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LOS RAYOS X NO DETECTAN TODAS LAS FRACTURAS

LOS RAYOS X NO DETECTAN TODAS LAS FRACTURAS

LOS RAYOS X NO DETECTAN TODAS LAS FRACTURAS

LOS RAYOS X NO DETECTAN TODAS LAS FRACTURAS

Las radiografías no logran detectar casi la tercera parte de las fracturas de huesos de cadera y pelvis, advierte un estudio.

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Las fracturas menos obvias pueden no ser detectadas en las radiografías.

Los investigadores de la Universidad de Duke, en Estados Unidos, afirman que si se depende solamente de los rayos X para declarar un buen estado de salud se podría obtener un diagnóstico equivocado.

Los científicos volvieron a analizar los resultados de las radiografías de 92 pacientes utilizando un escáner más detallado —de imágenes de resonancia magnética (MRI)— y encontraron 35 fracturas que no fueron detectadas.

Los detalles del estudio aparecen publicados en “American Journal of Roentgenology” (Revista Estadounidense de Roentgenología).

Tal como señala el doctor Charles Spritzer, quien dirigió la investigación, “el diagnóstico de fracturas traumáticas a menudo comienzan y terminan con una radiografía de la cadera, pelvis o ambas.

“En algunos casos, sin embargo, la exclusión de una fractura traumática es muy difícil”, agrega.

DIAGNÓSTICO TARDÍO

Los pacientes que participaron en el estudio se quejaban de dolor tras una lesión en la cadera o pelvis.

En 13 de las radiografías a las que fueron sometidos y que se encontraron normales, se descubrió posteriormente un total de 23 fracturas que fueron detectadas en los escáneres de MRI.

Otros 15 pacientes con radiografías anormales tenían 12 fracturas adicionales en la pelvis —detectadas con MRI— que no hubieran sido identificadas con los rayos X.

Y en 11 pacientes, los MRI no mostraron fracturas a pesar de que los rayos X sugerían que podría haber una lesión.

Los investigadores afirman que si el médico está en duda, quizás es necesario utilizar el MRI además de los rayos X, particularmente cuando los pacientes con lesiones de cadera tienden a ser frágiles o ancianos con un riesgo más alto de complicaciones y muerte.

“Un diagnóstico preciso de fracturas de cadera y pelvis en las salas de emergencia puede acelerar el control quirúrgico del paciente” dice el doctor Spritzer.

“Y si es necesario, puede reducir el nivel de admisiones en hospitales entre pacientes que no han sufrido una fractura”.

“El uso de MRI en pacientes con los que hay una fuerte sospecha de heridas traumáticas pero donde los rayos X no han mostrado anormalidad ofrece ventajas adicionales en la detección de fracturas de cadera y pelvis”, expresa el científico.

Otros expertos afirman que esta investigación confirma lo que ya se sospechaba, pero quizás no es muy factible o sensato ofrecer a cada paciente un escáner de MRI.

“Al final, todo se resume en el sentido común clínico” afirma el doctor Tony Nicholson, del Colegio Real de Radiólogos.

“Si un paciente de edad avanzada tiene un dolor persistente a pesar de que su radiografía sólo muestra una artritis menor, el MRI podría ser una herramienta muy útil para confirmar si existe o no una fractura” señala el experto.

“Siempre es preocupante cuando un trastorno no se logra diagnosticar de forma inmediata, pero creo que la mayoría de los médicos son suficientemente profesionales para dar el seguimiento apropiado a un paciente”, agrega. ■■■■■

BBC Ciencia

25/03/2010

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A comienzos de siglo XVIII reinó en Prusia un hombre muy temperamental. Federico Guillermo tenía la costumbre de pasear sin escolta por las calles de Berlín. Cuentan que cuando encontraba alguien que le desagradara, lo que ocurría con frecuencia, no dudaba en golpearlo con su bastón. Por esa razón cuando la gente lo veía a lo lejos, prudentemente huía lo más rápido posible.

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- Eh, tú, ¿A dónde vas?

El pobre hombre, que temblaba de miedo, le indicó con la cabeza una la puerta.

- ¿Vives ahí?, lo interrogó.

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- No, Majestad.

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-Entonces, ¿por qué entras en ella?

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- Lo hacía para evitar encontrarme con su Majestad. Federico Guillermo lo miró extrañado.

- ¿Y por qué quieres evitarme?

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- Porque tengo miedo de su Majestad.

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- ¿Cómo te atreves a tener miedo de mí? ¡Soy tu rey, así que tienes que amarme! ¡Ámame, desgraciado! ¡Te ordeno que me ames!

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