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INTERNET: CUANDO VIGILAR SE CONVIERTE EN UN IMPERATIVO

INTERNET: CUANDO VIGILAR SE CONVIERTE EN UN IMPERATIVO

INTERNET: CUANDO VIGILAR SE CONVIERTE EN UN IMPERATIVO
noviembre 04

INTERNET: CUANDO VIGILAR SE CONVIERTE EN UN IMPERATIVO

niños“El computador del niño nunca debe estar en la habitación”, dice un experto. La pérdida de tiempo y la banalización de las relaciones interpersonales evidencian una incipiente patología adictiva

“Los ordenadores no sólo tienen que estar en las zonas comunes, sino, cuando ello sea posible, colocados de forma que la pantalla esté mirando hacia la puerta”. Es la máxima añadida a la ‘regla de oro’ por la que apuesta Juan Manuel Romero. ¿Y cuál es la “regla de oro? “El ordenador nunca, bajo ninguna circunstancia, debe estar en la habitación”.

Creador de Adicciones Digitales (http://www.adiccionesdigitales.es) y periodista, Romero expone su preocupación ante los riesgos que supone el uso indiscriminado de internet, en una entrevista al diario español ABC : “Me di cuenta que mis hijos utilizaban mucho el ordenador con ocho o diez años y también en el trabajo vi a mucha gente enganchada”.

Conferencista que aborda los peligros de las nuevas tecnologías, dice cómo tratar a los niños y adolescentes que están ‘enfermos’ de internet, de sedentarismo y trato reducido a lo virtual: “Ahora a un niño no lo puedes castigar con no salir a la calle porque lo harás feliz […] Hay que castigarlo con salir a la calle”.

No hay que tener miedo a la palabra ‘control’

Otro momento interesante de la entrevista es cuando responde a la así llamada brecha-digital entre padres e hijos. Tras decir que muchos padres aún no están preparados en este campo, afirma: “Ven al niño en el ordenador y dicen ‘qué bien, mi hijo conoce la informática del futuro’, y el niño está chateando, con la granja de Facebook o con los amigos de Tuenti (red social más usada en España, n.d.r.). A mí mis hijos me configuran el teléfono móvil porque yo no sé hacerlo y si tengo un problema con el ordenador me lo arreglan ellos… Pero las claves del ordenador las tengo yo y sólo entran cuando lo considero oportuno. No hay que tener miedo a la palabra ‘control’”.

Y añade: “A mí no me vale de nada que uno de mis hijos se meta en un blog que promocionan la bulimia y la anorexia, y se me haga anoréxico o bulímico y se me muera dentro de dos años y yo diga: ‘Sí, mi hijo se murió, pero ejerció su libertad’”.

No son pocos los niños y adolescentes que padecen adicciones digitales, una nueva patología que tiene efectos físicos, consecuencias académicas y que precisa de un trato profesional

Un artículo publicado por el diario español La Razón (cf. 27.02.2009) ofrecía algunos consejos prácticos para un diálogo sobre este tema entre padres e hijos:

– Hablar con los hijos. Debe saber qué páginas visitan, con quién conversan, qué les gusta ver, etc. Igual que no los dejaría salir de casa sin saber dónde van y con quién, no debe dejarles acceder a internet sin antes saber si lo que están haciendo está bien.

– Informarse. Se deben conocer las herramientas que ofrece la web, los peligros y la forma de evitarlos.

– Establece reglas firmes de uso. Hay que poner normas claras y tajantes que regulen el tiempo de conexión. Además, se debe vigilar su cumplimiento, especialmente el horario nocturno. Es mejor que el PC se sitúe en un lugar común y no en la habitación de un menor.

– Hay que enseñar a los hijos a no facilitar datos como su nombre, dirección o fotos para impedir que los ciber-delincuentes o usuarios malintencionados accedan a sus cuentas de correo, de mensajería o similares.

– Existe la opción de descargar unos programas ‘filtradores’ de contenido que permiten decidir qué páginas pueden visitar los más pequeños y cuáles no.

Desde luego, las patologías adictivas y la ayuda que se puede brindar, bajo la concepción que Romero define como ‘control’, no es una opción cuanto un imperativo cada vez más necesario incluso —y diría sobre todo— también con adultos. La pérdida de tiempo y la banalización de las relaciones interpersonales evidencian una incipiente patología adictiva.■■■■■

Jorge Enrique Mújica, LC
Forum Libertas
04 11 2010

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Humor

Se cuenta que durante una cacería, el rey Alfonso XIII decidió permanecer un rato sentado a la sombra de un árbol para así poder descansar un poco, mientras sus compañeros de la partida de caza continuaron con la actividad.

Poco después se paró frente a él un campesino que estaba de paso, quien le preguntó al monarca si era verdad que por allí andaba el rey y de ser afirmativo le podía indicar quién era, pues le gustaría conocerlo personalmente.

Alfonso XIII se incorporó y pidió a aquel hombre que lo acompañara hasta donde se encontraba el resto de cazadores de la montería y podría averiguar quién era el rey porque todos los presentes estarían con sus cabezas descubiertas menos él.

Al alcanzar al resto de la partida, todos se descubrieron ante el rey a excepción del campesino.

-«Ahora ya sabe usted quién es el rey» comentó Alfonso XIII

A lo que el hombre contestó:

-«Una de dos. O es usted o soy yo, porque somos los únicos que seguimos con el sombrero puesto»

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El 8 de octubre de 1881, durante la inauguración de la línea férrea que unía las capitales de Madrid y Lisboa, con paso por Cáceres, el rey Alfonso XII tuvo un despiste a la hora de pronunciar unas palabras, en las que vitoreó a la ciudad de Cáceres.

Rápidamente fue advertido de su error, ya que no era ciudad sino villa, a lo que el monarca muy digno contestó:

«Pues desde hoy es ciudad»

Y así fue, ya que pocos meses después, el 9 de febrero de 1882, Alfonso XII ratifico sus palabras y nombró oficialmente ciudad a la hasta entonces villa de Cáceres.

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