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CINE EN EL CINE

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Estaba anunciada y por fin se encuentra en cartelera el extraordinario film japonés “Final de partida”, que ganó en 2008 el Oscar a la mejor película de habla no inglesa. Recomendada para el público que exige mucho del cine. En el extremo opuesto se encuentra “Eclipse”, convertida por los adolescentes en un fenómeno de masas.


Nueva imagen“FINAL DE PARTIDAS”****                        Jóvenes 18 años.

(Okuribito)

Ficha técnica:

Año de producción: 2008

País: Japón

Dirección: Yojiro Takita

Intérpretes: Masahiro Motoki, Ryoko Hirosue, Tsutomu Yamazaki, Kimiko Yo, Kazuko Yoshiyuki, Takashi Sasano

Guión: Kundo Koyama

Música: Joe Hisaishi

Fotografía: Takeshi Hamada

Duración: 130 min.

Género: Drama

Sinopsis:

Nueva imagenDaigo es un joven violonchelista recién casado que trabaja en una orquesta de Tokio. Sin embargo, cuando ésta queda disuelta, Daigo queda desolado, pues además de perder el empleo se ve obligado a vender el violonchelo por falta de dinero. Además, el joven acusa en su personalidad el abandono de su padre cuando era un niño; está desorientado con su vida, no tiene claro su futuro musical y ha perdido la confianza en su talento. El joven matrimonio decidirá entonces trasladarse a la pequeña ciudad de Yamagata, en donde la madre de Daigo, recientemente fallecida, le dejó una pequeña casa en herencia. Una vez instalados allí, Daigo acude a una entrevista de trabajo en una empresa que se dedica a las despedidas. Él cree que es una agencia de viajes, pero esas “despedidas” resultan ser algo distinto. En realidad, la empresa NK se encarga de amortajar a los muertos, de prepararlos para el últimos adiós.

Comentario valórico:

Hablar de la muerte es complicado. Y en el cine es fácil caer en el exceso o la banalidad cuando se toca este tema. No es el caso de este bello film, justo ganador del Oscar a la mejor película en lengua no inglesa en 2009. Un excelente guión de Kundo Koyama y una primorosa dirección de Yojiro Takita (La espada del samurai) logran la difícil tarea de no deprimir al espectador con asunto tan delicado. Es un tema doloroso, lleno de misterio, y hay lógicamente un enfoque serio de la realidad de la muerte, pero se incide en que ese fin temporal es algo natural, parte de la vida humana, lo cual, junto a la acentuada visión trascendente de la existencia (con apertura sincera a todas las religiones), consigue que el conjunto no provoque en el espectador sentimientos traumáticos de inquietud o desasosiego.

Como corresponde a un film japonés de calidad, el ritmo es pausado —oriental—, y se da gran importancia al lenguaje corporal, a los gestos, especialmente primorosos en las escenas de amortajamiento. Por otra parte, esos momentos revelan una delicadeza asombrosa a la hora de tratar el cuerpo humano, que es manipulado con excelsa dignidad, con un respeto casi religioso. La muerte nos iguala a todos, viene a decir la película, y todos los muertos merecen esa honorable despedida final, “hasta que volvamos a vernos”… La emoción surge naturalmente en ciertos momentos, también agudizados por una cuidadísima y sencilla planificación, y por la melodiosa y extraordinaria banda sonora de Joe Hisaishi, que arranca del chelo un sonido de enorme belleza.

Con sensibilidad inaudita, el director japonés ofrece además una historia de amor muy original, con varias perspectivas. El vacío que causa la ausencia del padre, un tema lateral al principio, va tomando cuerpo hasta desembocar en tema esencial, capaz de provocar intensa emoción. También se dignifica el trabajo humano, por muy antisocial que parezca. Y desde luego, asombra la sutileza incomparable con que se van desplegando las historias de los personajes, magníficamente interpretados. Nadie se queda fuera; cada uno de ellos, por pequeño que parezca, tiene su pizca de sentido en la película: el jefe, que lleva ocho años viudo; la empleada, que abandonó a su hijo de seis años; la esposa amorosa, que no entiende el trabajo del marido; la señora de los baños, cuyo hijo no la entiende; el amigo anciano, con un trabajo que había pasado oculto durante años. En fin, una película diferente (muy japonesa, si se quiere), que se atreve a hablar de la vida y de la muerte, con mucha sencillez y esperanza.■


Nueva imagen“CLIPSE”**                Jóvenes 14 años.

Eclipse

Ficha técnica:

Año de producción: 2010

País: EE.UU.

Dirección: David Slade

Intérpretes: Kristen Stewart, Xavier Samuel, Robert Pattinson, Taylor Lautner, Billy Burke, Ashley Greene, Jackson Rathbone, Nikki Reed, Kellan Lutz, Elizabeth Reaser, Peter Facinelli, Bryce Dallas Howard, Dakota Fanning, Catalina Sandino Moreno, Anna Kendrick

Argumento: Stephenie Meyer (novela)

Guión: David Slade

Música: Howard Shore

Fotografía: Javier Aguirresarobe

Duración: 124 min.

Género: Fantástico, Romántico

Sinopsis:

Adaptación de la novela homónima de Stephenie Meyer, tercera entrega de la saga vampírico-romántico iniciada con Crepúsculo, convertida por los adolescentes en uno de los mayores fenómenos de masas del siglo XXI. Summit Entertainment, productora de las películas, parece seguir la premisa de reclutar directores de prestigio para cada entrega, por lo que la primera la dirigió Catherine Hardwicke (Thirteen), la segunda Chris Weitz (Un niño grande) y en espera de que cierre la serie Bill Condon (Dreamgirls), en esta ocasión han recurrido a David Slade, responsable de la impactante Hard Candy, también protagonizada por una adolescente.

En esta ocasión, Edward detecta gracias a su olfato que un vampiro desconocido ha estado en casa de Bella. Detrás de todo adivina a la vampiresa Victoria, cuyo amado murió a manos de Edward, y que ha organizado para vengarse a un ejército de neófitos, vampiros recién convertidos y por ello más salvajes que el resto. Jacob y el resto de lobos se ofrecen para aliarse con sus enemigos vampiros, con tal de proteger a Bella y frenar a Victoria y sus aliados, a punto de llegar.

Comentario valórico:

El principal problema de Eclipse es que no aporta nada a sus predecesoras. Los personajes no evolucionan lo más mínimo, ni ocurre nada decisivo, por lo que un espectador que pasara del film anterior al próximo no notaría nada. Slade aporta un poco de violencia —marca de la casa—, pues aunque está todo controlado, hay descabezamientos que sorprenden teniendo en cuenta que las predecesoras eran más comedidas. Y ha desaparecido la sutilidad con la que se transmitía el mensaje proautocontrol en las relaciones amorosas, a través de una lograda metáfora del vampirismo como representación de la sexualidad. En esta ocasión se explica claramente, por si alguien no lo había entendido.

Fichar a actrices con posibilidades como Bryce Dallas Howard y Dakota Fanning resulta bastante absurdo, pues apenas aparecen en pantalla. Por lo demás, resulta un tanto repetitivo que Bella siga debatiéndose entre el vampiro y el hombre lobo, y que Taylor Lautner continúe descamisándose. Hasta parece que este tema se lo toman a broma, pues Edward Cullen llega a decir: “¿Este  no tiene camisa?”. A veces se excede en diálogos edulcorados, y algún momento roza peligrosamente el ridículo, como la irrupción del hombre lobo en la tienda de campaña de Bella y Edward para ofrecerse a abrazarla a ella y darle calor en el lecho en esa gélida noche, ya que el vampiro está frío.

Pero adapta con la suficiente fidelidad el libro, por lo que gustará a los fans, y además repite como director de fotografía el español Javier Aguirresarobe, que logra imágenes sugerentes, sobre todo de los bosques. Lo fundamental es que su reivindicación del romanticismo a la antigua aporta algo de fondo, y no viene mal que se transmita a la joven audiencia, dados los tiempos que corren. Aboga por el compromiso y el matrimonio con tanta frescura, que dará que pensar a la audiencia ‘teen’.■■■■■

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Todo sucedió porque el fotógrafo, sin la autorización de los padres, envió la foto al concurso pensando que sería una buena lección que lo ganara una niña judía como modelo del ario perfecto. --------------------------------------------------------