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“LA TRADICIÓN ES UN HÁBITO SOCIAL”

“LA TRADICIÓN ES UN HÁBITO SOCIAL”

“LA TRADICIÓN ES UN HÁBITO SOCIAL”
marzo 25

“LA TRADICIÓN ES UN HÁBITO SOCIAL”

Nueva imagenEl jurista barcelonés Juan José López Burniol, conocedor de la tradición jurídica, reivindica la tradición como forma de legislar y hacer política por encima de la razón.

El notario Juan-José López Burniol, presentó en un artículo de opinión en “La Vanguardia” de Barcelona, del sábado 20 de marzo, la reciente polémica entre la dualidad razón-tradición. Desde una perspectiva jurídica y política el experto dice querer “destacar la trascendencia histórica de la tradición” sin discutir la afirmación de que “la tradición no justifica nada”.

El artículo señala que la tradición “es un hábito social, y, cuando este hábito social tiene fuerza normativa, estamos ante la costumbre: norma creada e impuesta por el uso social”. Por ello, señala que las costumbres (como concreción de la tradición) “han sido la fuente por excelencia del derecho durante siglos, hasta que el monarca absoluto primero y el parlamento más tarde asumieron de forma plena la potestad normativa creadora”.

López Burniol explica ambas formas de legislar (a través de la costumbre o la ley justa) como “expresión de lo que la voluntad social dominante considera como más adecuado a lo conveniente” aunque nota una diferencia sustancial: “mientras la costumbre surge del pueblo —de abajo arriba—, la ley es impuesta por un poder soberano —de arriba abajo—“.

LA ILUSTRACIÓN: UN ARMA DE DOBLE FILO

El experto en leyes aborda la Ilustración —citando a Todorov— como una circunstancia en la que “por primera vez en la historia, los seres humanos deciden tomar las riendas de su destino”. Aunque, subraya que no hay avance o progreso en la historia humana “que no genere a su vez riesgos antes desconocidos”. Y así, el nuevo orden surgido de la Ilustración “alumbró el peligro de lo que Alexis de Tocqueville, denominó el ‘despotismo democrático’, esto es, la implantación de ‘una democracia sin libertad’, que es consecuencia de la tiranía de la mayoría”.

“Cuando siento la mano del poder pesar sobre mi frente, me importa poco quien me oprime, y no estoy mejor dispuesto a poner mi cabeza bajo el yugo porque un millón de brazos lo presenten”, afirma Tocqueville. López Burniol propone como soluciones la potenciación de las libertades locales, la defensa de las asociaciones y el respeto a la religión como camino para evitar el centralismo, ya que de otra forma “no es posible la libertad”.

“Después de los sucedido en el mundo durante el siglo XX, apelar a la razón humana como exclusiva fuente de ordenación de la vida colectiva es más que un delirio. Es un error. El mismo error que cometieron —a babor y a estribor— todos los intentos de constructivismo social que hemos padecido. Pero no aprendemos. Así nos va”, concluye el texto.

López Burniol ejerce su profesión en Barcelona desde 1977, de entre sus libros más destacados se encuentra “España desde una esquina”.■■■■■

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Un conocido en apuros económicos acudió en busca de consejo a John D. Rockefeller sénior. Su problema era que un individuo que le debía cincuenta mil dólares se había ido a Constantinopla, y él no tenía ningún comprobante o reconocimiento de deuda que le permitiera exigir su pago. Rockefeller le aconsejó:

—Escríbale una carta reclamándole los cien mil dólares que le debe. Seguro que él le contestará diciéndole que está en un error, que no son cien mil, que sólo son cincuenta mil. Y así ya tendrá usted su reconocimiento de deuda.

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Cuando Jean-Baptiste Colbert (1619-1683) se hizo cargo de las finanzas de Francia, hizo llamar a los principales hombres de negocios del reino. A fin de congraciarse con ellos y para ganar su confianza, les preguntó:

—Caballeros, que puedo hacer por ustedes.

—Le rogamos, señor —le contestaron todos a una—, que no haga nada. Déjenos que lo hagamos nosotros.

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