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CONSECUENCIAS DEL MATRIMONIO HOMOSEXUAL: EL CAOS EN LA JUSTICIA

CONSECUENCIAS DEL MATRIMONIO HOMOSEXUAL: EL CAOS EN LA JUSTICIA

CONSECUENCIAS DEL MATRIMONIO HOMOSEXUAL: EL CAOS EN LA JUSTICIA
diciembre 19

CONSECUENCIAS DEL MATRIMONIO HOMOSEXUAL: EL CAOS EN LA JUSTICIA

matrimonioOpinión de Forum Libertas a propósito del fallo del Tribunal Supremo español que reconoce maternidad a dos lesbianas separadas.

No nos referimos al caos en la organización ni en la administración de la justicia. Esto, con ser un problema, no sería lo más grave. La cuestión atañe a otro aspecto: a los propios fundamentos que guían las decisiones de los jueces, es decir las leyes, así como los criterios que estos utilizan para dilucidar su aplicación.

Un caso bien reciente sirve para poner de relieve el caos que impera en el impartir justicia y las consecuencias que va teniendo para la sociedad. Se trata del reconocimiento de los derechos de una lesbiana, como madre de las hijas de su ex mujer, acordado por la sala civil del Tribunal Supremo. La historia es simple: dos mujeres contraen matrimonio, una de ellas se insemina y el fruto de este proceso son dos niñas. Ahora las lesbianas han roto su relación, pero una de ellas, la que no fue inseminada, sostiene que tiene derecho sobre aquellas hijas y el Tribunal le ha dado la razón. El argumento que utiliza para tal decisión es de difícil comprensión, porque afirma que ha de prevalecer el interés de las menores en mantener “la unidad y la estabilidad conseguidas” frente a las “discrepancias entre las litigantes”. Decimos que resulta de difícil comprensión porque no se entiende muy bien como una ruptura, y además judicializada a través de un largo procedimiento que ha llegado al Supremo, puede representar un factor de unidad y estabilidad para las niñas. Más bien resulta lo contrario, porque la mujer que no fue inseminada, que no es en definitiva madre biológica, tendrá a partir de ahora todos los derechos y deberes que son propios del reconocimiento de la filiación de estas niñas. No sabemos ver que en esto prevalga el interés de las mismas: tendremos un padre biológico desconocido, el donante de la inseminación; y dos madres, que en realidad se supone que hacen las mismas funciones que un padre y una madre desde el punto de vista educativo, cosa que ya de por sí resulta imposible, y además, ahora, divorciadas. Es posible que la lesbiana madre biológica forme una nueva pareja, la ley lo permite, con lo cual estas niñas tendrán un padre biológico, que en algo habrá influido (a menos que la genética tenga un valor cero, cosa que evidentemente no es así, aunque tampoco hay que deificarla), dos madres, y una ‘madrastra’ que sería el fruto de la nueva unión. Si esto no es un lío que necesita un manual, si esto no es perjudicial para las menores, que venga alguien y escriba un libro para poder entenderlo.

El problema de fondo no está en la sentencia, aunque ésta, hay que subrayarlo, complica lo que ya de por sí es retorcido, sino en las leyes. Se trata en definitiva de que la subjetividad de la preferencia, es decir “el bien es aquello que me conviene a mí como sujeto individual”, ha penetrado tan fuerte en nuestra legislación —son las leyes del deseo— que la justicia carece en este terreno de marcos de referencia objetivos; y cuando estos desaparecen ya se sabe que el desorden está asegurado.◙

En el fundamento de todo este desaguisado está el error de haber asumido como matrimonio los vínculos entre personas del mismo sexo. El matrimonio, es notorio, tiene una función muy clara: la de ordenar la paternidad y la maternidad, y aportar al hijo un marco adecuado para su proceso de realización personal y socialización. El hecho de que haya familias que decidan no tener hijos o que los tengan fuera del matrimonio no cambia la cosa en sí. Lo único que indica es que existen disfunciones, algo que por desgracia es habitual en nuestra sociedad. Pero lo que no puede hacerse nunca es renunciar al canon, porque entonces todo carece de sentido. Se le puede cuestionar y se puede flexibilizar, pero no se le puede hacer desaparecer, porque sin canon no hay sentido. El matrimonio homosexual rompe con el canon matrimonial, porque su finalidad no es la descendencia, algo que le está negado por la naturaleza, sino la proclamación social de que su vínculo sexual y afectivo es tan bueno como el de los heterosexuales. Pero, claro, el matrimonio como institución no tiene esta tarea. Por lo tanto, se le obliga a cumplir una misión que no es la suya. Y no solo eso, se le otorga a tal función la prioridad básica y se supedita a ella la relación y responsabilidad con los hijos.

En definitiva, se pervierte lo que significaba el matrimonio. Cuando se afirma que el matrimonio homosexual no representa ninguna consecuencia negativa se está afirmando algo que es radicalmente falso. La principal consecuencia negativa del matrimonio homosexual es haber cambiado el sentido antropológico y la función social del matrimonio.

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