Temas & Noticias



EL CANAL 13

EL CANAL 13

EL CANAL 13
agosto 12

EL CANAL 13

fotoTextos de las columnas y carta en torno a la venta de la estación televisiva de la Universidad Católica, en las que polemizan Hernán Larraín y Juan de Dios Vial Correa.

¡El Trece no!

“…Vender su canal de televisión es algo que ni la Universidad Católica de Chile ni la Iglesia pueden hacer. Legalmente, tal vez, pero éticamente, no…”.

Hernán Larraín F.
Senador

Ex alumno, ex Vicerrector Académico y profesor titular PUC

La decisión de la Universidad Católica de Chile (PUC) y, por ende, de la Iglesia Católica, de vender la concesión de su canal de televisión ha sido la peor noticia que he recibido en muchos años. Por las razones que señalaré brevemente, considero que ésta constituye una operación que no debe consumarse.

La televisión chilena, en los albores de la década de los 60, inauguró un modelo de televisión inédito en el mundo, pero de un profundo significado social: entregó a universidades el destino de este naciente medio de comunicación, como una forma de dejar en manos de instituciones comprometidas con la educación superior, esto es, identificadas esencialmente con valores supremos de la comunidad, el control y manejo de un instrumento que ya en esa época se anticipaba tendría un papel esencial en la cultura contemporánea, capaz de influir en la vida humana como quizás no lo había hecho ningún otro. Años más tarde se completaría este modelo inicial con la decisión de crear la televisión estatal al establecerse por ley TVN.

El tiempo ha pasado y la introducción de otros actores ha modificado el modelo inicial, parcialmente, lo que no es nuestro ánimo cuestionar. Sin embargo, ha sido precisamente la Corporación de Televisión de la Universidad Católica de Chile la que a pesar de los muchos errores de gestión, así como de reiterados desaciertos programáticos, ha sabido ser fiel a su origen y mantener abiertas las posibilidades de cumplir su mandato de educar, informar y entretener guiada sólo por un espíritu y compromiso con principios y valores consustanciales a la Iglesia y a Chile.

Cambiar este escenario me parece incomprensible e inaceptable.

Para la PUC perder este instrumento comunicacional es renunciar a una de las más formidables maneras actuales de vincular a la comunidad con la formación humana de una manera desinteresada y guiada sólo por consideraciones trascendentes. Más aún, históricamente, parte importante de la grandeza de esta casa de estudios emana de haber podido hacerla visible por contar con el Canal 13. Hacerlo sin un debate al interior de la universidad es imposible de entender. Desprenderse de este canal pronostica un futuro limitado en el ámbito estrictamente académico.

Para Chile, perder un canal que se identifica con su historia, que ha sido “la voz de los sin voz”, que ha preservado su sello inspirado en lo mejor de nuestra identidad, constituye un daño irreparable.

Para la Iglesia perder este medio de comunicación significa renunciar a cumplir su tarea evangelizadora y a influir en la ciudadanía por el medio más poderoso imaginable que tiene en el país a su disposición.

Es efectivo que en los últimos años Canal 13 ha sufrido pérdidas económicas mayores y ha reducido su influencia colectiva. Es también cierto que el modelo vigente de televisión en Chile es otro diferente del inicial. Sin embargo, aún mantiene la televisión un potencial formidable que la hace irrenunciable para la PUC y para la Iglesia. No se puede tirar por la borda la historia ni se puede abandonar la misión que ambas instituciones tienen con Chile y su futuro.

Nada tiene que ver en este planteamiento la familia Luksic, a quienes respeto y estimo por su contribución al desarrollo del país. Este no es un problema con el “comprador”, sino que con el “vendedor”.

Mantuve silencio cuando inexplicablemente para mí la PUC, a través de su club deportivo, decidió vender Santa Rosa de Las Condes, no obstante ser éste un inmueble que había recibido en donación por ser la Universidad Católica y para destinarlo a fines de deporte y recreación. También callé cuando ese mismo club deportivo, constituido como fundación, decidió convertirse en sociedad anónima, renunciando una vez más a su compromiso de hacer deporte sólo inspirado por valores y principios y no por otros (legítimos) intereses.

Pero ya no puedo callar más. Con mucho respeto, pero con mucha convicción, debo decir que no voy a ser cómplice del más grave error que ambas entidades quieren perpetrar. Vender su canal de televisión es algo que ni la PUC ni la Iglesia pueden hacer. Legalmente, tal vez, pero éticamente, no.

Es lo que pienso. Por eso creo que llegó la hora de decir: ¡El Trece no!■

Tribuna
Lunes 09 de Agosto de 2010

Canal 13: Un paso valiente y decisivo

Juan de Dios Vial Correa
Rector Emérito Pontificia Universidad Católica de Chile

La decisión reciente de la Universidad Católica sobre Canal 13 contó con el beneplácito de la autoridad eclesiástica, fue apoyada por la unanimidad de los miembros del Consejo Superior y ha sido recibida con gran aprobación por la comunidad universitaria. Todos han visto en esto una manera inteligente y valerosa de dar un paso decisivo para terminar con una situación insostenible y caminar hacia nuevas políticas universitarias de comunicación. Es una de aquellas situaciones en las que es necesario hacer sacrificios para evitar las peores consecuencias. Por eso resulta desconcertante la columna de ayer del senador Hernán Larraín en la que se permite afirmar que lo obrado por la universidad con el acuerdo de la Iglesia, es “éticamente” inadmisible. Tan atrevida afirmación no es sustentada por su autor con ningún argumento de peso.

Durante los primeros meses de su gestión, la nueva rectoría de la UC ha ratificado que la misión de la universidad se centra en “la formación de personas y la creación de conocimiento”, sus tareas tradicionales. Complementan estos aspectos la transferencia de ese conocimiento creado y la colaboración con el desarrollo de Chile. No puede quedar duda de que esa orientación es la que anima su gestión y la enlaza con la historia donde nuestra universidad siempre ha aportado a la cultura nacional.

Hace 50 años, a la Universidad Católica se le dio la posibilidad de proyectarse a la sociedad a través de un medio de comunicación masivo, cuya esencia es la información y la entretención. Canal 13 hizo su mejor esfuerzo por entregar una televisión de calidad, enfocada hacia estos propósitos. Lamentablemente, esta realidad de hace medio siglo cambió profundamente en el mundo durante las últimas décadas. También a nivel local, la industria televisiva ha incorporado nuevos canales con un enfoque netamente comercial.

Tanto la demanda como los auspiciadores han ido evolucionando a una programación cada vez más alejada de los aspectos que le interesan a la universidad. Intentando mantener una línea editorial relativamente coherente con sus aspiraciones, Canal 13 comenzó a perder sintonía, y por ende a enfrentar una complicada situación financiera.

El año 2009, el Canal tuvo pérdidas por US$ 7,2 millones, y a junio éstas se elevaban a US$ 9,2 millones, superando en un semestre toda la pérdida del año anterior. La deuda bancaria, en la que se ha debido incurrir para mantener el Canal en operación y cubrir sus compromisos, y que se arrastra desde hace varios años, alcanzó en la actualidad un valor máximo de US$ 55 millones. Este nivel de endeudamiento claramente hace incurrir en un riesgo de financiamiento no sólo al Canal, sino también a la propia Universidad. Resulta impensable que la situación del canal hiciera necesario que la Universidad disminuyera las remuneraciones de sus académicos y administrativos, sacrificara recursos para la investigación o incrementara en forma desmedida los aranceles de los alumnos. Tampoco parece que la situación se pueda revertir solamente con esfuerzos internos. En opinión de directivos del Canal 13, mantener y perfeccionar la operación actual resulta extremadamente difícil sin contar con el capital suficiente. Nuevos desafíos, como la implementación de la televisión digital, requerirán en el mediano plazo de importantes recursos adicionales, con los que la universidad no cuenta.

La decisión de buscar una asociación estratégica con empresarios relevantes del país, como Andrónico Luksic y su familia, pretende no sólo proveer a Canal 13 de la solvencia suficiente para recuperarse, y para proyectarse hacia el futuro, sino también allegar un aliado con gran experiencia en el manejo empresarial y que comparte valores fundamentales para la Universidad. Con esta decisión, la UC no se está retirando del rubro de las comunicaciones, sino que mantiene una participación que le dará la posibilidad de expresar su voz al interior del nuevo directorio que se conformará en la organización.

Adicionalmente, se ha resguardado la opción de recomprar el 17% del medio de comunicación, si esa fuera su alternativa en unos años más.

Ambas partes han expresado, además, su intención de mantener el perfil cultural del Canal 13 Cable, que opera en forma paralela al Canal abierto, y de estudiar la dedicación de una de las futuras señales digitales con una programación más cercana a los principios de la Universidad Católica y de la Iglesia.

Creo que con un poco de reflexión, cualquier lector comprenderá que hay razones muy fuertes que avalan la decisión adoptada, y que no es éticamente correcto descalificarla con palabras livianas, que carecen de un análisis serio.■

Cartas
Martes 10 de Agosto de 2010
¡El Trece, no!

Señor Director:

Me refiero a la columna publicada ayer por el ex rector de la Universidad Católica, doctor Juan de Dios Vial Correa, referida a la decisión de vender Canal 13, en la que refuta una columna anterior de mi autoría. Con el mayor respeto que me merece el doctor Vial, dado el tenor de su escrito, me veo en la obligación de formular ciertas precisiones.

Mi opinión fue expresada en mi calidad de profesor de la universidad y no de senador, como señala el ex rector. No corresponde darles significación política a mis comentarios.

El doctor Vial afirma que la decisión de vender Canal 13 cuenta con el acuerdo de las autoridades universitarias y de la Iglesia, y “con gran aprobación de la comunidad universitaria”. ¿Cuándo ha sido consultada la comunidad universitaria sobre esta materia? ¿Cuándo ha existido en el último tiempo un debate abierto que le permita al doctor Vial hablar en nombre de quienes han sido sorprendidos por esta determinación?

El ex rector justifica el paso dado en atención a la deuda reciente de Canal 13. No dudo de las cifras que él ha entregado. Sin embargo, los problemas financieros del 13 empiezan mucho antes e incluyen el período en que el doctor Vial fue rector, cuando por graves errores en la gestión de autoridades designadas por él en el canal produjeron un desfinanciamiento mayor. Me pregunto con qué autoridad se defiende aquello en lo cual se tienen responsabilidades.

Luego, el ex rector señala que la situación del canal se debe al cambio en la realidad televisiva del país, escenario en el cual la competencia del medio hacía imposible mantener una línea editorial coherente, factor que hizo perder sintonía y complicar su situación financiera. Tal argumento es erróneo. Hubo un período en el propio canal, entre los años 2004 y 2007, donde, producto de una buena gestión y aciertos programáticos, el 13 mantuvo una buena sintonía y dio utilidades por 6 mil millones de pesos. Por tanto, este problema no es uno de imposibilidad metafísica, sino que de gestión y programación acertadas.

Tratándose de una universidad, perder por errores un medio de esta envergadura no tiene justificación, y venderlo constituye un fraude a la confianza que el Estado tuvo al entregarle esta estación. Al tratarse de la Iglesia Católica, renunciar al control de un medio trascendente en la formación de la opinión pública es una grave falta al deber de evangelizar, que será recordada históricamente.

Puede el ex rector Juan de Dios Vial no compartir mis juicios, pero sus palabras reafirman mi convicción de que este paso, lejos de ser una expresión de valentía, constituye más bien una muestra de debilidad ética que lamento muy profundamente. ¡El 13, no! ■■■■■

Hernán Larraín F.
Profesor PUC

Social

Powerpoint de la semana

Video Recomendado

Impresionantes Pinturas 3D del Artista Edgar Muller
La risa de Juan Pablo II
Lo que está detrás de la ideología de género (Benigno Blanco)
Loving Vincent - Trailer 2016 (web)

Humor

En el 449, el emperador Valentín III, enemigo acérrimo de Atila, condenó al exilio a su propia hermana, Honoria. Ésta, en venganza, entregó su anillo a un oficial de los hunos para que se lo mostrara a su jefe como prueba de que ella era hermana de su enemigo. Atila entendió que la joya era una oferta de matrimonio y, desgraciadamente para Honoria, dijo “sí quiero”.
------------------------------------------------------

Hessy Taft, una guagua de padres judíos, apareció en las portadas de las revistas nazis y en los afiches del Tercer Reich al ganar el concurso “Modelo de raza Aria”.

Todo sucedió porque el fotógrafo, sin la autorización de los padres, envió la foto al concurso pensando que sería una buena lección que lo ganara una niña judía como modelo del ario perfecto. --------------------------------------------------------