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EL ÚLTIMO BLANCO DEL KIRCHNERISMO

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EL ÚLTIMO BLANCO DEL KIRCHNERISMO

EL ÚLTIMO BLANCO DEL KIRCHNERISMO

371_clip_image001A Cristina Fernández de Kirchner, presidenta de Argentina y a su marido Néstor, le molestó que Mirtha Legrand, actriz y conductora de TV, criticase la falta de seguridad existente en el país. Ahora la animadora está temerosa de sufrir algún daño y prefiere callar. Escribe Lillian Calm.

Soy harto mala para ver televisión. Sintonizo a medias uno que otro programa informativo, pero cuando comienzan los goles y se multiplican los asaltos, reconozco que lo único que me aplaca es el “zapping”. Así caí en un canal argentino cuando la ya legendaria Mirtha Legrand hablaba de algo terrible, pero como llegué tarde —y eso me pasa continuamente— no entendí casi nada. Dijo que tenía susto de que le ocurriera algo a ella o a sus cercanos, y que prefería cambiar el tema.

Me quedé metida y no es que navegara sino que buceé en Internet. De inmediato encontré la noticia y varias relacionadas: Mirtha Legrand, ícono para los argentinos, se ha convertido en el último blanco al que ahora le dispara el kirchnerismo.

De no creerlo, pero es verdad. A los Julio Cobos y a los Martín Redrado, uno el vicepresidente de la Nación, y el otro el mandamás del Banco Central, pasando por otros muchos caídos en desgracia para el voluble matrimonio presidencial, ahora se ha sumado la inofensiva Legrand.

¿Quién es ella ya que no todos los chilenos, sobre todo lo más jóvenes, se ubican con este personaje? Es actriz y presentadora de televisión, tiene 70 años de trayectoria y su programa, “Almorzando con Mirtha Legrand”, entró a los Récords de Guinness como el programa de mayor cantidad de años en el aire (todo esto según Wikipedia).

¿Qué peligro le puede significar al gobierno argentino (para convertirlo en enemigo) alguien que —echemos un vistazo hacia atrás— integró la llamada Época de Oro del cine trasandino (participó en 36 películas), en que destacaron figuras como Libertad Lamarque y Luis Sandrini?

El culebrón es sabroso, sobre todo por estar fraguado, según creen los analistas trasandinos, en la otrora seria Casa Rosada. ¿De qué se trata?

Medios locales informaron que un grupo de militantes de la agrupación kirchnerista JP Descamisados protagonizó un confuso incidente en Mar del Plata (a donde la presentadora trasladó sus almuerzos televisivos en enero), luego de que ella reiteradamente criticara al gobierno por la inseguridad —por no decir delincuencia— que se vive Argentina. Hubo detenidos que desmintieron haber lanzado una botella de plástico (ésta habría impactado en una persona del público que asistía al programa). Los manifestantes también desplegaron carteles contra la Legrand en que se leía “La inseguridad es el hambre” y “La oligarquía se sienta en tu mesa”.

Incluso el diario bonaerense “La Nación” editorializó diciendo que Mirtha “se animó a denunciar la enorme inseguridad en que están sumidos los argentinos como consecuencia de toda suerte de políticas equivocadas y omisiones por parte de la administración nacional, y esa denuncia motivó, primero, que fuera objeto de críticas duras por parte de altos funcionarios públicos, en una muestra más de abuso de poder. Pero, de allí en adelante, se pasó directamente al plano de la agresión física…”

Legrand, que había dicho estar dispuesta a “no guardar silencio”, ahora se asustó, pues fue el propio jefe de gabinete de la Nación, Aníbal Fernández, quien la trató de inculta, maleducada y de mala fe, más otros cargos. Ella le respondió que “es feo que un hombre ataque así a una mujer, a una conductora de televisión, a una famosa como soy yo que ha dado su vida al espectáculo, a su profesión y su carrera (…) Es un mentiroso que miente y este señor le ha hecho daño y le sigue haciendo un daño enorme al Gobierno.
Enorme porque miente, no dice la verdad, todo lo tergiversa, todo lo cambia”.

Pero tras el incidente con los descamisados, esos que provienen de la era peronista (deben ser nietos o bisnietos de aquellos), ella reconoció en su propio programa (y ése fue el momento que yo sintonicé haciendo “zapping”) que no quería continuar con el tema. Admitió: “Sí, es por miedo. Miedo a que me hagan daño, a que le hagan daño a alguien de mi familia. Miedo a represalias. No quiero continuar con esto”.

En síntesis, Mirtha Legrand teme ser el nuevo blanco del kirchnerismo. De ese matrimonio que está en el poder y al que se ha acusado de enriquecimiento ilícito; que vive una crisis institucional motivada por sus pésimas relaciones con el vicepresidente (Cristina llegó a suspender un viaje a China por eso de que quien se va a Melipilla…) y otras autoridades; que atraviesa por sucesivos conflictos sectoriales, y suma y sigue.
¡Da para pensar la simpleza de aquéllas que se sienten orgullosas por el empoderamiento de una mujer (así se dice ahora) en Argentina! Como si el sexo (perdón, el género) fuera definitivo en el arte de gobernar.■■■■■

Lillian Calm
Temas.cl
25/01/2010

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A comienzos de siglo XVIII reinó en Prusia un hombre muy temperamental. Federico Guillermo tenía la costumbre de pasear sin escolta por las calles de Berlín. Cuentan que cuando encontraba alguien que le desagradara, lo que ocurría con frecuencia, no dudaba en golpearlo con su bastón. Por esa razón cuando la gente lo veía a lo lejos, prudentemente huía lo más rápido posible.

En cierta ocasión, como de costumbre, el rey avanzaba golpeando el suelo con su bastón. Un berlinés, tomado por sorpresa, tratando de huir del monarca, se ocultó en un portal. Ahí lo sorprendió Federico Guillermo, y lo increpó de inmediato:

- Eh, tú, ¿A dónde vas?

El pobre hombre, que temblaba de miedo, le indicó con la cabeza una la puerta.

- ¿Vives ahí?, lo interrogó.

El hombre hizo un gesto de negación.

- ¿Es la casa de un amigo tuyo? Volvió a preguntar.

- No, Majestad.

El rey lo miró con sospecha,

-Entonces, ¿por qué entras en ella?

El hombre tuvo miedo de que se le considerara como ladrón, así que confesó:

- Lo hacía para evitar encontrarme con su Majestad. Federico Guillermo lo miró extrañado.

- ¿Y por qué quieres evitarme?

Bajando la vista, decidió decirle la verdad:

- Porque tengo miedo de su Majestad.

Al escuchar esto, Federico Guillermo montó en una de sus famosas rabietas. Agarró al infeliz por el cuello, lo sacudió violentamente, y lo increpó:

- ¿Cómo te atreves a tener miedo de mí? ¡Soy tu rey, así que tienes que amarme! ¡Ámame, desgraciado! ¡Te ordeno que me ames!

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