS LOCALES

En este punto los Superiores Generales han hecho al Papa algunas preguntas acerca de la inserción de comunidades religiosas en las Iglesias locales y acerca de la relación con los obispos: ¿Cómo pueden ser respetados y promovidos para el bien de la Iglesia del lugar, los carismas de los diversos Institutos? ¿Cómo promover la comunión entre los distintos carismas y las formas de vida cristiana para el mayor crecimiento de todos y un desarrollo mejor de la misión?

El Papa Francisco responde que, desde hace ya tantos años, existe la solicitud de rever los criterios directivos acerca de las relaciones entre los obispos y los religiosos en la Iglesia que fueron emanados en 1978 por la Congregación para los religiosos y por la Congregación para los obispos (Mutuae relationes). El Papa piensa que el tiempo ya está maduro porque “aquel documento responde a cierto época y ya no es actual. Los carismas de varios Institutos deben ser respetados” y promovidos porque hay necesidad de ellos en las diócesis. Conozco por experiencia –ha continuado – los problemas que pueden nacer entre el obispo y las comunidades religiosas. Por ejemplo: “si deciden un día dejar una obra por falta de religiosos, frecuentemente el obispo se encuentra imprevistamente con una papa hirviendo en las manos. Yo he tenido experiencias difíciles en este sentido. Se me comunicaba que la obra estaba por ser abandonada y yo no sabía qué hacer. Incluso una vez me avisaron cuando ya las cosas estaban hechas. Pero también, al contrario, podría contar otros episodios muy positivos. En fin: conozco los problemas, pero sé también que no siempre los obispos conocen los carismas y las obras de los religiosos. Nosotros, los obispos, tenemos que entender que las personas consagradas no son materiales de ayuda, sino que son carismas que enriquecen a la diócesis. La inserción diocesana de las comunidades religiosas es importante. Es necesario salvar el diálogo entre el obispo y los religiosos para evitar que, no entendiendo los carismas, los consideren simplemente como instrumentos útiles. Por eso el Papa ha confiado a la Congregación para los religiosos la tarea de retomar la reflexión y de trabajar en una revisión del documento Mutuae relationes.

Las fronteras de la misión: marginación, cultura y educación Las últimas preguntas han relacionado las fronteras de la misión de los consagrados. El Papa, con frecuencia, ha hablado de “salir”, de “ir”, de “fronteras”. Los Superiores Generales, por lo tanto, han preguntado cuáles son esas fronteras hacia las cuales se debe salir: “¿Cómo ve la presencia de la vida consagrada en la realidad de exclusión que hay en nuestro mundo? Muchos Institutos desarrollan una tarea educativa, ¿cómo ve este tipo de servicio? ¿Qué diría a los religiosos que se han empeñado en este campo?”.

El Papa, sobre todo, afirma que ciertamente quedan las fronteras geográficas, y que es necesario estar disponibles a la movilidad. Pero hay también fronteras simbólicas, las cuales no son prefijadas y no son iguales para todos, sino que “deben buscarse sobre la base de los carismas de cada Instituto. Por lo tanto, se tiene que discernir todo según el carisma propio. Ciertamente las realidades de exclusión quedan como las prioridades más significativas, pero necesitan discernimiento. El primer criterio es el de enviar a estas situaciones de exclusión y de marginación a las personas mejores, más dotadas. Son situaciones de mayor riesgo que requieren coraje y mucha oración. Y es necesario que el superior acompañe a las personas comprometidas en este trabajo”.

Existe siempre el riesgo, recuerda el Papa, de dejarse llevar por el entusiasmo, de enviar a las fronteras de marginación a los religiosos de buena voluntad pero que no son aptos para esas situaciones. No se deben tomar decisiones en el campo de la marginación sin antes asegurar un adecuado discernimiento y acompañamiento. Junto a este desafío de marginación, el Papa ha citado otros dos desafíos siempre importantes: el cultural y el educativo en las escuelas y universidades. En este sector, la vida consagrada puede ofrecer un enorme servicio. Ha recordado: “Cuando los Padres de La Civilità Católica vinieron a encontrarme, yo les hablé de las fronteras del pensamiento, del pensamiento único y débil. A ellos he recomendado estas fronteras. Así como el Rector mayor de los Salesianos sabe que todo para ellos tuvo inicio sobre la base de un sueño educativo de frontera, el sueño de don Bosco que empujó a sus salesianos hasta las periferias geográficas de la Patagonia. Podríamos dar otros ejemplos”.

Para el Papa, los pilares de la educación son: “transmitir conocimientos, transmitir modos de hacer, transmitir valores. A través de ellos se transmite la fe. El educador debe estar a la altura de las personas que educa, de interrogarse sobre cómo anunciar a Jesucristo a una generación que cambia”. Por lo tanto, ha insistido: “¡la tarea educativa hoy es una misión clave, clave, clave!”. Y ha citado algunas de sus experiencias en Buenos Aires sobre la preparación que se requiere para recibir en contextos educativos, a niños, adolescentes y jóvenes que viven en situaciones complejas, especialmente en familia: “Recuerdo el caso de una niña muy triste que al final confió a la maestra el motivo de su estado de ánimo: “la novia de mi mamá no me quiere”. El porcentaje de los niños que estudian en las escuelas y que tienen padres separados es elevadísimo. Las situaciones que viven hoy plantean, por lo tanto, nuevos desafíos que para nosotros, a veces son incluso difíciles de comprender. ¿Cómo anunciar a Cristo a estos chicos y chicas? ¿Cómo anunciar a Cristo a una generación que cambia? Es necesario estar atentos a no suministrarles una vacuna contra la fe” 14.

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Al final de las tres horas, alrededor de las 12.30 hs., el Papa dice que se lamenta de tener que concluir esta conversación: “dejamos otras preguntas para la próxima vez”, dice sonriendo. En confianza, comenta que lo espera el dentista. Antes de saludar a los Superiores Generales presentes, tiene un anuncio que hacer: el 2015 será un año dedicado a la vida consagrada. Estas palabras son recibidas con un gran y largo aplauso. El Pontífice mira sonriendo al Prefecto y al Secretario de la Congregación para los religiosos y los Institutos seculares diciendo: “es culpa de ellos, es su propuesta: cuando estos dos se encuentran, son peligrosos”, provocando así la risa de toda la asamblea. Dejando el aula, ha afirmado: “Les agradezco, les agradezco por este acto de fe que han tenido en esta reunión. Gracias por aquello que hacen, por su espíritu de fe y la búsqueda del servicio. Gracias por su testimonio, por los mártires que continuamente dan a la Iglesia, y también por las humillaciones por las que tienen que pasar: es el camino de la Cruz. Gracias de corazón”.◙

Antonio Spadaro S.J.

Texto original en italiano (La Civiltà Cattolica 2014 I 3-17) traducción al español por el P. Guillermo Ortiz, SJ de Radio Vaticano copyright @La Civiltà

1 -La Asamblea se realizó del 27 al 29 de noviembre en el Salesianum de Roma. Se trató de un encuentro basado en tres experiencias que han guiado las reflexiones sucesivas. El p. Hanson Hervé, de los Pequeños Hermanos de Jesús, habló de las “luces que me ayudan a vivir este servicio a mis hermanos y de cómo Papa Francisco reconforta mi esperanza”. Fr. Mauro Jöhri, capuchino, ha explicado “cómo Papa Francisco me está inspirando y desafiando en el servicio de animación de mi Orden”. En fin, el p. Hainz Kulüke, de la Sociedad del Verbo Divino, se ha detenido sobre la “leadership dentro de una Congregación Religiosa misionera en un contexto internacional e intercultural a la luz del ejemplo del Papa Francisco”.

2.- Recordemos que J. M. Bergoglio, como provincial de los jesuitas argentinos, había publicado Meditaciones para religiosos, San Miguel, Ediciones Diego De Torres, 1982, un libro que recoge una serie de reflexiones dadas a sus hermanos que resultan iluminantes para comprender algunos temas clave que Bergoglio desarrollará sucesivamente.

3.- Benedicto XVI, Homilía en la Santa Misa de inauguración de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, en el Santuario de Aparecida (13 de mayo de 2007). El Papa Francisco en varias ocasiones ha retomado este concepto de su predecesor. Lo ha hecho en la homilía de Santa Marta el 1 de octubre, agregando: “Cuando la gente, los pueblos ven este testimonio de humildad, de apacibilidad, de mansedumbre, sienten la necesidad de la que habla el profeta Zacarías: “¡Queremos venir con ustedes!”. La gente siente la necesidad ante el testimonio de la caridad, de esta caridad humilde, sin prepotencia, no suficiente, humilde, que adora y sirve”. Volvemos a encontrar la cita de Benedicto XVI en el discurso del Papa Francisco del 4 de octubre durante la visita a la catedral de San Rufino en Asís y también en la Exhortación Apostólica Evangelii gaudium (n. 14).

4.- Cfr. J. M. Bergoglio, Nel cuore dell’uomo. Utopia e impegno, Milán, Bompiani, 2013, 23. Papa Francesco, La mia porta è sempre aperta. Una conversazione con Antonio Spadaro, Milano, Rizzoli, 20313, 86 s.

5 El Papa Francisco expresó esta convicción en su Evangelii Gaudium cuando escribió: “El modelo no es la esfera, que no es superior a las partes, donde cada punto es equidistante del centro y no hay diferencias entre un punto y el otro. El modelo es el poliedro, que refleja la confluencia de todas las parcialidades que en él mantienen su originalidad”. (n. 236).

6 Papa Francisco tiene bien presente esta carta del padre Pedro Arrupe y la había citado también en la entrevista a la Civiltà Católica, definiéndola “genial”. Cfr. Papa Francesco, La mia porta è sempre aperta…., cit., 117.

7 Ivi, 63 s.

8.- La incomprensión se debía al hecho que, en sus misiones, los jesuitas buscaban adaptar el anuncio del Evangelio a la cultura y a los cultos locales. Pero esto tenía preocupado a algunos y en la Iglesia se alzaron voces contrarias al espíritu de tales actitudes, como si comportaran una contaminación del mensaje cristiano. Las posiciones proféticas no fueron aceptadas en ese momento, porque superaban la capacidad de comprensión ordinaria de los hechos.

9.- P. Segundo Llorente (Mansilla Mayor, León [España], 18 de noviembre de 1906 – Spokane, Washington [Estados Unidos], 26 de enero de 1989), jesuita, ha trascurrido más de 40 años como misionero en Alaska. Fue delegado en el Congreso de los Estados Unidos para el Estado de Alaska, del cual es considerado co-fundador. Fue sepultado en un cementerio indio en De Semen, Idazo, donde pueden ser sepultados solamente los indígenas nativos americanos. Cuando a los 29 años de edad llega a Akulurak, su primera dificultad consistió no solamente en aprender el esquimal, sino el hablar de Dios a personas con un modo de pensar radicalmente diferente del europeo. Ha escrito 12 libros sobre su experiencia misionera.

10.- J. M. Bergoglio, Discurso del encuentro con los obispos responsables del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), con ocasión de la reunión general de coordinación en el Centro de Estudios de Sumaré, Río de Janeiro, 28 de julio de 2013.

11.-Giovanni (Jan) Berchmans (Diese [Belgio], 12 de marzo de 1599 – Roma, 13 de agosto de 1621) es un jesuita canonizado por el Papa León XIII en el 1888. El 24 de septiembre de 1618 emitió la primer profesión religiosa como jesuitas y en 1619 se trasladó a Roma para completar los estudios filosóficos en el Colegio Romano, donde, enfermándose, murió después de sólo dos años, el 13 de agosto de 1621. Fiel a sus lemas preferidos: Age quod agis (Haz bien lo que estás haciendo) y Maximi facere minima (Haz el máximo con el mínimo), logró hacer las cosas ordinarias de modo extraordinario y convertirse en el santo de la vida común.

12 Cfr. J. M. Bergoglio, È l’amore che apre gli occhi, Milano, Rizzoli, 2013, 46.

13.- Guarda a la Iglesia de quien fue figura / la inmaculada y maternal María; / guárdalaintacta, firme y con ternura / de Eucaristía.

14.- El Papa Francisco se ha detenido bastante, en el pasado, sobre temas de la educación en varias intervenciones hechas cuando era cardenal arzobispo de Buenos Aires. Señalamos sobre todo: Elegir la vida. Propuestas para tiempos difíciles, Milán, Bompiani, 2013.

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KATICA ILLÉNYI theremin - O sole mio

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JUAN PABLO II
Párroco: "Tenemos que mirar para adelante, decir que es la parroquia de Karadima es tendencioso"

Humor

Cuando notificaron a Luis XIV la muerte del cardenal Mazarino, sucesor de Richelieu en el gobierno de Francia, le dijeron:

- Majestad, el cardenal ha entregado su alma a Dios. Y el rey, que no sentía demasiada simpatía por el cardenal, respondió:

- ¿Estáis seguro de que Dios la ha aceptado?

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En una ocasión Luis XIV mostró a Nicolás Boileau unos versos que acababa de escribir. El ensayista, tratando de no mentir y al mismo tiempo de no ofender al Rey, le dijo:

- Nada hay imposible para vuestra majestad. Habéis querido hacer unos malos versos y ¡con qué facilidad lo habéis logrado!

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