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¡NO!

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fuenzalidaEscribe Javier Fuenzalida A.: “¿Tienen competencia técnica los obispos para dictaminar cómo debemos utilizar los recursos naturales? Dios dijo a Adán: “Mediante el sudor de tu frente comerás el pan” (Génesis 3)”.

El Comité Permanente del Episcopado emitió una impropia declaración de respaldo al obispo Infanti, quien agravió gratuitamente a Bernardo Matte por ser partidario de construir rentables centrales eléctricas en Aysén. Si no fuera así, tal declaración no habría existido.

Ni siquiera ha habido disculpas.

¿Tienen competencia técnica los obispos para dictaminar cómo debemos utilizar los recursos naturales? Dios dijo a Adán: “Mediante el sudor de tu rostro comerás el pan” (Génesis 3). Transpiramos para extraer los frutos de la naturaleza para alimentarnos, vestirnos y cobijarnos. La naturaleza al servicio del hombre y no a la inversa.

El proyecto Aysén es otra transpiración para generar energía con menos inversión y menores costos que otras opciones, contribuyendo así al bienestar del país ¡Qué mejor! Contrario a la declaración episcopal, su mérito económico no tiene nada de inmoral. En mi columna de la semana pasada lo hice en forma somera y no creo haberme condenado a los fuegos eternos, como tampoco Bernardo Matte se ha condenado por contribuir a la energía barata, obteniendo su justo lucro, y no comportándose como el criado necio de la parábola de los talentos. Quedó sepultada en la historia la condena de algunos teólogos a la tasa de interés y el lucro, pero aún perdura una tremenda dificultad en la iglesia para compatibilizar la moral con el mercado.

Construir represas, usar petróleo, aire, sol o mares para producir energía, es beneficiarse de la naturaleza en forma tan neutra como la limpieza de tierras vírgenes para producir alimentos o capturar los peces del mar con igual propósito; como talar bosques para obtener madera para nuestras viviendas; perforar las entrañas de la tierra para obtener combustibles; extraer los minerales para obtener los metales, para fabricar bienes que demandamos, incluyendo los destinados al culto; criar vacunos a pesar del metano que expelen, etc. Matábamos animales para alumbrarnos con su sebo, hasta que la ciencia y la tecnología lo suplieron con la energía eléctrica producida mediante las aguas, combustibles fósiles, viento, sol y átomos. ¿Hemos estado pecando por sudar por siglos y siglos desde que Adán fue expulsado del paraíso?

Para cada fuente de energía, las inversiones y los costos por unidad de potencia son diferentes. Son variables económicas que los obispos condenan y que pueden inducirnos a decisiones erradas como utilizar fuentes más caras, cuyos efectos son un latigazo a la población de bajos ingresos. La oposición a usar los recursos de Aysén que hace la ecología profunda para preservar la naturaleza bruta proviene de la vertiente teológica panteísta, vieja tesis del jesuita Teilhard de Chardin, condenada por la misma Iglesia Católica.

Seguiremos sudando para poder vivir como dice la Biblia. Para hacerlo más llevadero, el hombre, a través del mercado, encuentra la mejor solución como está claramente expuesto en el libro “The Church and the Market”, del talentoso académico católico Thomas Woods. Un tremendo no a Infanti y el episcopado. ▄▀

Javier Fuenzalida A.
Economista, profesor de la Universidad Finis Terrae
01 06 2011

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- Majestad, el cardenal ha entregado su alma a Dios. Y el rey, que no sentía demasiada simpatía por el cardenal, respondió:

- ¿Estáis seguro de que Dios la ha aceptado?

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- Nada hay imposible para vuestra majestad. Habéis querido hacer unos malos versos y ¡con qué facilidad lo habéis logrado!

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