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¿HAY AGUA PARA TODOS?

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372_clip_image001“El crecimiento demográfico y económico determina un aumento constante en la demanda que, ante una oferta aparentemente fija, exige una tecnología que permite multiplicar el número de veces que se usa un mismo litro de agua”, escribe Javier Fuenzalida A., profesor, Universidad Finis Terrae.

¿Falta Agua? El mundo sigue siendo redondo y el sistema solar no se ha alterado. Existe la misma cantidad de agua. Se usa, se evapora, llueve y nieva y se re-usa….

La pluviometría de Santiago, desde 1824 muestra que el régimen de lluvias no ha cambiado. Siguen habiendo años normales, húmedos y secos, sin una tendencia en una u otra dirección, a pesar de los cambios experimentados por el paisaje. Las reservas de agua acumuladas en los glaciares de Santiago y las nevazones y lluvias anuales se escurren superficial y subterráneamente. Los ríos Mapocho y el Maipo son incapaces de recibir todas las aguas de los deshielos. El MOP, sin evidencias, sostiene que en Santiago sus acuíferos no admiten más extracción, pero según el Colegio de Ingenieros contienen 10.000 millones de m3.

El agua se utiliza en un 85% en la agricultura, 4,5% en la minería, 6,5% en la industria y tan sólo 4,4% en consumo humano. La hidroelectricidad usa el 68%, pero la devuelve a su cauce luego de generar energía. No la consume. La mayor parte del agua de riego vuelve subterráneamente a su cauce. Existen, además, los acuíferos subterráneos. La agricultura, a su vez, se ha tornado cada vez más eficiente en el uso del agua. El riego tendido ya no existe. La tasa de utilización anual de 1 litro/há/año ha bajado a 0,6 en la fruticultura y 0,2 en viñedos y parronales. Las aguas para consumo humano se reciclan tornándolas aptas para regadío. Con todo, para asegurar la disponibilidad, se crearon los derechos de utilización, un derecho real protegido por la ley. Debido a que hay años secos y lluviosos y transferencia de propiedad de la tierra, se desarrolló un activo mercado donde se compran, venden y arriendan derechos de agua.

El crecimiento demográfico y económico determina un aumento constante en la demanda que, ante una oferta aparentemente fija, exige una tecnología que permite multiplicar el número de veces que se usa un mismo litro de agua. ¿Existe un límite a esa progresividad? Nadie lo sabe porque, entre otras razones, en materia de aguas subterráneas la geología es incierta.

Para algunos, el concepto de bien de uso público, es incompatible con derechos de uso inextinguibles, pero reconocen que hay que asignarla. Hay tres formas de asignación a quién y en qué cantidad se otorgan derechos: orden de peluquería, asignación a dedo (arbitraria y corrupta) y el mercado, este último es el más transparente y eficiente. Quien está dispuesto a pagar más es el que espera obtener el mayor beneficio de su uso. Gana el que lo obtiene y gana el país en eficiencia.

¿Es obligatorio usar el derecho? No, porque el no uso es una forma de uso. Todos poseemos bienes sin un uso continuo. ¿Cuántas horas al día usamos el auto, la cama y cuántos días al año usamos la segunda vivienda? ¿Trabajan las industrias a tres turnos? ¿Cuántos años guardamos nuestros ahorros sin usar con la idea de consumirlos en la vejez o dejarlos en herencia? Sin embargo, nadie está pensando en que el derecho de propiedad sobre todos esos bienes pueda caducarse o extinguirse por no uso.■■■■■

Javier Fuenzalida A.,
profesor, Universidad Finis Terrae.
16/02/010

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Durante una recepción en el Palacio del Elíseo, en 1849, el Presidente de la República Francesa, futuro Napoleón III, fijó sus ojos en su benjamina Eugenia, y quedó prendado de ella.

En un encuentro posterior, el maduro pretendiente quiso ir más allá con la joven, a la que llevaba 18 años de diferencia, y le preguntó cómo podría llegar hasta su alcoba. Sin inmutarse, Eugenia de Montijo contestó: -Por la Iglesia.

El 30 de enero de 1853, él ya convertido en Emperador de los franceses, Napoleón III y la bella española se casaron en la catedral de Notre Dame.

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