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LA TRAICIÓN DE JANE FONDA

LA TRAICIÓN DE JANE FONDA

LA TRAICIÓN DE JANE FONDA

LA TRAICIÒN DE JANE FONDA

Sin título-1Desde el envase de una crema, la actriz muestra su piel lisa, joven, conseguida —se suponía— con el  producto que publicita. Pero a sus 73 años terminó por sucumbir a la tentación del bisturí… Escribe Gloria Urgelles.

Son muchas las mujeres que en Chile y el mundo usan  las versiones día y noche de la crema que avala Jane Fonda. Creen que tanta belleza pasados los 50 es obra del ungüento, y lo compran metódicamente a pesar de su precio.

Pero acaban de enterarse de que algo les ocultó la diva.

Porque mientras algunas actrices y modelos promueven cosméticos mostrando sus caras y cuerpos alterados a golpe de mouse (mucho fotoshop), Jane escogió lo único que saca las arrugas por largo tiempo: un “lifting” quirúrgico, dejando en duda la eficacia de su pomada de calcio “para pieles maduras”.

Ella, la feminista que nunca quiso ser víctima de la moda y que dio esperanzas de que sin bisturí sí se podía,  cayó ante el cirujano plástico.

Quienes siguen su vida cuentan que no es la primera vez que ha pasado por el quirófano para corregirse líneas de expresión, bolsas en los ojos e, incluso, el pecho. Ese que mostraba firme, como producto de sus aeróbicos.

Muchos cosméticos se venden con la promesa de rellenar arrugas, levantar lo que la ley de Newton tiró al suelo o producir estiramientos de urgencia.

Jane tiene ya 73  años de historia acumulados en el cuerpo, muy bien cuidado, por cierto.

En los sesenta, cuando mantener la juventud no era tema para ella, se convirtió en feminista, activista, política y salió a la calle para apoyar los derechos civiles, boicotear la guerra de Vietnam y ser la voz de los nativos de Estados Unidos.

Pero empezó a sumar décadas, y con ellas la ex Barbarella cambió y puso toda su atención en el cuerpo. También en los negocios. Dio clases de aeróbica, filmó videos, lanzó libros e hizo saltar a Estados Unidos y luego al mundo con sus ejercicios que cortaban la respiración.

Muy natural en ese tiempo, empezó su cruzada contra la cirugía estética, y hace un par de años le declaró al periódico británico “The Daily Mail” que quería envejecer con dignidad: “He viajado a Suecia y Finlandia donde vi rostros que eran reales, que reflejaban la vida de esas personas, y esto no pasa en Hollywood, donde todos están empezando a tener la misma cara…”.

Pero la vanidad es más fuerte y la actriz, ganadora de un Oscar por Klute, volvió a tenderse en la camilla. Esta vez, para retocar  su cuello, barbilla, mejillas, y el contorno de los ojos.

No fue transparente su aggiornamento. Para disimular el cambio y que la gente no hablara,  le pidió a su peluquero que le hiciera un corte distinto, drástico, así las miradas pasarían directo al pelo, saltándose los arreglos.

Pero se lo contó al “Daily News”. “Escogí ser una abuela más glamorosa”, dijo y todo el mundo se enteró.

O sea, ¿lo que “crema non da” bisturí si presta?

Nos engañó, Barbarella. Además de la publicidad, donde quiso demostrar que se puede envejecer con dignidad y sólo ayudada por cosméticos, preguntaba a través de un anuncio: “¿No está mal, verdad?”.

Si está mal, Jane. Pero muy mal.

Por nuestra parte, terminaremos con lo que queda de esa crema en sus versiones día y noche y nos cambiaremos a la Lechuga.

Por lo menos, ver al vegetal en la tapa dará menos rabia que mirar una cara reconstruida.■■■■■

Gloria Urgelles V.

Temas.cl

13/05/2010

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