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LA TRAGEDIA JAPONESA: MOTIVO PARA UNA REFLEXIÓN NECESARIA

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LA TRAGEDIA JAPONESA: MOTIVO PARA UNA REFLEXIÓN NECESARIA

LA TRAGEDIA JAPONESA: MOTIVO PARA UNA REFLEXIÓN NECESARIA

japon

Tal y como está planteada la energía nuclear no puede continuar expandiéndose. Hay que buscar otras soluciones. Editorial de Forum Libertas.

Lo primero que debemos resaltar es la preparación tanto humana como técnica que el grave suceso que afecta a aquel país ha puesto de relieve. A pesar del extraordinario daño causado por la combinación de un terremoto de grado 8,9 en la escala Richter, de los más importantes que se han producido en muchas décadas, cuyos efectos devastadores fueron multiplicados por un tsunami, la respuesta de la población y de la administración ha sido admirable. Como también lo ha sido la disponibilidad de estructuras de construcción capaces de soportar si no la gran oleada marina, sí los efectos del terremoto en tierra. China, un país que comparte en buena medida condiciones geológicas con Japón, está estudiando a pasos acelerados todos los procedimientos, incluso el proceso educativo que desde niños reciben los japoneses para afrontar un terremoto. China es consciente de que una catástrofe parecida, sin necesidad del tsunami que hubiera tenido su epicentro a una distancia de Pekín, semejante a la que ha experimentado Tokio, hubiera desencadenado una catástrofe de proporciones bastísimas.

El segundo elemento de reflexión es el de la olvidada fragilidad de la humanidad ante la naturaleza. Nuestros avances tecnológicos nos hacen menospreciar en demasiadas ocasiones que nuestra capacidad de resistir embates importantes del medio natural es muy pequeña o nula. Esto debería estar en la raíz del diseño de toda reflexión sobre el mundo en que vivimos, en la sociedad, y en las políticas que generamos. No podemos abordar acciones que se fundamentan exclusivamente en la capacidad técnica para soportar una determinada desgracia, sino que hemos de considerar que en algunos casos ésta se torna en irreparable. Entonces, lo que hay que valorar antes de iniciar toda acción no son sólo las medidas de precaución, sino también las consecuencias si el daño llega a producirse. Esta conclusión nos conduce a la tercera reflexión:

Se trata de la energía nuclear. Se podrán argumentar a favor de ella diversas razones. Una, la de que es una energía más barata y que permite sustituir al petróleo, o bien que la propia desgracia ocurrida en Japón ha puesto de relieve la capacidad de resistencia de determinadas centrales, inconvenientes de las de segunda generación, y ventajas de las de tercera, para hacer frente a circunstancias como éstas. Pero todos estos argumentos no pueden hacernos perder de vista lo fundamental, el riesgo de que en una central nuclear se produzca una fuga de radioactividad importante existe, y ésta es una eventualidad que no podemos permitirnos.

Las razones son muy claras. Por una parte, porque la radioactividad al trasmitirse a través de la atmósfera es prácticamente imposible de contener, y sólo algunas medidas muy concretas pueden paliar sus efectos; se extiende rápidamente y de manera irreparable. Pero es que, además, puede llegar muy lejos. Ahora mismo, la radioactividad generada en Japón llegará a las costas de Estados Unidos, a pesar de la distancia que los separa. En Europa, Chernobyl, que ha sido el accidente más grave, y no tiene de momento comparación con lo que sucede en Japón, ha dejado 60.000 pacientes de cáncer repartidos en distintos países.

Todavía hay un tercer elemento de preocupación, la radioactividad permanece y posee un efecto acumulativo sobre los seres vivos. La existencia de muchas centrales en el mundo y la posibilidad de accidentes multiplican las posibilidades de daño a causa de aquel factor de acumulación. Tal y como está planteada la energía nuclear no puede continuar expandiéndose. Hay que buscar otras soluciones. Unas al margen de ella, otra desarrollando la energía nuclear de fusión, que en un futuro lejano puede ser una excelente solución, y aún queda una tercera, no por menos explorada más improbable, que sería su producción en el espacio y la trasmisión de la energía producida a la Tierra.

En cualquier caso, a corto plazo, lo que cabe hacer es rearmar todas las centrales nucleares existentes. Han de estar preparadas para hacer frente a la pérdida de cualquier posibilidad de generar energía eléctrica y, por lo tanto, los mecanismos de refrigeración del agua no pueden estar únicamente dependiendo de ella. Pero, asimismo, han de demostrar su capacidad para resistir fenómenos como puedan ser una inundación o un terremoto. Los tests que se van a aplicar en el caso de Europa es una medida mínima en este sentido, pero lo importante no son las pruebas -véase lo sucedido con los tests de la banca- sino clases medidas de reforzamiento de la seguridad que se apliquen de manera generalizada. No es suficiente con afirmar que ya son seguras, es necesario que lo sean mucho más, y que la información que se aporte sobre este punto sea completa, clara y transparente.▄

Forum Libertas
Editorial
17 03 2011

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