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EL ILUMINADO AL QUE SE LE APAGÓ LA LUZ

EL ILUMINADO AL QUE SE LE APAGÓ LA LUZ

EL ILUMINADO AL QUE SE LE APAGÓ LA LUZ

EL ILUMINADO AL QUE SE LE APAGÓ LA LUZ

iluminadoEl mensaje que los españoles enviaron a los socialistas, no pudo ser más claro y explícito. Pero, ¿lo han entendido? Es más: ¿quieren entenderlo?, ¿les interesa entenderlo?

“Los políticos, desde el poder o la oposición, han de poner la defensa de la democracia o el bien de España, por encima de limitados y transitorios intereses personales, de grupo o de partido”. Juan Carlos I, Rey, Mensaje de Navidad de 1980.

El 29 de enero de 1981 España atravesaba una etapa de gobierno llena de dificultades políticas, sociales y económicas, que bien pudiera asemejarse a la actual. Consciente de su responsabilidad, en una demostración intachable de nobleza personal, lealtad a España y honradez política, en un mensaje televisado al país, el entonces presidente de Gobierno, Adolfo Suárez, pronunció estas palabras: “Hay encrucijadas, tanto en nuestra propia vida personal, como en la historia de los pueblos, en las que uno debe preguntarse, serena y objetivamente, si presta un mejor servicio a la colectividad, permaneciendo en su puesto o renunciando a él”. Tras esta reflexión, añadiría las palabras que conmovieron a todo el país y que serían la demostración de que, por encima de cualquier interés personal o de partido, quien hizo realidad el milagro político y social de la transición, antepuso su responsabilidad y deber para con España y los españoles: “He llegado al convencimiento de que hoy, y en las actuales circunstancias, mi marcha es más beneficiosa para España que mi permanencia en la Presidencia. “Me voy, pues, sin que nadie me lo haya pedido, desoyendo la petición y las presiones con las que se me ha instado a permanecer en mi puesto, con el convencimiento de que este comportamiento, por poco comprensible que pueda parecer a primera vista, es el que creo que mi patria me exige en este momento.”

Como era de prever, tras la debacle electoral sufrida por el PSOE en las recientes elecciones municipales y autonómicas, las aguas comenzaron a discurrir encenagadas y turbulentas por Ferraz, llegando en su atropellado discurrir hasta la Moncloa.

El mensaje que los españoles enviaron a los socialistas, no pudo ser más claro y explícito. Pero, ¿lo han entendido? Es más: ¿quieren entenderlo?, ¿les interesa entenderlo?

La noche de las elecciones, no fueron pocos los que, absolutamente acongojados, no encontraron papel higiénico suficiente al ver que perdían sus momios (en la tercera acepción del Diccionario de la Real Academia: “cosa apreciable que se adquiere a poca costa”). Por otra parte, no veo la forma de poder utilizar el papel higiénico con las espinas de la rosa en una mano y el puño cerrado en la otra.

Lo único que han demostrado entender es que José Luis Rodríguez Zapatero, es  ya, no sólo una inversión amortizada, sino que se ha convertido en una piedra de molino atada al cuello de los socialistas y que o consiguen cortar la cuerda o se hunden definitivamente con él.

En contra de lo que el pueblo español le ha pedido políticamente al Gobierno y al partido que lo asiste, que es la dimisión del presidente y la convocatoria urgente de elecciones generales, los socialistas se miran el ombligo, no se dan por enterados, culpan de sus fracasos hasta el Guerrero del Antifaz, el Capitán Trueno y Roberto Alcázar y Pedrín, y se enzarzan en luchas intestinas para ver quien logra hacerse con las migajas de poder que aún les quedan. Luchas que como manifestó la propia Carmen Chacón han llegado al extremo de poner en riesgo la unidad del partido, la autoridad del Presidente del Gobierno, y hasta la propia estabilidad del Ejecutivo.

Amén de su sectarismo, José Luis Rodríguez Zapatero ha demostrado su mezquindad e incompetencia política, hasta para él mismo.

La noche de la hecatombe electoral, no supo reaccionar adecuadamente. Le faltó nobleza, generosidad e inteligencia. Si en lugar de culpar del desastre al lobo de Caperucita que es malo, malísimo, hubiera asumido sus graves errores y en ese mismo momento hubiese dimitido de sus cargos de presidente del Gobierno y secretario general del Partido, hubiese mostrado finalmente un punto de gallardía y se hubiese evitado la humillación de que le están haciendo objeto aquellos mismos que tan indecorosamente le aplaudían en su errática y destructiva deriva de gobierno.

Los que han sido corresponsables colegiados de sus decisiones, se han erigido en tribunal, y cual a general que ha perdido su ejército y sus pertrechos, le han formado consejo de guerra; le han condenado a licenciarse con deshonor y de aquí al mes de octubre, le irán despojando paulatinamente de todos y cada uno de sus distintivos de mando. Terminará por salir por la puerta de atrás del cuartel y cuando se hable de él, siempre será un personaje de triste recuerdo.

Él creía que en esta ocasión también podría maniobrar como lo ha hecho tantas y tantas veces jugando a todo, con todo y con todos con cartas marcadas y a todos traicionando. Pero como en cualquier partida de póker, siempre llega un jugador a última hora que ve la jugada, apaga el farol y se lleva lo que había en la mesa.

Rubalcaba acostumbra a decirlo con frecuencia. Hay un tiempo para cada cosa.  Ahora ha sido el tiempo de pasar factura y de pagarla. Chacón y con ella Zapatero que era su mentor, han sido las víctimas en la noche de los cuchillos largos. Era el momento de acabar con César. El rey ha muerto. ¡Viva el rey! Preparada está la corona. Pero ya lo dijo Goethe: “Hacer una corona es mucho más fácil que hallar una cabeza digna de llevarla”.

Mientras unos y otros se afanan en revolcarse en sus propias direcciones ¿Quién pone remedio a los males del enfermo? ¿A quién le importa devolver la salud al paciente? Acaso lo importante sea que haya paciente, para que siga teniendo razón de ser el médico. Porque ¿cabe la esperanza de apagar el incendio cuando se designa candidato a jefe de bomberos a uno de los principales incendiarios?

A pesar de los serios avisos, advertencias y apremios de propios y extraños, quienes tienen encomendada la administración de la hacienda, miran hacia otro lado ignorando el inmenso daño que con cada día que transcurre para esta maltrecha España sin gobierno, puede suponer la quiebra y el hundimiento total para millones de familias, que al contrario de algunos prebostes socialistas condenados por el pueblo a perder el poder a causa de sus fechorías y se van a sus casas con una indemnización, pensión o cómo diablos le quieran llamar, de más de 130 millones de las antiguas pesetas, que al contrario de esos prebostes digo, muchas de esas familias, se verán abocadas a perderlo todo; todo, hasta la esperanza.

Y uno —o sea, yo— tiene la impresión de que ni siquiera los resultados del 22-M, logran hacer recobrar a este partido el sentido de la realidad y abandonar su egoísmo, su ignorancia y su ombliguismo.▄▀

César Valdeolmillos
Forum Libertas
01 06 2011

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