Temas & Noticias



AL PACO-LADRÓN

AL PACO-LADRÓN

AL PACO-LADRÓN

AL PACO-LADRÓN

lillian

Escribe Lillian Calm: “¿Qué propugnan? Ser anti. No saben bien anti qué, porque son anti- autoridades, anti-políticos, anti-sistema e, incluso, léanlo bien, anti-Partido Comunista”.

Cuando yo era chica-chica jugaba a veces al paco-ladrón. No sé si existirá todavía, pero a mí me cargaba. Siempre he sido pésima para correr y si me tocaba ser ladrón, me pescaban al tiro. Si era paco no lograba detener a nadie. En todo caso era preferible ser ladrón, porque si uno tenía inventiva (que parece que es vital para el oficio) sabía dónde esconderse. En cambio, de paco yo terminaba agotada y sin éxito alguno.

Aunque, como decía, no sé si el juego seguirá todavía vigente, veo que a los cabros chicos (perdón por el término, pero la Real Academia de la Lengua considera el chilenismo en su acepción de “niño, joven”) les ha dado por revivirlo en las calles del país y, como si fuera poco, tomarse todo: no sólo piscolas sino también establecimientos educacionales.

Al parece ahora esto último es lo máximo. Así los carabineros desalojan los locales y ellos, a los pocos minutos, se los vuelven a tomar, y el ejercicio continúa hasta el infinito.

El año pasado las manifestaciones estudiantiles concitaron una adhesión similar a la lograda por otros indignados alrededor del mundo. Pero en Chile se empezaron a adoptar una serie de medidas, muchas en curso, en pro de la educación. Sin embargo lo que mueve a estos niños a cargo de las federaciones secundarias y universitarias, a pesar de carecer de verdaderas banderas de lucha, es simplemente hacer noticia… como la hicieron sus antecesores. En otras palabras, la Eloísa quiso ser Camila (pero, por lo visto, ya no lo fue).

¿Qué propugnan? Ser anti. No saben bien anti qué, porque son anti- autoridades, anti-políticos, anti-sistema e, incluso, léanlo bien, anti-Partido Comunista. Al menos así lo aseguran (si non è vero…). En todo caso lo que se advierte, por mucho que lo nieguen, es una indesmentible ideologización. Alguien o algo los mueve como a dóciles marionetas.

Su primer blanco, eso sí, son los Carabineros, que tienen el deber profesional de imponer el orden. Por eso me acordé del juego del paco-ladrón.

No es que quiera tratar de ladrones a los estudiantes que incitan a las tomas, pero en stricto sensu lo son: le están robando la posibilidad de estudiar a los alumnos que verdaderamente persiguen conocimientos académicos; le están robando el dinero a quienes —sea el Estado, padres y apoderados u otros particulares— financian los estudios de muchos; le están robando sus bienes al país y a los particulares, al destrozar la propiedad pública y privada (por mucho que aleguen que “son otros” y que ellos pongan cara de mansas palomas); le están robando la paz y la tranquilidad a la nación; le están robando a Chile su imagen internacional, cada vez que los noticieros televisivos en el exterior sólo se interesan por su accionar violento, ya sea estando encapuchados o sin capuchas.

Pienso en qué razón tenía Aristóteles al fundar, en la antigua Grecia (no en la actual, del euro) la escuela ambulante o itinerante de los peripatéticos. Daba lo mismo que se tomaran el Liceo, pues él solía pasearse con sus alumnos bajo enramadas donde apaciblemente leían y discutían los textos.

La última encuesta CEP indica que un 58% de los chilenos confía en Carabineros y sólo un 30% en el movimiento estudiantil. Al parecer en este juego va ganando lejos el paco y, el ladrón, es mal mirado.

¡Qué incomprendidos son los carabineros y cuánto contribuyen a imponer el orden! Si ya lo imponían sus precursores desde tiempos seculares…

Algunos historiadores señalan que el origen del mote “paco” —es una de las versiones— viene de 1730-1750, cuando se construía el puente de Cal y Canto, sobre el río Mapocho; entonces se contrató a dos Franciscos como guardias para hacer frente a “los salteadores y malvivientes”. Fueron tan eficaces que la gente empezó a llamarlos, incluso cariñosamente, por el sobrenombre que se les da a algunos Franciscos: pacos.

Es de esperar que nuestros actuales carabineros nos sigan defendiendo de los “salteadores y malvivientes” de nuestra época.▀▄

Lillian Calm

Temas

28 08 2012

Social

Powerpoint de la semana

Video Recomendado

Asombroso lo que hizo
Intervención Cerro San Cristóbal
Impresionantes Pinturas 3D del Artista Edgar Muller
La risa de Juan Pablo II

Humor

A comienzos de siglo XVIII reinó en Prusia un hombre muy temperamental. Federico Guillermo tenía la costumbre de pasear sin escolta por las calles de Berlín. Cuentan que cuando encontraba alguien que le desagradara, lo que ocurría con frecuencia, no dudaba en golpearlo con su bastón. Por esa razón cuando la gente lo veía a lo lejos, prudentemente huía lo más rápido posible.

En cierta ocasión, como de costumbre, el rey avanzaba golpeando el suelo con su bastón. Un berlinés, tomado por sorpresa, tratando de huir del monarca, se ocultó en un portal. Ahí lo sorprendió Federico Guillermo, y lo increpó de inmediato:

- Eh, tú, ¿A dónde vas?

El pobre hombre, que temblaba de miedo, le indicó con la cabeza una la puerta.

- ¿Vives ahí?, lo interrogó.

El hombre hizo un gesto de negación.

- ¿Es la casa de un amigo tuyo? Volvió a preguntar.

- No, Majestad.

El rey lo miró con sospecha,

-Entonces, ¿por qué entras en ella?

El hombre tuvo miedo de que se le considerara como ladrón, así que confesó:

- Lo hacía para evitar encontrarme con su Majestad. Federico Guillermo lo miró extrañado.

- ¿Y por qué quieres evitarme?

Bajando la vista, decidió decirle la verdad:

- Porque tengo miedo de su Majestad.

Al escuchar esto, Federico Guillermo montó en una de sus famosas rabietas. Agarró al infeliz por el cuello, lo sacudió violentamente, y lo increpó:

- ¿Cómo te atreves a tener miedo de mí? ¡Soy tu rey, así que tienes que amarme! ¡Ámame, desgraciado! ¡Te ordeno que me ames!

----------------------------------------------------------------