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EL FUTURO DEL MICROCRÉDITO

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EL FUTURO DEL MICROCRÉDITO

microcredito

¿Instrumento para el desarrollo o trampa de pobres endeudados? En Bangladesh y en la India empiezan a poner un límite al interés de los microcréditos, para proteger a los más pobres.

En 1974 la idea del microcrédito impulsada por el catedrático de Economía de Bangladesh Muhammad Yunus supuso una revolución en el ámbito del desarrollo y le hizo merecedor en 2006 del Nobel de la Paz. Han pasado más de tres décadas y media desde que el “banquero de los pobres” impulsara esta iniciativa y menos de un lustro desde que recibiera aquel galardón y ya este nuevo concepto de préstamo se ha convertido en el centro de un debate sobre el desarrollo y la cooperación, de manera especial en la India.

El microcrédito nace en Bangladesh como una alternativa a los préstamos de usureros que cobran tasas de interés de hasta el 100% anual. El éxito del modelo del Grameen Bank, entidad creada por Yunus en 1976 para articular su iniciativa, ha hecho que los agentes de este pequeño (inicialmente) sector se hayan multiplicado en pocos años e incluso se hayan integrado como un departamento más en bancos de prestigio. “Existen diversas aproximaciones a esta industria en función del modelo de negocio y la estrategia de cada entidad financiera”, señala Ricardo Olábarri Santos, especialista en microfinanzas. “No sólo créditos sino también otros productos y servicios financieros, como microfinanzas productivas, emisiones de bonos o títulos de empresas microfinancieras o simplemente como una parte más de la banca de consumo.”

En los países en desarrollo los microcréditos son préstamos que oscilan entre los 75 y los 300 dólares, dirigidos especialmente a mujeres que en ocasiones se organizan colectivamente para poder afrontar la devolución de las cantidades recibidas. El 80% de los más de cien millones y medio de personas que han recibido microcréditos se concentra en Asia.

Una crisis parecida a la de las hipotecas “subprime”

Al principio el trabajo de los grupos sin ánimo de lucro y los pequeños préstamos a los pobres parecían un camino prometedor para que millones de personas salieran de la pobreza. Pero, en la búsqueda de beneficios, la microfinanciación ha llevado a algunas empresas de todo el mundo a conceder préstamos a campesinos pobres a unos tipos de interés elevados, sin tener en cuenta su poca capacidad para devolverlos.

El International Herald Tribune (18-11-2010) contaba la historia de Durgamma Dappu, una viuda, trabajadora del campo en Madoor (India) que pidió un crédito a una empresa privada de microfinanciación para construir una casa. Le prestaron 200 dólares a pesar de que nunca había tenido una cuenta bancaria ni había recibido un salario con regularidad. Apenas podía devolver el préstamo, y para hacerlo tuvo que pedir otro préstamo a una empresa distinta y luego a otra hasta acumular una deuda de 2.000 dólares. Meses después huyó del pueblo y su familia perdió su pequeño terreno.

La capacidad del microcrédito para sacar a la gente de la pobreza es también discutida entre los economistas

“Cuando solicitas el préstamo te dicen que no te preocupes, que es fácil de devolver”, explica al periódico K. Shivamma, que confiaba en cambiar radicalmente varios años de pérdida de cosechas debido a la sequía y finalmente ha tenido que vender el televisor, el teléfono y hasta los dos búfalos que compró con el préstamo.

Los de Dappu y Shivamma son dos de los miles de casos que han tenido un desenlace parecido, hasta el punto de que muchos políticos locales han acusado al sector de obtener enormes beneficios a costa de los pobres. La idea original era que los microcréditos se concedían a pequeños emprendedores locales. Estos formaban un grupo de prestatarios —en su gran mayoría mujeres— que respondían en conjunto de la devolución de los préstamos. Después entraron en el sector compañías que empezaron a prestar sin preocuparse de la solvencia del cliente y de las perspectivas de la actividad para la que se pedía el crédito. Sólo querían hacer dinero y sus clientes se han encontrado muchas veces envueltos en deudas..

En el estado de Andhra Pradesh, los políticos han animado a los prestatarios a que dejen de devolver los créditos. Y como en este estado se localizan el 35% de los microcréditos de la India, la crisis amenaza con poner en riesgo a todo el sector.

Quién iba a decir a los bancos indios —que proporcionan cerca del 80% del dinero que prestaron las empresas de microcréditos— que, después de salir indemnes de la gran crisis financiera mundial, se verían afectados por el alto porcentaje de morosidad derivado de los microcréditos, que llegaría a comprometer un capital de 4.000 millones de dólares.

Esta situación ha llevado a concluir a algunos políticos y trabajadores sociales indios que las microfinanzas podrían convertirse en la versión propia de la debacle de las hipotecas “subprime” en Estados Unidos. “Puede ser una comparación exagerada en cuanto al volumen, pero es cierto que por número de personas potencialmente afectadas el impacto podría ser importante. Pero la causa no sería únicamente la ambición desmesurada de algunos microbanqueros, sino la falta de regulación y supervisión específica de las microfinanzas en el país”, explica Ricardo Olábarri Santos.

Intervención estatal o libertad de mercado

Pero la regulación está llegando. Los tipos de interés en los microcréditos —entre el 20% y el 50% anual— son elevados, ya que existe mayor riesgo al prestar a clientes que nunca han recibido un crédito y no tienen propiedades Dada la situación, gobiernos locales como el de Bangladesh han limitado la tasa de interés anual que se pueden imponer en estos créditos a un 27%. En India y en Andhra Pradesh se están tomando iniciativas similares.

A pesar de que son decisiones que se toman motivadas por el deseo de evitar que los pobres queden atrapados por las deudas, según The Economist, no son las más correctas.

El análisis que hace de la situación el semanario inglés concluye que forzar a la baja las tasas de interés mediante el intervencionismo estatal frenaría la entrada de nuevos prestamistas en el sector y reduciría la competencia, haciendo que a la larga los pobres tuvieran más difícil, si no imposible, el acceso a los microcréditos. La historia volvería al punto de partida en el que los más pobres podrían de nuevos ser explotados por los feroces prestamistas locales que proporcionan la mayoría de los créditos en los países pobres (un 82% frente al 11% prestado por empresas de microfinanzas).

The Economist pone como modelo de entorno adecuado para las microfinanzas a Perú, en parte porque el regulador ha sabido definir e impulsar reglas con éxito permitiendo un escenario más estable para este sector.

La capacidad del microcrédito para sacar a la gente de la pobreza es también discutida entre los economistas. Dos estudios rigurosos de programas de microcrédito realizados en Filipinas y en la India parecen concluir que no son la panacea (cfr. Aceprensa 13-01-2010)..

Estos estudios confirman que el microcrédito permite a los clientes realizar compras importantes para su hogar o su trabajo, que de otro modo no hubieran podido hacer. Pero al cabo de 18 meses no se constata una transformación importante en la vida de esas familias. El microcrédito resulta más apto para financiar actividades familiares que van tirando que verdaderas empresas creadoras de empleo.

Valladolid acogerá en 2011 la Cumbre Mundial del Microcrédito

La primera Cumbre Mundial del Microcrédito, celebrada en Washington en 1997, puso los cimientos de lo que sería la actividad microcrediticia de finales y principios de siglo. La manera de reorientar el sector del microcrédito en medio de una crisis financiera como la actual será sin duda uno de los principales temas de discusión de la Cumbre Mundial del Microcrédito que se celebrará en Valladolid (España) en 2011.

El último Informe del Estado de la Campaña de la Cumbre del Microcrédito 2009 pintaba ya un cuadro más sombrío de la expansión financiera en 2008 y 2009. La Campaña entrevistó a varios líderes de instituciones microfinancieras y hubo algunos temas comunes en todas las respuestas. Muchos de los encuestados ya observaban entonces el costo creciente y la disminución de los fondos de los mercados comerciales y adelantaban la crisis de liquidez a la que debía enfrentarse el sector microfinanciero.

Datos

En el mundo, a 31 de diciembre de 2007, 3.552 instituciones de microcrédito habían servido a 154,8 millones clientes, de los cuales 106,6 millones se encontraban entre los más pobres cuando obtuvieron su primer préstamo. De entre estos últimos un 83,4% eran mujeres.

De las 3552 instituciones microfinancieras, 935 están en el África subsahariana, 1.727 en Asia y en el Pacífico, y 613 en Latinoamérica. En los países industrializados, hay 127 instituciones en América del Norte y Europa, y 65 en Europa Oriental y Asia Central.▄

Álvaro Lucas

Aceprensa

17 12 2010

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