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LA NECESIDAD DE CAMBIAR EL SISTEMA DE INDEMNIZACIONES

LA NECESIDAD DE CAMBIAR EL SISTEMA DE INDEMNIZACIONES

LA NECESIDAD DE CAMBIAR EL SISTEMA DE INDEMNIZACIONES

LA NECESIDAD DE CAMBIAR EL SISTEMA DE INDEMNIZACIONES

Sin título-1”Se está manteniendo un sistema obsoleto que beneficia a muy pocos trabajadores y deja en la desprotección a la mayoría. Así lo concluyó la Comisión de Equidad, presidida por Patricio Meller”. Escriben Juan José Santa Cruz y Luis Alberto Aninat.

En su discurso del 1º de Mayo, el presidente de la CUT, Arturo Martínez, fue especialmente duro para advertir que no permitirían el cambio de la indemnización por despido. La idea de que ese cambio sólo favorecería a los empresarios está extendida. “Los empresarios se sonríen…” escribió al respecto el senador Juan Pablo Letelier en su reciente columna de “La Segunda”.

El problema es que bajo esta creencia se está manteniendo un sistema obsoleto que beneficia a muy pocos trabajadores y deja en la desprotección a la mayoría. Así lo concluyó la Comisión de Equidad, presidida por Patricio Meller. Lo cierto es que la indemnización por años de servicio respondía a un mercado laboral mucho más pequeño, en que las personas se mantenían por décadas en un mismo trabajo y lo deseable era hacer “carrera”, privilegiando la estabilidad laboral por sobre el riesgo de buscar mejores oportunidades. Al contrario, en la nueva sociedad, las personas tienen más opciones y también otra cultura frente al trabajo. Jóvenes y mujeres aspiran a empleos más flexibles y a compatibilizar estudios o maternidad con vida laboral. Los trabajadores de las nuevas generaciones tienen también mayores competencias y asumen más riesgos, privilegiando oportunidades por sobre estabilidad. Lo probable es que una persona pase por muchos trabajos en las distintas etapas de su vida. Y no deja de ser interesante: el 70% dice sentirse satisfecho con su trabajo (Encuesta Giropaís-Subjetiva, octubre 2008; UDP marzo 2010).

Por otra parte, ya no son el Estado y las grandes empresas los principales empleadores, como en la era industrial. Pequeñas y medianas empresas dan empleo a un 70% de los trabajadores chilenos. Por eso, proponemos mirar casos concretos. ¿Qué le conviene más a la vendedora de isapre que no tiene contrato indefinido de trabajo? ¿Qué le conviene más al vendedor de una multitienda? ¿Qué le conviene más a un trabajador de la construcción? Un 16% de los trabajadores no tiene contrato. Un 25% son temporeros. Según diversos estudios, en menos del 7% de los despidos se cumplen los requisitos para recibir indemnización y sólo en el 20% de éstos se termina haciéndolo (Escobar 2008). Por otra parte, ¿cuánto incide en los despidos el hecho de que los años encarecen el término del contrato? ¿Y cuántas empresas medianas o pequeñas deben mantener trabajadores que no hacen bien su labor porque no tienen recursos para pagar una indemnización? En síntesis, ateniéndose a los hechos, el presidente de la CUT y el senador Letelier están defendiendo a una minoría de trabajadores. ¿Podremos como país avanzar hacia un sistema mejor para la mayoría de los trabajadores, con un seguro de cesantía más fuerte, en vez de ceder a las presiones de la CUT y de sectores de la Concertación que se siguen resistiendo a representar a la nueva sociedad?■■■■■

Juan José Santa Cruz y Luis Alberto Aninat.

“La Segunda”

06/07/2010

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Hacia 1770, la moda de las pelucas empolvadas de la aristocracia francesa e inglesa habían alcanzado tal magnitud, que las pelucas podían alcanzar 1,2 metros de alto, y se decoraban hasta con pájaros embalsamados, réplicas de jardines, platos de fruta o barcos a escala.

La falta de higiene (no se las quitaban por semanas o meses) y el volumen de estas pelucas ocasionaba que no sólo piojos y pulgas las infestaran, sino que hasta pequeños ratones hicieran de ellas su hogar.

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Cuando los conquistadores ingleses llegaron a Australia se asombraron al ver unos extraños animales que daban saltos increíbles.

Inmediatamente llamaron a uno nativos e intentaron preguntarles mediante señas qué era eso.

Al notar que siempre decían “Kan Ghu Ru” adoptaron el vocablo inglés “kangaroo” (canguro). Los lingüistas determinaron tiempo después que los indígenas querían decir “No le entiendo”.

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